El científico, el trabajo más peligroso/ Análisis de lo cotidiano  - LJA Aguascalientes
24/06/2024

Si hablamos de trabajos peligrosos seguramente lo primero que se piensa es que los policías, los bomberos y los militares son las personas que tienen mayores posibilidades de resultar heridos o muertos en el desempeño de su trabajo. No es así. Efectivamente durante una guerra mueren miles de personas pero desde la Edad Antigua hasta el día de hoy queda demostrado que en un conflicto bélico mueren muchos más civiles que militares. Y aún dentro de los combatientes, son más los reclutas y los voluntarios los que pierden la vida antes que los militares de profesión. Sin embargo existe otro trabajo que regularmente no asociamos con peligro, el trabajo científico. En la segunda mitad del Siglo XVIII vivió el químico francés Antoine de Lavoisier quien descubrió que el agua está formada por oxígeno e hidrógeno, que el oxígeno es el elemento que respiramos, que también es el que favorece el calor biológico y la combustión, descubrió 55 elementos nuevos y reorganizó la tabla periódica. La lista de sus descubrimientos es interminable. Se puede decir que Lavoisier logró el cambio de Alquimia a Química Moderna. Pero como su labor de investigador no le permitía ganar dinero, sino que al contrario gastaba mucho en ello, pudo vivir gracias a su empleo de cobrador de impuestos. Tuvo la infeliz ocurrencia de decir que todos, absolutamente todos deberían pagar y con ello se echó encima a ricos y pobres, revolucionarios e imperialistas. Fue tanto el malestar que el notable científico terminó sus días guillotinado el 8 de Mayo de 1794 (hace 226 años). Apenas tenía 50 años y podría haber contribuido mucho más a la ciencia, sin embargo su brillante carrera terminó por una inconformidad política. Galileo fue obligado a abjurar de sus hallazgos astronómicos por ir en contra de las ideas de la Iglesia en 1633. Marie Curie y su esposo Pierre murieron a consecuencia de la radioactividad que descubrieron. A pesar de obtener el premio Nobel en dos ocasiones, nunca recibieron el apoyo oficial para poderse proteger. El médico alemán Wilhelm Roentgen descubrió los Rayos X, se le concedió el premio Nobel, pero murió por cáncer debido a que no tuvo apoyo del gobierno para proteger su laboratorio. En 1986 todos los científicos que trabajaban en la Central Nuclear de Chernobyl murieron por la explosión provocada por defectos en la construcción del edificio. Tenía fallas estructurales porque los funcionarios consideraron que eran innecesarias las medidas de protección que pidieron los ingenieros. El número estimado entre los científicos, trabajadores y los médicos que los atendieron sobrepasa el medio millón de personas. El Dr. Carlos Finlay descubrió la causa de la fiebre amarillo con lo cual salvó millones de vidas y el Gobierno de Cuba le negó el reconocimiento durante 20 años hasta que fue premiado en Estados Unidos. Además de perder el reconocimiento, los científicos pueden perder la salud y la vida y casi siempre por bloqueos políticos.


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