Aforismos sobre la injusticia / Así es esto  - LJA Aguascalientes
20/01/2022

Uno de los temas que más apasiona al ser humano es la injusticia, en este sentido muchas obras de arte giran en torno o denuncian aquellos hechos que violentan los derechos, vejan al hombre y a la humanidad; la injusticia ha estado presente de forma ineludible en la historia, tal vez sea por aquello de que vivimos en un “valle de lágrimas”. En esta columna comparto algunas citas que he recopilado en torno al tema. 

“-¡Abajo la sabiduría! Olvidad todo cuanto he dicho. No seamos ni hombres de pudor, ni de prudencia, ni de pro. ¡Brindo a la alegría! Alegrémonos. Completemos nuestros cursos de Derecho con la locura y la comida. Indigestión y Digesto. ¡Que Justiniano sea el macho, y que Francachela sea la hembra!”. Víctor Hugo. Los Miserables. Nota: Lo dice Tholomyes, en una jerga con Fantina, antes de abandonarla embarazada de Cosette. 

“Es cosa que oprime el corazón ver esos grupos de hombres vestidos de negro, que hablan en voz baja a la puerta de la sala del tribunal. Es muy raro encontrar caridad y compasión en sus palabras; en cambio se encuentran condenas anticipadas. Tales grupos se presentan al que los observa como sombrías colmenas, o como espíritus zumbantes que construyen en común toda clase de edificios tenebrosos”. Víctor Hugo. Los Miserables. Nota: Lo dice el narrador, Víctor Hugo, respecto de los abogados, cuando Juan Valjean va al tribunal para declarar que él es Jean Valjean y no el señor Magdalena. 

“Se hacen leyes malvadas: se pone guardia al pueblo con gentes armadas de palos, diciéndoles: ‘Haced respetar nuestras leyes; son cómodas y nos permiten chuparle la sangre a los hombres’”. Máximo Gorki. La Madre

“El ‘presunto’ asesino como diría la prensa hablada y escrita, muy respetuosa ella de los derechos humanos. Con eso de que aquí, en este país de leyes y constituciones, democrático, no es culpable nadie hasta que no lo condenen, y no lo condenan si no lo juzgan, y no lo juzgan si no lo agarran, y si lo agarran lo sueltan.” Vallejo, Fernando, La Virgen de los Sicarios. 

“Por sobre el llanto de los vivos y el silencio de los muertos, un tecleo obstinado de máquinas de escribir: era Colombia a oficiosa en su frenesí burocrático, su papeleo, su expediente, levantando actas de necropsias, de entradas y salidas, solícita, aplicada, diligente, con su alma irredenta de cagatintas. Mis ojos de hombre invisible se posaron sobre las ‘Observaciones’ de una de esas actas de levantamiento de cadáver, que habían dejado sobre un escritorio: ‘Al parecer fue por robarle los tens -decía-, pero de los hechos y de los autores nada se conoce’. Y pasaba a hablar de heridas de la vena cava y paro cardiorespiratorio tras el shock hipovolémico causado por la herida de arma cortopunzante. El lenguaje me encantó. La precisión de los términos, la convicción del estilo… Los mejores escritores de Colombia son los jueces y secretarios de juzgado, y no hay mejor novela que un sumario.” Fernando Vallejo. La Virgen de los Sicarios. 

“… sano principio de vive, cobra tu mordida y deja vivir si no quieres dejar de vivir.” Arturo Pérez Reverte. La reina del sur. 

“…ahora sé para qué sirven en México ocho años de estudiar derecho. Para nada. Para una puta, reverenda y celestial chingada.” Paco Ignacio Taibo II, Desvanecidos difuntos. 

“En la cárcel, cada cual tiene sobre sí un peso tal de angustia y desesperanza, que el dolor de los otros resbala como el agua sobre las plumas de los patos”. Álvaro Mutis. Diarios de Lecumberri” en Relatos de mar y tierra.

“Vestía de negro, como abogado o funcionario… su aspecto recordaba a esos cuervos siniestros a los que sueles encontrar junto a jueces e inquisidores, escribiendo renglones que no tardarán en complicarte la vida.” Arturo Pérez-Reverte, El puente de los asesinos.

“En las ciudades no nos matan con tiros sino con decretos”. Gabriel García Márquez, El amor en los tiempos del cólera. 

“La Constitución nos protege, dijo la Nena, vivimos en un estado de derecho. Mira, sobrina, con todo respeto, ésas son mamadas de los libros de civismo”. Elmer Mendoza. El amante de Janis Joplin.


“Podría decirse que existe una especie de jerga judicial, alejada por completo de la lengua literaria, cuyos principales rasgos son la devoción por los gerundios, las interminables oraciones coordinadas y subordinadas y uso arbitrario de los tiempos verbales.” Jorge Volpi. Una novela criminal. Nota: en referencia a las actas que levantaba el ministerio público en el viejo sistema penal. 

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