06/06/2020


Este año, el evento electoral que se lleva los reflectores en el mundo, será la elección presidencial de los Estados Unidos, definitivamente por la importancia de lo que el puesto significa y la trascendencia global que conlleva. Ello obliga a analizar el sistema que rige al vecino país del norte a través de las semejanzas y diferencias con nuestro sistema electoral, complejos ambos en sus respectivas dimensiones.

Este proceso, que materialmente ya comenzó hace unos días, permitirá que la ciudadanía norteamericana pueda elegir al presidente y al vicepresidente del país. En menor medida, la atención estará puesta en la renovación de 34 senadurías y la totalidad de la cámara de representantes, símil de nuestra cámara de diputados. En algunos estados, habrá elecciones locales además.

Durante estos días se llevan a cabo las elecciones primarias que, en aproximación, serían como los procesos de selección de candidatos que realizan los partidos políticos. Una especie de precampañas, con una metodología que van, desde donde solamente pueden votar los militantes registrados en un partido político o simplemente aquellos que son simpatizantes de la causa, hasta una elección totalmente abierta a la ciudadanía.

El nombre de súper martes se le da, debido a que tradicionalmente es en ese día de la semana, entre febrero y marzo del año electoral, en el que el mayor número de estados de la Unión Americana tiene sus elecciones primarias, por lo tanto, el mayor número de delegados por elegir, es decir, que ya se podría definir alguna candidatura.

Baste recordar que la elección del Presidente de los Estados Unidos es una elección indirecta, a diferencia del sistema mexicano que es directo: la diferencia radica en lo que se está eligiendo, pues mientras en toda la república mexicana el día de las elecciones los votantes nos pronunciamos a favor de alguno de los candidatos en la boleta, en una elección directa en donde cada voto vale lo mismo, en el sistema estadounidense funciona un colegio electoral, por lo que los votantes en todo caso eligen un determinado número de representantes de cada Estado para que acudan al órgano colegiado quienes son los que eligen entre los candidatos de entre los dos partidos más importantes de la política americana. Solo una precisión: en realidad existen mucho más de dos partidos políticos en los Estados Unidos, solo que carecen de importancia tal, como para proponer candidatos. Incluso, hace no muchos años, en 1992, un millonario petrolero se lanzó a la presidencia por la vía independiente, prefiriéndola por encima de la vía partidista, obteniendo poco más del 18% de los votos ciudadanos, pero ninguno del colegio electoral.

En cuanto a los partidos con mayor presencia nacional, los Republicanos seguramente seguirán apostándole al actual Presidente Donald Trump, quien definitivamente tiene la mira puesta en su única posibilidad de reelección. Su más cercano contendiente es el actual gobernador de Massachusetts Bill Weld, sin mucha presencia política. En el caso de los Demócratas, por increíble que parezca, no obstante la composición social multicultural de la Unión Americana, los principales prospectos son Joe Biden y Bernie Sanders, ambos caucásicos e incluso más grandes de edad que Trump, lo que nos da una idea acerca del perfil que busca el ciudadano americano respecto de quien quiere que lo gobierne.

Hasta ahora, empezando la contienda, ya se vislumbran algunos estados en los que pueden cambiarse las tendencias de hace cuatro años: Arizona, Carolina del Norte, Florida, Michigan, Pensilvania y Wisconsin dejarían de apoyar al Presidente Trump para inclinarse en favor de su competidor. A la inversa no se prevé ningún cambio, es decir, de los estados que apoyaron a los Demócratas, ninguno se volvería Republicano.

Con una potencial población votante de casi 326 millones de ciudadanas y ciudadanos (en México el total de la Lista Nominal son poco menos de 90 millones al 28 de febrero pasado) y una elección que se celebra el primer martes de noviembre, la elección de 2020 supone en esta ocasión más que en ninguna otra, la posibilidad que tiene el pueblo norteamericano de continuar por una línea discursiva que genera polarización a nivel mundial, o dar un efectivo golpe de timón. Al tiempo se sabrá si el súper martes fue el 3 de marzo, o será el 3 de noviembre.

 

/LanderosIEE | @LanderosIEE

 


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