16/07/2020


Una ciudad es exitosa por su capacidad de ofrecer oportunidades de desarrollo y calidad de vida a sus habitantes. Sin embargo, esto significa cosas muy diferentes para diversos grupos sociales, incluso para cada individuo. Siendo así, los procesos de planeación y nuestras acciones como sociedad han configurado un medio donde solo pocos pueden sacar provecho de la condición urbana. Dejando a muchos grupos en situación de vulnerabilidad o incluso segregación. Uno de estos sectores que ha olvidado la ciudad es la tercera edad.

Pongámonos los lentes de un adulto mayor para entender como están viviendo la ciudad. Imaginemos una cotidiana acción como caminar a la parada del camión. Para empezar la banqueta puede ser un gran obstáculo, al ser estrecha y estar mal nivelada una caída podría implicar terminar en el hospital. Seguimos andando y nos topamos con un auto bloqueando el camino, así que ahora debemos de seguir la marcha por el arroyo vial. Para poder rodear el auto nos tenemos que asegurar que no vengan coches a una distancia considerable, pues caminar nos lleva tiempo y ser atropellados podría ser fatal. Luego hay que cruzar la calle, aunque solo es una pequeña vialidad de dos carriles, trasladarnos esos siete metros nos toma alrededor de 25 segundos bajo la presión de conductores apurados. Finalmente llegamos a la parada de camión; mientras esperamos nuestra ruta buscamos una banca cómoda para sentarnos y recuperar un poco de aliento. Sin embargo, no hay sitio para descansar, ni siquiera una sombra, por lo que aguardamos nuestro camión 20 minutos parados bajo los rayos del sol. Una vez que ha llegado nuestro camión nos disponemos a abordar la unidad, con gran esfuerzo y apuro subimos las inclinadas escaleras. Por último, hay que pagar al conductor y tratar de sujetarse de algún punto para no caer violentamente en el primer arrancón.

Toda esta odisea es una pequeña mirada a la realidad que viven miles de adultos mayores. Lo que nos podría parecer algo sencillo de jóvenes, puede generar altos niveles de estrés en las personas de la tercera edad. Si además consideramos una cultura de codependencia no nos debería de sorprender que tantas personas mayores eviten salir de sus casas y poco a poco desaparezcan de la vida pública. Esto solo acelera el proceso de envejecimiento y la pérdida de algunas habilidades y capacidades que vienen de la mano. Eventualmente perdiendo la capacidad de una vida independiente.

Esto no tiene que ser así. Según la OMS y varios expertos de deberían de proveer los factores que requiere el envejecimiento activo. Generando las condiciones necesarias para que la vejez sea una etapa de calidad de vida y de prosperidad en las personas. Entre estos está el hábitat. La ciudad tendría entonces que ofrecer accesibilidad y espacios públicos adecuados para la tercera edad, donde salir no signifique exponerse a altos niveles de estrés o grandes. Que habitar la ciudad y sus espacios públicos genere gozo y oportunidades. Todos esto se manifiesta en varios aspectos, como lo son los baños públicos, la presencia de mobiliario urbano cómodo, la protección del medio ambiente, banquetas apropiadas, distancias accesibles, etc.

Esto también incluye a la vivienda, a pesar de que en Aguascalientes la mayoría de las casas responden a las necesidades de las familias, existe también una gran demanda por tipologías de viviendas distintas. Existen muchos mitos sobre la vivienda para la tercera edad o gero-habitación, por ejemplo, que no pueden tener ningún escalón o que el baño tiene que ser similar al de un hospital. La realidad es que como en muchos otros casos se puede satisfacer la utilidad con una propuesta arquitectónica estética y agradable. Facilidades como favorecer los gabinetes inferiores en las cocinas o las texturas de los pisos pueden facilitar el envejecimiento activo y la capacidad de mantener la independencia. Terrazas o pórticos permiten vivir la ciudad, participar en la vida pública y combatir la soledad sin la necesidad de salir de casa.

Finalmente, el hábitat puede ser amigable con la tercera edad, dejando atrás prejuicios sobre la vejez como una etapa de deterioro y soledad, transformándola en una de prosperidad y goce. Las modificaciones en la ciudad y sus espacios públicos también nos benefician a todos y no son exclusivas para las personas mayores. Incluso todos como individuos podemos incidir en la ciudad, haciéndola más incluyente para la tercera edad. Acciones como respetar las aceras, manejar con prudencia y cuidado, apoyar a los adultos mayores a cruzar calles peligrosas o ceder el asiento en el autobús pueden transformar notablemente sus experiencias. Y aunque el tema es bastante profundo, creo que tomando conciencia de esto e inclinado un diálogo el cambio puede generarse ¿Tú que puedes hacer para que la ciudad sea más incluyente?

arnulfoaldaco@hotmail.com

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