07/06/2020


A raíz de la convocatoria al paro nacional de las mujeres para el día 9 marzo de 2020, he escuchado una serie de afirmaciones asociadas al hecho de que la falta de mujeres en la ciencia obedece a la diferencia de oportunidades entre géneros. Como mujer y científica me veo en la necesidad de refutar que dicha afirmación sea atribuible sólo al género y aprovecho la oportunidad para plantear una serie de retos y reflexiones sobre lo que me ha significado ser una mujer de ciencia; asimismo me tomo el atrevimiento de aprovechar el espacio para exponer mis cuestionamientos y dudas en torno al movimiento actual. 

En la dimensión personal he tratado de enlistar las situaciones, obstáculos y dificultades que he enfrentado a lo largo de la vida y de identificar su causa-raíz a partir de mi cultura, origen y profesión, y la correlación de estas causas con mi género. Con respecto a mi cultura, como bien lo señaló Marta Lamas (2007) en su escrito “el género es cultura” la influencia es evidente porque esta (la cultura) representa el “[…]conjunto de creencias, prescripciones y atribuciones que se construyen socialmente tomando la diferencia social como base”. Como muchas y muchos, por supuesto, me fue posible escapar a los constructos culturales pre-asociados a mi origen. 

Más de una vez hubo intentos de despojarme de derechos que las estructuras sociales mismas me habían conferido, porque alguno de los padres profesionistas de mis compañeros había intentado usar su influencia y posición para que su hija o hijo tuviera ese lugar, pero eso nunca pasó de un intento. Ese tipo de situaciones no eran atribuibles a mi género, pero sí a mi origen, porque dónde y de quién nacemos (incluida la clase social y la geografía) hace que algunas personas quieran hacerte entender cuál debería ser tu lugar en la estructura social, otras personas, aún más atrevidas, intentan limitar tus expectativas y aspiraciones de vida. No siendo lo anterior una ley, la misma estructura social me brindó alternativas y medios para lograr mis objetivos. 

Entre las primeras decisiones cruciales que enfrenté en la vida en conjunto con mi familia estuvo la de seguir o no estudiando. Esta decisión por supuesto estuvo asociada a diversos factores como: 1) los costos directos e indirectos que representaría para la familia el que yo estudiara contra la estadística del número de mujeres de la localidad que truncaban sus estudios o que terminaban no ejerciendo por haber formado una familia y tener que atender una casa; 2) la falta de universidades y oportunidades de trabajo en el entorno contra las implicaciones y riesgos de tener que abandonar tu casa para acceder a la educación; y 3) los posibles beneficios y posibilidades de ascenso/descenso en la posición social que me daría un título educativo en caso de poder ejercerlo. Para mi fortuna, pese a los riesgos y dudas visualizadas por la familia al tener que abandonar mi casa y mi pueblo siendo menor de edad para acceder, mis padres me brindaron su apoyo y confianza para acceder a una mejor educación. Por supuesto nunca estuvo a discusión sacrificar mi educación o la educación de mi hermana para priorizar la educación de mi hermano. 

En el ámbito profesional de la investigación, si bien es cierto que aún hay más hombres que mujeres dedicados a ella, la realidad es que a este país le hacen faltan más personas que se interesen en estudiar carreras asociadas a la tecnología, matemáticas, ingeniería y logística. Las diferencias de sueldo o de oportunidades de estabilidad que he tenido que enfrentar a lo largo de mi carrera profesional en este ámbito, no son atribuibles al género. Casi todos los investigadores nos enfrentamos en su momento a la falta de oportunidades que nos dieran estabilidad. Sin embargo, debo confesar que la violencia y machismo de la que he sido victima no solo han sido ejercidos por hombres, sino también por mujeres. Estás últimas me han hecho enfrentar las situaciones más irracionales, ingratas, inhumanas e injustas. He de confesar que, más de una vez, me he reservado el derecho a defenderme, por un lado, porque hay mujeres que lo vuelven personal, nunca te sueltan y todo podría terminar en una simple “es cosa de mujeres”, y por otro lado, porque, en lo que se entienden los agravantes, defenderte desde una posición de poder implica ventajas que la mujer que se presenta como la más vulnerable puede utilizar a su favor. 

En la segunda dimensión, la histórica, en el intento por comprender las condiciones y dificultades que enfrentaron las mujeres del pasado y las acciones que contribuyeron a equiparar los derechos entre los géneros, he reflexionado, en torno a varios puntos que me permiten identificar formas poco efectivas de alcanzar dicho objetivo y que me llevan a cuestionar las formas del movimiento actual. Por ejemplo, la actitud y confrontación en extremo violenta entre los centros femeninos conformados durante la Revolución Francesa en 1789 por imponer o no a las mujeres la obligación de llevar un gorro rojo. La agitación fue tal que, no solo no se lograron los objetivos, sino que se tomó la determinación de clausurar todos los clubes y sociedades de mujeres de la época. Otros hechos como la manifestación de mujeres obreras de la industrial del algodón en Nueva York el 8 de marzo de 1857 y el voraz incendio de la fábrica de Blusas Triangle, también en Nueva York, el 25 de marzo de 1911 derivaron en la pérdida de cientos mujeres o con un número importante de mujeres heridas. El proceso de emancipación ha sido lento y es innegable que los avances han significado una lucha constante y pérdidas importantes en el camino. Pero independientemente del tiempo y lugar, como en cualquier guerra, veo dos figuras. Aquellas personas que defienden de manera apasionada cambios sociales radicales rápidos aún a costa de su propia vida y los que de manera constante y pensante promueven un cambio social lento pero efectivo.

¿Qué me inquieta del movimiento actual? que la aparentemente indefensa convocatoria a que las mujeres se ausenten de las calles, escuelas y trabajos, se desconecten de redes sociales y porten una prenda de color morado para “visibilizar la importancia de la población femenina en las esferas social y económica, además de exigir políticas que frenen la ola de feminicidios, acoso y abuso contra las mujeres en espacios privados y públicos” es interpretada, al mismo tiempo, por grupos radicales como una consigna que deriva en la obligación de sumarte al movimiento por el solo hecho de ser mujer. Por si fuera poco, te instan a que indiques por qué no puedes participar en el paro y te dan una serie de sugerencias (consignas) que incluyen: 

-Ponerte de acuerdo con tus compañeras de escuela y/o trabajo para portar una prenda en señal de resistencia

-Fijar con tus compañeros de escuela y/o colegas de trabajo, un lugar y hora para realizar un acto simbólico

-Promover el significado, finalidad e importancia de ese día, una sociedad informada es una sociedad más consciente y empática 

-Compartir en redes porque no te es posible hacer paro con el hashtag #SiNoParoEsPorque, a fin de visibilizar los distintos obstáculos que aún nos restan autonomía


El mejor resumen diario en tu correo por LJA.MX

¿Estamos todas realmente informadas? No acabo de entender. ¿Cómo este movimiento va a cambiar mi vida y la vida de otras mujeres a partir del día 10 de marzo? ¿Puede el movimiento por sí mismo disminuir la violencia y las muertes de las mujeres por condiciones de género si la sola expresión de negarte a participar provoca la ira y el señalamiento de otras mujeres? ¿Cuál es el plan de mediano o largo plazo que nos permitirá alcanzar la tan ansiada equidad? Además de exigir la implementación de políticas públicas, programas y acciones por parte del gobierno (como se siempre se ha hecho) ¿Con qué acciones de mi día a día puedo contribuir a promover un cambio cultural que les dé certidumbre y confianza a las nuevas generaciones? ¿Por qué se presupone que las razones para no sumarme total o parcialmente al movimiento son influenciadas o atribuibles a un tercero? ¿Realmente se pueden esperar resultados diferentes ante acciones y comportamientos que demostraron no ser efectivos en el pasado? ¿Se ha diseñado una métrica y trazado una línea base que permita conocer los efectos reales (positivos y negativos) de esta acción? ¿Cómo el daño del patrimonio histórico contribuye al alcance de los objetivos? ¿Cuándo se superará el objetivo de visualizar el problema? 

Tengo una profunda empatía por la causa, pero esta no se extiende a los medios y formas que promueve el movimiento, por eso ejerceré mi derecho a pensar y actuar diferente, desde mi individualidad y mis valores, y no me sumaré al paro de actividades el 9 de marzo, ese día demostraré la valía de mi contribución a la sociedad trabajando. Pero a partir del 10 de marzo no solo trabajaré, sino que me tomaré el tiempo de identificar acciones que de manera proactiva y desde el ejercicio consciente, responsable y honesto de mi profesión puedan contribuir a mejorar el entorno y las oportunidades futuras de las mujeres, especialmente en el ámbito de la ciencia y la investigación.

 

Referencias

Lamas, Martha. (2007). El género es cultura. V Campus Euroamericano de cooperación cultural. Almada, Portugal. [en línea] https://bit.ly/39yryoI 

Ruiz Carbonell, Ricardo. (s.f.). La evolución histórica de la igualdad entre hombres y mujeres en México. [en línea] https://bit.ly/3cHL3NO 

Cantera Ortiz de Urbina, Jesús. (s.f.). La mujer en la revolución francesa de 1789 

Medel Toro, Juan Carlos. (2009). La mujer revolucionaria, Rousseau y Robespierre; feminidad y masculinidad durante la revolución francesa. Tiempo y Espacio, año 19, vol. 22. [en línea] https://bit.ly/2VU09JQ 

Wollstonecraft, Mary. (1792). Vindicación de los Derechos de la Mujer

Unesco (2017). Día Internacional de la Mujer ¿Por qué el 8 de marzo? [en línea] https://bit.ly/2IIlTRr 

Museo Histórico Nacional de Chile (s.f.). 8 de marzo día internacional de la mujer. [en línea] https://bit.ly/332owXj 

 


Show Full Content
Previous Humanismo vs Feminismo de López y su Cuarta Transformación/ Bravuconadas 
Next Los signos del miedo/ Imágenes de Aguascalientes 

Comments

¡Participa!

Close

NEXT STORY

Close

Justicia selectiva / Disenso

12/12/2016
Close