16/07/2020


En diseño como actividad profundamente ligada al ser humano ha mostrado en los últimos meses su importancia simple y vital en un punto de inflexión que apunta al fin de una era y al doloroso parto prematuro de otra. El diseño en sus mas diversas vertientes –grafico, industrial, textil, digital, arquitectónico- ha respondido ante la pandemia repensando la disciplina, distanciándose temporalmente de ideas que le han sido asignadas por los mercados y las academias –no siempre un buen binomio para un disciplina social- que acotan al diseño como una actividad frívola, de alto consumo material que responde a modas e intereses que el mercado impone de manera irracional y egoísta.

Lo anterior no rige para todas las industrias ni en todas las academias, la irrupción del Covid-19 en nuestras sociedades nos obliga a discutir fuera de los términos del sistema impuesto para marcar un quiebre en la activad de diseñar. Diversas organizaciones, institutos y universidades donde se gesta diseño han exhibido que por medio de proyectos colaborativos es posible organizar redes de trabajo que estructuran conocimiento aplicado, multidisciplinario y tecnológico en pro de un bienestar social, la emergencia sanitaria acelero la muchas veces utópica idea de poner a disposición de las sociedades instalaciones, desarrollos e investigaciones medicas, de ingeniería, de diseño, de tecnología, cientos de organizaciones tanto publico como privadas en todas partes del mundo ejercen la cooperación como único camino para la sobrevivencia ante un virus que aísla e individualiza pero que contradictoriamente –al menos en apariencia- ha logrado cohesionar gobiernos, empresas y academias que han implementado velozmente programas y redes de colaboración apareciendo el diseño como un nodo articulador.  

Fundamental en ello son las tecnologías que han marcado un precedente con proyectos que van desde la fabricación de ventiladores de oxigeno a bajo costo, la producción de mascarillas y caretas en impresoras 3D, la manufactura masiva de piezas y utensilios para la contingencia en maquinas de corte laser, la exploración de nuevos materiales textiles, el desarrollo de aplicaciones digitales para la prevención y la información oportuna hasta el diseño arquitectónico en la construcción de pabellones médicos itinerantes con materiales de ultima generación. Todos los proyectos son posibles debido al libre transito de conocimiento científico-tecnológico y la colaboración de maquinaria y equipo, de software de código abierto o el acceso a licencias, apertura de investigaciones para el dominio publico y la responsabilidad de actuar para sectores vulnerables. A la par el diseño esta presente como soporte en las nuevas formas de relacionarnos en espacios no tradicionales, con desarrollo de software para plataformas de trabajo, de comunicación online, experiencias digitales y diseño de interfaces hasta el auge de multimedios para transmitir información, el diseño se ha hecho visible en estos tiempos como factor indispensable y cotidiano para comunicarnos, para trabajar, producir, entretenernos, para opinar, informarnos, enseñar, educarnos y cuidarnos.

El Covid-19 le plantea al diseño la reinvención a contramano en su devenir actual; la utilización de materiales sostenibles y sustentables –que no son lo mismo-, proponer vías alternas de movilización, abrir el acceso a tecnologías para el uso publico sin fines de lucro, la proyección de temáticas de futuro referentes a la frugalidad, la vivienda, los espacios donde habitar, la urbanidad y la interacción social en las ciudades, las economías circulares, la redistribución del ingreso, la reducción en la producción y en los tiempos de trabajo, la seguridad y sus implicaciones en la vida cotidiana. Lo anterior no podrá ser abordado solamente desde el diseño, este solo acompaña, es una herramienta para ser utilizado, pero lo que lo subraya como una disciplina esencial será la capacidad de adaptación de nuestra especie ante lo próximo, la clave es si seremos capaces de plantearnos un futuro de bienestar, de equidad, de igualdad, de mayores derechos y libertades, de intercambio de ideas y cooperación solidaria, de repensar y restringir el capitalismo destructivo o “la nueva realidad” estará expresada en fundamentalismos, en sectorizaciones de clase, en la implementación de regímenes autoritarios, en la invasiva vigilancia digital, en restricción de la movilidad y de las libertades en nombre de un deseo de seguridad y en seguir como hasta ahora los mandatos de la tiranía del mercado en un sistema que colapsa. 

¿La pandemia solo habrá sido un oasis de solidaridad y empatía en el vasto desierto del consumismo, la individualidad y las ganancias o podrá abrir paso a gestar otra realidad posible cada vez mas humanista y de bienestar colectivo para el planeta y todos sus habitantes?

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