15/07/2020


  • Para una enfermera, el coronavirus y las medidas de higiene rondan todo el día por su mente
  • El aprendizaje y la lección más importante para el personal de salud es la unidad

 

Marisol es una enfermera que trabaja en un hospital no considerado para la atención del Covid-19, a pesar de ello gran parte del día la dedica a cumplir con las medidas de higiene para evitar el contagio a ella misma a su familia y por supuesto, a sus pacientes.

A la pregunta de cómo es para ella y sus compañeros de trabajo el pasar por una emergencia sanitaria como la actual en su rutina diaria, Mary nos expresa que lo concentra todo en una sola palabra: estrés, “no solo por saber que estamos en medio de una pandemia, sino porque sabemos que la gente afuera no hace caso al confinamiento ni a las medidas de prevención”.

Aunado a lo anterior, está la percepción compartida que para sus jefes no son más que una matrícula o un número en la nómina: “Es algo que nunca había vivido, pues, aunque la carrera es muy bonita y aunque me guste mucho, definitivamente en el país no es valorada ni reconocida… no es que dude de mi vocación, yo sé que volvería a elegir la enfermería, pero tal vez sería en otro lugar. No estamos ni cerca de entender para el común de las personas y las autoridades lo que realmente vale”.

–¿Han llegado en algún momento al desánimo?

–Sí, mucho, puedo decir que no hablo por mí sino por mis compañeras y compañeros, a pesar de que nos gusta y es algo que queremos hacer, aunque sí pensamos en buscar algo más tranquilo económicamente, emocionalmente; tener un ratito de respiro.

–¿Qué te hace cada día continuar, seguir adelante?

–La posibilidad de ayudar a los pacientes, saber que, aunque pasen una situación difícil, pueden contribuir a su mejoría, a que sea en la medida de lo posible la situación más confortable; ayudarle a que salga bien y si ya no existe esa posibilidad, hacer un poco más amable ese lapso.

–¿Qué aprendizaje encuentras en esta situación tan complicada?

–Entender que solos no podemos salir adelante, los compañeros, como base trabajadora nos hemos tenido que unir, eso nos hace sentir muy fuertes porque sabemos que entre nosotros nos tenemos que cuidar. Que tenemos que hacer equipo para comprar nuestros insumos, para apoyarnos y darnos una palabra de aliento en medio de la desesperación; no nos vamos a rendir. La unidad que ahora tenemos es algo que anima a seguir; saber que, si en un momento dado alguno de nuestros familiares o amigos se contagia, vamos a estar ahí.

Marisol reconoció que muchos pacientes son agradecidos con la atención que les da, pero el estrés que provoca el contexto de la pandemia y al estar en un hospital, en muchas ocasiones provoca la impaciencia de las personas y poca compresión, y con ello las quejas, “no entienden que si en tiempo normal la población nos sobrepasa, pues en este momento es el doble o el triple”, manifestó, al referirse que, con el hecho de que algunos hospitales se dedican en exclusiva la atención de la pandemia, en donde esto no sucede, los pacientes de otras enfermedades se incrementa más de lo común, lo que trae como consecuencia una atención tardía en sus citar o por no haber el medicamento que necesitan, trae en automático el reproche.

–¿Se resiente la falta de personal al incrementarse la demanda del servicio?

–Sí, demasiado. Donde trabajo se trabaja de una manera, digamos, más normal, para la población en general, y se concentran pacientes de los otros hospitales, entonces la cantidad de cirugías, de consultas es mucho más grande; eso genera que se atrasen a lo mejor los tiempos en todo. Aparte hay muchos médicos que están contagiados y en cuarentena, entonces no se están cubriendo esas plazas. Es mucha más la carga de trabajo

–¿Tu familia cómo está?

–Yo trato de no hablar con ellos del tema, no contarles nada, ellos ven las noticias y prefiero no preocuparlos más. Suficiente tienen con estar encerrados y preocuparse con que yo esté en un lugar que finalmente es de riesgo. Si estaba acostumbrada a llegar, bañarme, cambiarme y realizar mi rutina común, ahora lo quieres hacer tan minucioso, que no se olvide lavarte las manos, tallarte bien la cara, dejar la ropa en el lugar correcto. La mente está todo el tiempo pensando en el coronavirus, pero tratas de que la familia no lo perciba.

–¿Qué es lo que más extrañas en estos momentos?

–Tengo una hija de seis años, siempre nos estábamos abrazando y besando, ahora ya no podemos hacerlo y se queja, y me dice que ya no quiere que esté el virus, extraño abrazarte.

–¿En qué momento puedes relajarte, olvidarte un poco de la pandemia?

–Creo que ninguno, bueno el día de mi descanso. Es decir, hoy no tengo que salir y sé que no voy a estar en riesgo. Disfrutar a mi hija…

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Claudia Rodríguez Loera
Claudia Rodríguez Loera

Reportera en La Jornada Aguascalientes.

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