14/07/2020


Continúa y, probablemente se ahonde, el tono y talante disruptivo de la unidad nacional producida por el discurso del presidente Andrés Manuel López Obrador, ante el dinámico dúo de pandemias que aquejan a la nación, la sanitaria y la económica. Ya he consignado dos de sus principales piezas oratorias en torno a los planes y programas emergentes para “domar” esta crisis, y no hay visos de que quiera entablar una auténtica interlocución con el resto de la sociedad mexicana que, adivine usted, alcanza ahora un poco más de la mitad de la población del país que quiere ver y oír un rumbo claro para su inminente devenir.

La mañana de este jueves, así se expresó: “No estoy en contra de los empresarios”, dice AMLO. El Presidente dijo que quien invierte y genera empleos merece respeto y protección, no así los que se dicen empresarios y solo son traficantes de influencias, por lo que no hay que calificar a todos por igual. “Nosotros, yo, estoy en contra de la riqueza mal habida, de los que utilizan un cargo público, una relación y mediante el tráfico de influencia o la entrega de contratos o bienes se hacen inmensamente ricos, de la noche a la mañana, se hacen grandes con la riqueza mal habida, esos son los que no deben permitirse, por eso son los que hay que señalar, incluso estigmatizar como corruptos, porque incluso antes a estas personas se le veía como ejemplo a seguir; se les decía a los hijos: estudia para que cuando seas grande seas como fulano, un reverendo ladrón”. (Fuente. Milenio. Los temas de AMLO en la mañanera del 07 de mayo.  https://bit.ly/2WCWfDZ ). 

Y, para mí, el asunto álgido de su pronunciamiento: El Presidente dijo que los empresarios y sus socios deben asumir la responsabilidad de la posible quiebra de sus empresas, pues no llegó a la presidencia para hacer lo mismo, por lo que enfatizó una vez más que no habrá “bancos quebrados, banqueros ricos; no socializar las pérdidas y privatizar las ganancias”. Posición que profundiza, diciendo: 

“Actitud de respeto a los integrantes del CCE; ellos tienen su derecho de manifestarse; volvemos a lo mismo, somos libres, eso es la democracia. La única cosa es que tenemos todos que aceptar lo que establece la Constitución y vamos tener que poner aquí lo que dice el artículo 25, no ahora mañana, pasado, pero existe la rectoría del Estado en la búsqueda del desarrollo, no puede ningún grupo imponer su política, corresponde al Estado, al gobierno federal, entonces, con todo respeto, nosotros no vamos a continuar con más de lo mismo, no van a haber rescates para potentados, si hay una quiebra de una empresa que sea el empresario el que asuma la responsabilidad o los socios los accionistas. Acto seguido invoca la historia: 

“Si se trata de rescate hay que hacerlo pensando en los que más lo necesitan. No regresar a lo que sucedió con el Fobaproa, de bancos quebrados, banqueros ricos; no socializar las pérdidas y privatizar las ganancias”. (Cfr. Ut supra. Ibídem. https://bit.ly/2LmJBE9  …). 

Así reaccionó a la iniciativa incluyente y extensa que impulsó el Consejo Coordinador Empresarial, que un día anterior presentó sumariamente en un decálogo que, según su percepción, ayudará a México a salir de la debacle en la economía. (Fuente: Forbes. Luis Fernando Lozano. Aumentar deuda pública y otras 9 propuestas del CCE para atender la crisis económica en México. Mayo 6, 2020. 11:41 am. https://bit.ly/3frWRVz ). En voz del presidente del CCE, Carlos Salazar, se dieron a conocer 10 conclusiones generales que agrupan las 68 ideas para la reactivación económica y la protección del empleo, que se produjo en el marco de Conferencia Nacional para la Recuperación Económica, celebrada la semana pasada. He aquí su mensaje: “Todos, absolutamente todos queremos, incluso personas con visiones ideológicamente distintas a las que defiende el sector empresarial, que el país debe tomar una mayor deuda pública para la reactivación económica. La deuda por la misma crisis va a crecer. Si ya tenemos una deuda con respecto del PIB creciente, creemos todos que deberíamos de tomar deuda de forma responsable y utilizarla para apoyar a las familias mexicanas”, expuso.

Aquí te presentamos las otras 9 ideas generales: 1. Todos los mexicanos queremos cuidar la salud y que se canalicen recursos para fortalecer el sistema de salud. 2. Proteger el empleo y las fuentes de ingreso. 3.  Reactivar lo más rápido posible la actividad económica. 4. Minimizar los costos para volver a las actividades. 5. Estimular el crecimiento de la economía. 6. Que se reasigne el presupuesto público y atienda lo que es urgente y se mantengan los programas sociales y se sienten las bases de la recuperación con herramienta y vehículo del presupuesto. 7. Apoyarnos en los mecanismos de cooperación internacional como el BID, el Banco Mundial y el FMI como fuentes de financiamiento y cooperación para financiar y reactivar las actividades productivas. 8. Promover la diversificación comercial con las oportunidades que podrá brindar el T-MEC y las oportunidades de sustitución de importaciones con la guerra comercial EU-China y las oportunidades del TLCUEM. 9. Siempre habrá un México después de la crisis y podemos enfrentarla con solidaridad y fraternidad. 

En suma. Visión de mediano y largo plazo para recuperar el empleo, pueda tener el estado recursos para mantener gasto robusto que apoye las actividades productivas del país y los programas sociales y que nos apoyemos en el sector exportador.

La elocuencia de ambas piezas oratorias queda fuera de dudas. La verdad relativa de sus respectivos contenidos es lo que está en contradicción. Y, digámoslo de una vez, es el discurso del Jefe del Ejecutivo el que induce la dualidad, tanto en su visión histórica como en su interpretación conceptual, desde su posición tética se introduce la dicotomía: “poder político”/ “poder económico”; “rectoría del desarrollo –del Estado-/  “rescate de potentados” –privados-; más, una inducción imaginaria equívoca y engañosa: “libertad”/ “democracia”; “quiebra” / “responsabilidad”; “pérdidas”/”ganancias” –de los privados, minoritarios-. 

Este consistente cuadro de oposición, sólo profundiza la división de la sociedad, porque polariza a grandes contingentes de los ciudadanos, y alienta su ánimo mediante emociones de reivindicación contraria, opositora en una irreductible línea horizontal, que convierte sus respectivos posicionamientos polares en excluyentes, dualistas, maniqueos… los buenos y los malos, el pueblo y los potentados privados/oligárquicos, los banqueros y los desposeídos. El estado/gobierno y la fracción empresarial.    

Todo ello dista mucho de una relación inserta en la Historia, por contradicción dialógica y dialéctica, como exigiría un análisis histórico-dialéctico, ensayando una interpretación más próxima a la realidad, como es la vida, como es el movimiento vital de los países y los pueblos. 

Lo que a propósito me lleva a evocar los 5 tipos –más prestigiosos- y dominantes de análisis político-social: el clásico o de Kelsen en el Derecho, también aplicado en Ciencias Políticas o Teoría del Estado; el Sistémico, el Funcionalista, el Histórico-Dialéctico o de la Praxis (Leo Kofler); y el Marxista o marxiano propiamente dicho. Visiones que incluyen también visiones mixtas, porque conjugan elementos de uno y otro paradigma y forman así híbridos metodológicos. Baste señalar que para el caso del Estado mexicano, se privilegió el análisis sistémico durante la “dictadura perfecta”, que luego mezcló durante la transición tecnocrática con Carlos Salinas, en el modelo  funcionalista (oferta y demanda política, -Solidaridad, remember?-); que luego el panismo empresarial, Vicente Fox, redujo a un funcionalismo casi puro y dejó en un mero pragmatismo de Estado; para luego regresar a una especie de funcionalismo crítico cercano al historicismo pragmático de la Administración Peña Nieto. (Nota mía. LJA. Modelizar para transformar. Sábado 18 de Enero, 2014). Esta reflexión fue motivada por una exposición sintética excepcional del Dr. Néstor Duch Gary que nos regaló un apetitoso menú de nuevas opciones científicas que refirió como “Las sociedades artificiales: nuevo instrumento conceptual de las ciencias sociales”, Sábado 11 de enero, 2014. 

Lo que traído a la realidad actual, polariza las visiones diferentes que, en estricto sentido, no se tocan ni se mezclan, que sin embargo coexisten en la vida real, pero nos dejan una visión fragmentaria y des-unificada de la realidad total, que es histórica, social y Política. Nos impulsa a tomar conciencia de las etapas que ya hemos superado en la historia, a saber, fueron siete décadas de imperar lo que conocimos como PRI, y concluyeron con la llamada transición democrática del auspicioso año 2000, para insertar un interludio de 12 años bajo las siglas del PAN, atajados por una controversial vuelta del tricolor impulsando reformas estructurales y, luego, un giro inducido por el movimiento Morena, Movimiento de Renovación Nacional, cuyo líder moral enarbola la bandera anticorrupción y 0 impunidad, y lanza la llamada 4ª Transformación nacional, con el sello del anti-Neoliberalismo –que fuera inducido por la tecnocracia en su cohabitación con la oligarquía capitalista liberal-. Sólo que éste último pretende hacer irreductibles dichas diferencias y su acendrado código de pureza republicana le impide siquiera pronunciar la voz de “empresa” y “banca”, y no quiere manchar sus labios con “un rescate” de las formaciones oligárquicas. Que se ocupen “ellos” de las consecuencias del impacto de ambas crisis. Ajá! ¿Y el país, apa’? 

No creo, me resisto a convertirnos en ciudadanos “esquizofrénicos”, que tengamos que arrinconarnos y cantar con Esperón y Francisco S. Cárdenas “Viva mi desgracia”:

En la vida desengaños

no se olvidarán y ya nunca más

se podrá curar el daño

que nos hizo con su mal. 

franvier2013@gmail.com

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