Ricardo Jiménez y la virtud de conocer el tiempo/ Matices – LJA Aguascalientes
15/09/2020


El día de ayer por la mañana falleció Ricardo Joel González, fundador de Ciudadanos por Municipios Transparentes, CIMTRA, coordinador nacional del Colectivo, luchador social, pionero en transparencia, municipalismo, gobierno abierto y participación ciudadana en el municipio; su legado lo iremos contando con homenajes. Pero para mi se fue un amigo y un maestro. 

Yo tengo la mitad de edad de la que murió Ricardo, pero cuando platicabamos se borraba toda barrera de edad, quienes estuvimos cerca de su equipo de trabajo en los últimos meses podemos constatarlo, Daniel, Osmar y Paco todos más jóvenes que él. Pero eso fue un regalo para nosotros. 



En los últimos 15 meses Ricardo y yo construimos una amistad cómplice de trabajo, él desde la Ciudad de México y yo desde Guadalajara, anduvimos por muchas carreteras, tomamos cerveza, mezcales, comimos, platicamos y nos hicimos ricos el uno del otro. Yo, estoy seguro que mucho más que él. El legado de Ricardo hablará por sí solo, en materia de transparencia, gobierno abierto, sociología y más. Este texto lo escribo al amigo. 

Ricardo era un hombre indescifrable, prácticamente libre, con esa libertad conseguida por pocas almas, a Ricardo no lo comprometía nada, su libertad iba de un lado a otro, un engrane incansable de trabajo, Ricardo ideaba y conseguía, operaba y ejecutaba, escribía y planteaba. Ricardo despreciaba la formalidad y la burocracia, pero trabajaba con ella, le indignaba que las grandes fondeadoras internacionales le levantaran una auditoría por contratar una cafetería de una cooperativa de mujeres: auditan la solidaridad, decía. Ricardo criticaba a la academia cuando no se vinculaba con acciones concretas en la tierra, pero era capaz de construir textos, indicadores y planteamientos que han servido y servirán para construir el campo temático de la transparencia en México y en la región. Ricardo pensaba el control de la corrupción, ideaba un índice, estrategia y el plan de incidencia, lo ejecutaba, pocos como él. Ricardo se paraba en Ecatepec a hablar de prevención de corrupción con las mujeres. En el lugar con más feminicidios en el país, en lugares donde la mafia lo vigilaba por empoderar a las mujeres: así de desafiante era su modo de vivir. 

Ricardo era un apasionado de ver series, así lo descubrí. También de escuchar música, de escribir poesía, era un enamorado de la vida. Lo conocí en una etapa de introspección de su vida, donde supo cómo era el amor y me recetó muchas lecciones de vida. Por ejemplo, me dijo que a lo largo de su vida ha aprendido que sólo tenemos que querer a los que nos quieren, que no podemos desgastar nuestro amor en personas que no quieren querernos, que tenemos que ser sabios para identificar esa diferencia. Me dijo en otra ocasión que hay una virtud que todos debemos tener; la de conocer el tiempo, como la canción: sabia virtud de conocer el tiempo, a tiempo amar y desatarse a tiempo. Así decía Ricardo cuando pedía no presionar las cosas, personales o profesionales, y pensándolo al día de hoy, Ricardo tenía esa virtud, conocía el tiempo, iba y venía con él; nunca iba tarde y nunca demasiado temprano. 

En alguna de esas andadas reímos como locos por dos anécdotas que me parecen dignas de un libro de crónicas, en algún lugar de Oaxaca, en tiempos de Guelaguetza, acompañado de unos mezcales, Ricardo dijo que vivió una cosa bellísima, a las orillas de la naturaleza, unos niños tocando música, él bebiendo un mezcal delicio, se encontró con un poeta de nombre Ricardo Jiménez: la noche tomó un toque místico indescriptible, me dijo. Y en otra ocasión cuando fue a Brasil y se encontró por las calles de Río de Janeiro con Jaime Villasana, otro fundador de CIMTRA y gran amigo suyo, Ricardo era así, un imán de buenos momentos, no había nadie que no pudiera encontrarse con él. 

Ricardo escribía para un medio nicaragüense apoyando a la guerrilla, bajo un seudónimo y escribía unos versos románticos sobre la vida, muchos le dijimos que estaban pendientes las Crónicas Jiménez que debía escribir pronto, siempre afirmaba que lo haría, seguro las tiene. Estaba con alcaldes, gobernadores, fiscales o funcionarios de primer nivel, pero Ricardo siempre desafiaba el formalismo; me platicó de todos los lugares de Latinoamérica que conoció, de las postales, las bebidas, de Veracruz, de Chiapas o de Yucatán, de mujeres en comunidades pobres que se empoderaban a través de la transparencia y de un mundo que conocí por él. 

La última vez que vi a Ricardo es un recuerdo que espero conservar por mucho tiempo, en la Ciudad de México, cerca del Senado, apenas México reportaba uno o dos casos de ese virus que se llevó a nuestro amigo, nos citamos en una cantina donde comimos chamorro, escuchamos cumbia y tomamos una cerveza, recordamos uno de los que para él era de los peores eventos que había hecho, nos reímos de eso, ahí estaba Osmar, su fiel escudero de estos últimos años, nos reímos también de la insistencia de Ricardo porque Osmar hiciera su tesis sobre anticorrupción. Fue un recuerdo digno de la vida de Ricardo, alegre, ideando, soñando, haciendo crítica social desde la cantina, Ricardo era místico. Hasta siempre, amigo. 

Vídeo Recomendado

Show Full Content
Previous Del #Quedateencasa al “Nos viene como anillo al dedo”/ Bravuconadas 
Next #ElTwitazoLJAMx 

Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Close

NEXT STORY

Close

Asegura gobierno estatal que dejará Río San Pedro con menores niveles de contaminación

03/08/2016
Close