Opinión

Somos los campeones de crímenes no resueltos, no hay sexenio que se salve

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  • Entrevista a Francisco Haghenbeck, sobre la antología La Renovada muerte
  • Una antología que reúne tres generaciones de escritores nacidos en México que han tomado al género noir como estandarte para su desarrollo artístico, literario

La Renovada muerte (Editorial Grijalbo) es la antología de cuentos noir, que incluye a un nutrido grupo de narradores mexicanos, que encontraron en el género policíaco, la mejor manera de abordar las contradicciones de una sociedad violenta y profundamente desigual. Para el escritor Francisco Haghenbeck, responsable de esta antología, quien nos dice en el prólogo de este libro, que se trataba de “generar una muestra de esta camada de escritores que abrazaron el compromiso de portar la bandera de la literatura negra sin enfado. Alzándose como autores que deseaban recuperar el espacio perdido con libros que se sienten globales, menos enraizados en la imagen institucional o en una falsa mexicanidad.”

Vivimos tiempos convulsos, tiempos violentos en México, y la llamada literatura negra, noir, ha dado muestra, desde distintos ángulos, desde distintas visiones, de este país en donde el crimen, los criminales, campean a sus anchas. Muchos de los autores incluidos en la antología de La renovada muerte (título tomado de un verso de Salvador Novo) incluyen esta violencia como parte de los escenarios en donde se desarrollan sus historias. “Diseccionan”, como nos dice Haghenbeck, para mostrarnos las causas de la defunción.  

Es así como La Renovada muerte, nos da cuenta de tres generaciones de escritores nacidos en México que han tomado al género noir como estandarte para su desarrollo artístico, literario. Nombres como el de Orfa Alarcón, Vicente Alfonso, Liliana Blum, Imanol Caneyada, Bernardo Esquinca, Iván Farías, BEF, Iris García, Élmer Mendoza, Carlos René Padilla, Pedro Ángel Palou, Eduardo Antonio Parra, Hilario Peña, Juan José Rodríguez, César Silva, Martín Solares, Paco Ignacio Taibo II, Darío Zalapa, son esenciales para entender la salud del género en México. 

“Quería hacer un libro en donde pudieran estar los mejores representantes del género negro actual en México, siento que no había existido ninguna colección que realmente buscara eso, hay varias antologías del tema, sobre todo publicadas por la editorial Nitro Press, pero lo que quería hacer un mapa de escritores en México que están haciendo género negro, además agregando de dónde vienen, porque para mí era importante que se pudiera ver que los grandes escritores de género negro, están en el norte del país, como que en el sur se trabaja otro tipo de géneros literarios, entonces me interesaba ver que el norte está produciendo una gran literatura. Empecé con Paco Ignacio Taibo II, porque para mí era importante tenerlo, ya que prácticamente todos los escritores de género negro venimos de él, de lo que él hizo junto a Ramírez Heredia. Y por supuesto, también me importaba mucho tener a Elmer Mendoza, que le dio continuidad al género. Y después tener a una segunda generación, que es en donde entra Palau, Juan José Rodríguez, y por último la nueva generación, en donde están escritoras como Orfa Alarcón, Iris García, Liliana Blum, que además son escritores que se asumen como escritores negros. Porque hay escritores que coquetean con el género negro, pero no se asumen.” Nos comentó en conversación el escritor mexicano Francisco Haghenbeck.

Javier Moro Hernández (JMH): Hace algunos años en México se hablaba de que aquí no se podía escribir género negro, porque, entre muchas otras razones, nuestras instituciones de seguridad eran ineficientes. ¿Crees que en México existe una tradición literaria o se está conformando? 

Francisco Haghenbeck (FH): Yo creo que se están conformando, aunque muchos de los escritores de la nueva generación no tienen mucho que ver con lo que planteaba Heredia, Hernández Luna y Paco Taibo, creo que se están separando de los temas, de los modos, de los estilos, por ejemplo el tema del detective clásico de Paco Taibo ya no existe, pues si lees la obra de Orfa Alarcón ya ni siquiera hay detectives, ya es el crimen nada más, y eso pasa también en la obra de Vicente Alfonso, la de Darío Zalapa, que tiene que ver más con el crimen que con el detective. Creo que apenas se está conformando esta tradición, y se está conformando de una manera muy bien cimentada, por desgracia por la realidad que estamos viviendo en el país. 

JMH: Otro de los elementos que podemos encontrar es el del periodista como investigador de los crímenes. 

FH: Sí, exactamente, porque desaparece el detective, pero aparece el periodista como el personaje principal que busca, más que la justicia, la verdad, a diferencia quizás de la tradición europea del género, en el que los escritores buscan hacer justicia, aquí en México lo que se busca es la verdad. 

JMH: ¿Podríamos decir que la tradición del género negro básicamente es anglosajona?

FH: Creo que el noir, como lo conocemos, es una tradición norteamericana, con Hammet, Chandler, McCain, cuando hablan más de novelas de delitos y crimen, y ya no hay tantos detectives, incluso algunas cosas de Hemingway tienen más que ver con el crimen solamente. 

JMH: Quería preguntarte sobre esta segunda generación que mencionas, Elmer Mendoza por ejemplo, es un autor que utiliza mucho las particularidades de su región natal. 

FH: Sobre todo en el lenguaje, pero es muy interesante que, por ejemplo, se lee en muchas partes del mundo. Creo que el caso de Elmer es muy interesante porque no solo juega con el lenguaje, sino también con la trama, y creo que eso es importante, porque si algo tenemos jugoso en México es justo el lenguaje. 

JMH: En el norte el lenguaje también es muy particular.

FH: Si muy rico, es muy particular, pero además siempre se había hecho como un español muy neutro en la literatura, el español de la academia por decirlo así, y de repente viene este español del norte, y no nada más en el género policiaco, sino en otros géneros, que vienen a decirnos que hay que escribir como se habla en aquella región, y creo que le da un toque especial, le da un juego especial al lenguaje. Pero también tiene que ver con los temas que se tocan, la violencia que se está viviendo, pero yo creo que justo es ahí en donde existe una confusión sobre la llamada narcoliteratura, pero yo creo que la narco-literatura es otra cosa, puede ser periodismo sobre el tema, de hecho, creo que existe poca literatura sobre el tema, existen pocas novelas que tengan al narco como tema central, literatura ficción del narco creo que en realidad hay muy poca. Pero es que el tema del narco tiene que aparecer en las novelas, estamos en México, es imposible que no aparezca. 

JMH: Pero si tenemos el tema central de la violencia como elemento central en muchos de los cuentos incluidos en La Renovada Muerte

FH: La violencia, ese si es uno de los temas principales en los nuevos escritores de novela negra, la violencia como eje principal, como una parte de la realidad que están viviendo cada una de sus regiones, ya sea Ciudad Juárez, Torreón o Acapulco, que son los epicentros de algunos de los cuentos que se incluyen en el libro. 

JMH: Retomando el tema del noir, tu cuento nos retrae a otros momentos históricos, es retomar la historia, revestirla de otros elementos, la historia de México de 1940 o 1950, pero vista a través de los ojos del noir. Y con crímenes no resueltos, además. 

FH: Eso si es muy personal, porque todas mis obras noir pasan en el pasado, si creo que se puede platicar la historia de México, a través del noir, porque la historia de México es violenta, desde la Revolución Mexicana, todo el siglo XX fue violento, entonces yo creo que se puede narrar, puede haber una narración coherente con la historia, a través del noir sin ningún problema, y es que además somos los campeones de crímenes no resueltos, Ayotzinapa, Aguas Blancas, Colosio, etc. No hay sexenio que no se salve. 

JMH: Hace un momento cuando mencionabas el tema del lenguaje neutro que se manejaba anteriormente, enlazando con el tema de la tradición, se piensa que no hay tradición de novela negra en América latina, pero creo que esa idea no es tan certera. 

FH: En Argentina hay una tradición muy buena, muy interesante, y en Colombia también, en Perú hemos encontrado colegas muy buenos también, de hecho, hasta me atrevería a decir que es en México en donde estamos más atrasados. Por ejemplo, en Argentina es uno de los géneros que más se vende, está toda la escuela de Walsh. Pero en México, como lo puse en el prólogo del libro, hubo como un bache entre 1975 hasta 2010 en donde prácticamente no hubo novelas, falleció Hernández Luna, muere Ramírez Heredia, los autores que estaban haciendo novela negra cambian y escriben novelas históricas, entonces sí hay como un gran bache. 

JMH: Este es un libro con una fuerte presencia de autoras, todas pertenecientes a la tercera generación que mencionabas al principio. 

FH: Me atrevo a decir que las mujeres están haciendo mejor literatura, no solo en el noir, de hecho los referentes literarios en México hoy en día son mujeres; Valeria Luiselli, Fernanda Melchor, Orfa Alarcón, Liliana Blum, todos los grandes referentes y los libros importantes en México actualmente son escritos por mujeres, están escribiendo muy bien, es algo que no me sorprende porque nuestra gran referente literario fue una mujer, Sor Juana, a diferencia de España en donde el gran referente fue Cervantes, en México siempre ha sido la mujer, pero ahorita las mujeres están escribiendo mejor. Estoy seguro de que hay una aproximación distinta de la violencia, un acercamiento distinto de la violencia. Su registro es distinto, es la misma violencia, pero el modo de apreciarla es distinto o el modo de asimilarla es distinto, yo creo que los hombres aún estamos embelesados con la estética de la violencia que traemos de Bernal, de película como las de Tarantino, y ellas la desmitifican y dicen que no hay cosa bonita en la violencia. 

JMH: El cuento de Orfa Alarcón es muy interesante justo por esto, porque es entrar a trabajar al mundo del narco, pero con una visión enamorada del capo, pero aun así viéndolo como es, como un hombre y no como un mito. 

FH: Pienso también la novela de Liliana Blum del Monstruo Pentápodo, que es un acercamiento a un tema tan difícil como lo es la pederastia, pero no haciendo ninguna alegoría, solamente plasmándola, y a mí siempre me ha parecido maravilloso que sea una mujer la que toma un tema tan difícil. 

JMH: Esta tercera generación se acerca al tema del noir, de la violencia desde otros puntos de vista, no es el modo tradicional en qué se había hecho. 

FH: Es un acercamiento con nuevos ojos e incluso mezclando géneros, que también los hombres lo hacen, estoy pensando en Bernardo Esquinca, en BEF, que empiezan a mezclar géneros. 

JMH: ¿Pediste un cuento en particular o que te mandaron cuentos inéditos?

FH: En algunos casos son inéditos, en otros les pedí cuentos que ya había leído y me gustaban mucho y los quería recuperar. Creo que en México no se está leyendo mucho cuento, cuando tenemos grandes cuentistas, y había dos o tres cuentos que quería recuperar, el de Orfa, el de Iris García, por ejemplo, eran cuentos que me parecían maravillosos. Pero también hubo gente que hizo cuentos específicos, como por ejemplo Elmer Mendoza, que es un cuento que tiene como protagonista al “Zurdo” Mendieta, pero lo escribió especialmente, el de Taibo es un cuento viejo, del que ya hasta hicieron un cortometraje con Jesús Ochoa. Entonces hay de los dos tipos de cuentos.

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Javier Moro Hernández

Javier Moro Hernández

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