Un certificado médico para derrocar a AMLO/ Cocina Política  - LJA Aguascalientes
21/09/2021


Morirán miles de mexicanos. Será inevitable pues, estamos en la tercera semana que la pandemia de Covid-19 llegó a Aguascalientes y como enfermedad grave contagiosa, crecerá.

Una epidemia como la de coronavirus crecerá tanto como pueda pues, es su naturaleza. Pero evitar que haga un brutal daño masivo, aplicando medidas para contener o limitar el contagio es naturaleza de gobiernos responsables y líderes auténticos. Veamos, lector y lector ¿Hasta aquí vamos bien, cierto? La naturaleza arremete con un virus agresivo y los gobiernos responden poniendo límites al virus para que no cause tanto daño. ¡Pues no! Mi lectora y lector (es que sólo me leen dos personas, dicen por ahí), vaya Usted por sus guantes desechables, su cubreboca y sus lentes de mica, porque ahora le platico que no es así. 

El Epidemiólogo de altos vuelos. El encargado a nivel federal, del cerco sanitario que debería limitar el crecimiento de la terrible epidemia en México, es un médico internista, con doctorado en epidemiología; reconocido investigador, muy picudo para el manejo de datos estadísticos y como cereza en el pastel gusta de tomar cursos de alta dirección, gerencia y habilidades para directivos de primer nivel. ¡Sopas! Exclamará y con razón Usted, querida lectora y estimado lector; pues sólo se puede concluir que ese hombre sabe de números, de inmunología y de epidemias mucho y, más aún. Igual puede concluirse del médico-doctor que se ha formado para dirigir, para mandar; que le gustan los altos niveles directivos y tiene herramientas para jugar en esos inalcanzables círculos y, pues ¡Ándele que justo ese el problema! Las ínfulas de Huguito López-Gatell y su personal afición por las elevadas cúspides.

El Certificado médico. El pasado 17 de marzo, el médico formado en altas habilidades directivas, Huguito López-G; tuvo la visión que el actual presidente de la República Mexicana, Andrés M. López, no era poseedor del tipo de liderazgo necesario para ir al frente de la devastadora crisis de salud pública que entraba en territorio nacional.

A un tipo inteligente, formado y muy ambicioso como Hugo López-G, no le era ajeno el comportamiento evasivo con que Andresito Manuel intentaba pasar a mitad del vendaval sanitario y, tuvo una idea que, ya pronto sabremos si fue brillante o perversa: le extendió un certificado médico a A. Manuel López O., excluyéndolo de su responsabilidad por la falta de control en el contagio masivo de Covid-19 y lo sacó del cuarto de guerra sanitario para enviarlo a la capilla, al cuarto de las oraciones, de los exhortos motivacionales, de la fuerza moral para los enfermos agonizantes. 


El propio médico López-Gatell, se erigió en juzgador unitario, presentó el caso, valoró las pruebas, emitió sentencia y, con una patada en el trasero sacó a AMLO del hospital y lo sentenció a brindarle auxilio moral a los heridos en la cruenta guerra que enfrentamos contra el Covid-19.

El médico y juez electoral. Sólo en la soberbia mente de Hugo López-Gatell, cabe tomar una atribución que los electores no le dimos a él. 

Unos 30 millones de mexicanos, votaron. El sufragio de 30 millones de ciudadanos se hizo efectivo y el Sr. López Obrador es hoy, le guste al epidemiólogo o no, el presidente del poder e-je-cu-ti-vo de este país: no su pastor.

Gran vacío de poder generó la sentencia indebidamente emitida por el médico que voló por encima de propio Tribunal Electoral Federal para cambiarle de investidura al presidente de México. ¡Claro! Andrés Manuel, aliviado tomó el certificado que le fue expedido por el sobrado doctor, y, de plano abandonó su responsabilidad de estar al frente del asustado pueblo de México cuando más le necesita. ¡Total! Ya dijo el sobrado funcionario público que no es responsabilidad de López Obrador la suerte que corra el pueblo ante el coronavirus. ¡De quién demonios es entonces!

La sucesión anticipada. Este tema dará para mucho, estimada lectora y apreciable lector. La ausencia de liderazgo y de poder no generará un vacío; de hecho en política no hay vacíos. Varios tironean ya para tomar el frente de la batalla, con la terrible consecuencia que asumiremos los mexicanos pues, si todo sale bien: Marcelo Ebrard, Hugo López Gatell y otros que veremos emerger nos cobrarán los buenos resultados; pero si todo sale mal no habrá un solo responsable directo ya que el constitucionalmente facultado, fue designado pastor moral y tiene firmado un certificado que lo excluye de responsabilidad en la salud pública. ¡Hágame Usted el favor!

¡Nos vemos en la próxima! En donde analizaremos otra perversión de Hugo López-Gatell. El ambicioso médico nos avienta su responsabilidad a los ciudadanos y dice que nos enfermaremos por desobedientes pues, no deberíamos salir de casa, como si eso fuera posible ante nuestras básicas necesidades. Luego entonces, si usted sale a comprar jitomates y se enferma, es culpa suya, jamás será culpa del gobierno que está demostrando su incapacidad para detener la epidemia. Si usted se enferma el gobierno gana porque la culpa es del ciudadano. Si usted no se enferma, será atribuible a la eficacia gubernamental ¡Qué fácil es evadir la responsabilidad! Total, de cualquier manera nosotros perderemos y el gobierno ganará. ¡Embuste perfecto!

 

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