En tiempos de cuarentena/ Debate electoral  - LJA Aguascalientes
24/02/2024

En tiempo de cuarentena, precisamente es el tiempo el que ha adquirido un nuevo valor. Y no es que antes no lo tuviera, sino que como lo decía Renato Leduc, había que tener una virtud muy sabia para conocerlo. Ahora el tiempo se vuelve largo, no se entiende la diferencia entre las horas y mal que bien, ya son semanas de confinamiento, para quienes hemos podido hacerlo. 

En tiempo de cuarentena, no es precisamente lo mismo, pero a través de las herramientas tecnológicas disponibles hemos podido mantener en funcionamiento las oficinas que por su naturaleza tienen actividades que se prestan para ello. Esas escenas que alguna vez vimos en caricaturas o películas futuristas, donde realizaban una llamada telefónica y se podía ver al interlocutor en una pantalla, se han vuelto realidad y, en tiempo de cuarentena, las llamadas con video en tiempo real se han popularizado con aplicaciones como zoom o house party, que nos permiten establecer una charla como las de antes, así, de frente.

En tiempo de cuarentena, estamos viviendo el presente porque no tenemos remedio. Inquietantemente nos hemos hecho a la idea de que este fenómeno, tan nuevo como incomprensible, no nos permite voltear hacia el futuro, dejando toda actividad en suspensión, atendiendo lo más urgente primero, para pasar a lo importante después. Es ahí donde nos perdemos un poco. 

En tiempo de cuarentena no dejamos de ser persona. Es más, muy probablemente tengamos tiempo para nosotros mismos como hace mucho no lo teníamos. Este encierro forzado, para algunos, seguramente nos hará reflexionar más de la cuenta, quizá reencontrarnos con viejas habilidades que creíamos olvidadas o redescubrir algunas que ni sabíamos que teníamos. Hablar, escuchar, convivir, seguramente ahora tienen otros significados.

Es por ello que, en tiempo de cuarentena no se pueden, ni se deben, suspender derechos. En mi anterior colaboración quedaba latente la posibilidad de una suspensión de derechos amparada en los supuestos del artículo 29 constitucional. Como concluíamos, era imposible encuadrarlo en una contingencia de las que, comúnmente, se conocen como generadoras de un toque de queda. No está claro si las estrategias posteriores para enfrentar la pandemia impliquen una restricción parcial de circulación en la vía pública, lo que sí queda firme, es que hay derechos que no se pueden limitar: la vida, la personalidad, la individualidad, entre otros. Entre esos otros se encuentran los derechos políticos. No es posible privar los derechos políticos electorales del ciudadano, aún en tiempo de cuarentena. 

A finales de la semana pasada, el INE emitió un acuerdo para que, en ejercicio de su facultad de atracción, se pudieran suspender los procesos electorales locales en Coahuila e Hidalgo, ambos en curso y con jornada electoral originalmente en junio próximo, y que la elección se pudiera llevar a cabo en fecha próxima que, además, no puede ser determinada debido a la naturaleza de la contingencia que vivimos. 

No es una actividad urgente ante la pandemia, aunque sí es importante. Finalmente son las autoridades electas las que, en ejercicio de sus atribuciones consagradas en la ley, construyen y desarrollan políticas públicas que satisfacen las necesidades de los ciudadanos, como pueden ser las sanitarias, para hablar en el lenguaje en tiempo de cuarentena. Por ello, no se debe poner en riesgo a la población para que acuda a capacitaciones, a los candidatos a que realicen su registro en las oficinas electorales, evitar en lo posible las concentraciones masivas de ciudadanos en las campañas políticas, y sobre todo, las aglomeraciones el día de la jornada electoral.

No se trata de limitar los derechos, muy por el contrario: se trata de hacer una pausa para encontrar las mejores condiciones para todos los involucrados (autoridades, partidos, ciudadanía) y que en su momento puedan ejercer su derecho a votar y a ser votado. Esta determinación, pues, se posiciona a la vanguardia del ejercicio de la autoridad de sus atribuciones, tomando como eje la seguridad jurídica y personal de la ciudadanía. Cabe resaltar que tal acuerdo se tomó por unanimidad de los miembros del consejo, y con el respaldo de todas las fuerzas políticas representadas.

La reflexión que nos queda va en el sentido, entonces, de valorar las medidas de la autoridad, tomadas en tiempo de cuarentena, como unas medidas hechas para el momento histórico que estamos viviendo. No serán medidas comunes, ni ha quedado asentado el precedente de que por cualquier causa, las elecciones habrán de ser suspendidas. Muy por el contrario, ante el supuesto de que el legislador regulará siempre lo ordinario, el aplicador de la norma, humano, consciente de la situación, enfrenta lo extraordinario con las medidas que posee.


En síntesis, habrá que estar muy pendientes de las implicaciones jurídicas que se viven, y vivirán, en este tiempo de cuarentena.

 

/LanderosIEE | @LanderosIEE


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