Covid 2019: mujeres, niñas y niños primero/ Matices  – LJA Aguascalientes
25/09/2020


En el tradicional grito de abandono de una nave, las mujeres y la niñez va primero. Lo cito a manera de recurso retórico, pero en la realidad es que esta cuarentena, debemos reflexionar sobre el papel de las mujeres y la niñez en nuestra sociedad y también tener ideas muy claras de cómo enfrentaremos ante la nueva normalidad el papel de las mujeres y la niñez en nuestro mundo. 

Hay muchos héroes ocultos desde el personal, médico, académico, la ciencia, funcionarios públicos, repartidores y muchísimos más que han hecho su trabajo de una manera heroica, sin embargo aunque recientemente lo pusimos en el centro por el día del niño y la niña, debemos enfocar nuestros esfuerzos institucionales a atender a la niñez y mujeres primero.

Es cierto que ante el aislamiento social, en hogares donde existe un violentador, se puso de frente 24 horas y 7 días a la semana al violentador y a la víctima, por eso los esfuerzos de instituciones públicas y privadas por crear protocolos de prevención de la violencia deben repetirse, ser valiosos y prevenir. Ante esta situación debemos pensar en mecanismos institucionales para proteger a mujeres trabajadores y considerar el trabajo de cuidados como algo central. 

En nuestro país, según múltiples estudios en el ámbito local y nacional, el trabajo de cuidados es mayoritariamente realizado por mujeres, lo cual refleja una manera de vivir, un cultura, cargas sociales, antropológicas, sociológicas y morales; el asunto no es solo reivindicar en nivel de igualdad el trabajo de cuidados, lo que significa un cambio cultural en la narrativa: por ejemplo, que esté bien que un hombre se dedique al hogar sin recibir críticas no solo de entornos familiares sino sociales o políticos, o que se modifique la legislación para aumentar los días de licencia de paternidad y realizar trabajo de cuidados; a su vez, también modificar jornadas laborales de mujeres o madres solteras a la mitad, para considerar el trabajo de cuidados y el profesional, lo mismo para padres solteros. O que el Estado retribuya económicamente con condonación de impuestos el trabajo de cuidados a quienes sí lo necesitan. 

Debemos innovar en nuestros hábitos también para que el trabajo de cuidados sea más llevadero, si bien en el párrafo anterior hablé de igualar ese trabajo entre hombres y mujeres, la realidad más cercana es que la mayoría de las mujeres lo hacen en este país, por lo que tomar medidas para hacerlo más sencillo debe ser una urgencia que ante el aislamiento se evidencia: la manera de realizar compras o de atender servicios de salud, para ello el uso de datos personales con la tecnología y la inteligencia artificial pueden servir de gran ayuda. 

Por otro lado, la niñez, no podemos quedarnos en el primer nivel de innovación en el sistema educativo, la educación no es transmitir una clase por computadora, las familias con dos o más niños en educación básica y con una computadora solamente, lo lamentan, debemos repensar ese modelo educativo: no podemos permitirnos pensar que esto fue algo pasajero, debemos pensarnos como una opción de vida. ¿Y si el aislamiento se repite? ¿Y si se alarga? No podemos permitir que la manera de educar sea frente a una pantalla solamente, las y los niños merecen más, no se trata solamente de la distinción entre una educación pública o privada sino de un modelo y aquí el reconocimiento expreso a las y los maestros que son otros héroes de la pandemia, lo he visto en mi propia casa: se desviven por aprender, por llegar, por impactar y por enseñar. Sin embargo, para los niños que en muchas casas no tienen patio para activarse o plastilina para moldear, esa modalidad a través de televisión resulta insuficiente. ¿Cómo sustituimos el contacto?, ¿cómo sustituimos el juego?, ¿el parque?, ¿el desarrollo psicomotor?, ¿la actividad física? La pantalla no debe ser nuestra única opción y es ahí donde el involucramiento de padres y madres en trabajo de cuidados y educación también torna un rol fundamental: aprender a ser maestros.

El mundo entero es un teatro, estos días he recordado esa idea de Zaid repetidamente: hoy los adultos, en este país, más las mujeres, juegan un papel de madres, maestras, profesionistas y expertas en cuidados. Ante eso no podemos seguir pensando en una misma estructura de sociedad, de jefes o jefas en el trabajo que exigen el mismo tiempo de dedicación en aislamiento que presencial o clases que exigen 5 o 6 horas en línea. Si no vemos todo en una perspectiva compleja de una vida familiar real, no podremos enfrentar el aislamiento con aprendizaje, si exigimos 8 horas laborales desde casa y 6 de escuela estamos equivocados, se nos olvida el trabajo de cuidados, se nos olvida el trabajo doméstico, se nos olvida el juego de las y los niños, se nos olvida la salud mental de adultos y jóvenes, se nos olvida que un día habrá que enfrentar batallas domésticas como un alimento que cayó mal en el estómago de los niños o una lucha de superhéroes en media jornada laboral: por el bien de todos, mujeres, niñas y niños primero.

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