04/07/2020


El gobierno mexicano no ha dado particularmente el ejemplo a la comunidad internacional de cómo debe manejarse la pandemia. Los números oficiales han sido cuestionados por diversos frentes. La particular metodología epidemiológica elegida por las autoridades ha sido objeto de profundos debates. Las declaraciones de algunos gobernadores (Puebla y Aguascalientes han brillado en este caso) han causado indignación entre diversos grupos de la ciudadanía e hilaridad y sorpresa fuera de nuestras fronteras. Incluso concediendo veracidad a las cifras oficiales, nuestros gobernantes no están haciendo bien su trabajo. México, junto a Brasil y a los Estados Unidos, se hacen presentes sobre todo por la negligencia, ineptitud e incomprensión de quienes toman las decisiones en medio de la crisis.

Se nos han tratado de vender falsedades. Las aceptemos o no de manera particular, resulta peligroso que las autoridades presenten de cierta forma los datos, usen de cierto modo las palabras, y nos induzcan a creer y a actuar de determinadas maneras.

En primer lugar, debemos comprender que vivimos en una situación en la que la salud, quizá como nunca antes y de manera tan clara, se ha convertido en un bien público. Salir o no salir de casa, respetar o no el confinamiento cuando está en nuestras posibilidades, no es una decisión en la que sólo debamos ponderar la libertad individual y el derecho de libre tránsito de los individuos. Lejos de discusiones más teóricas sobre cómo hemos de definir la salud y la enfermedad, sabemos que no respetar el confinamiento no sólo pone en riesgo la vida propia, sino la vida de potencialmente cientos de personas. El gobierno federal y los gobiernos estatales no sólo se equivocan al no desincentivar que salgamos a la calle, sino que incentivan de manera activa que lo hagamos. Con ello, ponen en riesgo la vida de miles de ciudadanas y ciudadanos. 

Es un hecho que las respuestas fueron tardías en todos los países. Se especula, por ejemplo, que llevar a cabo el partido de fútbol entre el Atlético de Madrid y el Liverpool en Inglaterra el 11 de marzo habría causado la muerte de 41 personas por Covid-19. En la Ciudad de México se llevó a cabo el festival musical Vive Latino, y aún no sabemos las consecuencias de permitir que el evento se llevara a cabo. También es cierto que no sólo el gobierno mexicano actuó de manera negligente al inicio de la pandemia minimizando su importancia; Inglaterra, Brasil y Estados Unidos desestimaron la situación y no tomaron hasta muy tarde medidas de distanciamiento social (en algunos casos más estrictas que otras). Por último, es cierto que muchos gobiernos sienten una presión muy fuerte por reactivar sus economías y están tratando de volver a la normalidad cuanto antes. No obstante, el caso mexicano vuelve a brillar en el panorama internacional por adelantar más que otros países la vuelta a una pretendida “nueva normalidad”, por su retórica que manda la señal errónea de que hemos superado o estamos por superar la crisis, y por medidas que ponen muy por debajo el valor de la vida humana frente a sus pugnas políticas, su búsqueda de capital político, y la incapacidad para hacer frente a la crisis económica sin comprometer la vida de la ciudadanía. México actúo tarde frente a la pandemia y ahora actúa con demasiada antelación al pensar más en cómo regresar a la normalidad que en superar el inicio de la cumbre de la crisis. 

En segundo lugar, el gobierno estatal de Aguascalientes actúa de manera similar al gobierno federal. En lugar de ser un ejemplo de las posibles virtudes federalismo y mantener estrictas medidas de distanciamiento social, actúa con más celeridad incluso que el gobierno federal. La reapertura de restaurantes y otro tipo de negocios no es una medida que esté sustentada en ningún tipo de evidencia científica. Se actúa con el estómago y a partir de la ocurrencia y el capricho, no con datos y su evaluación objetiva. Aguascalientes va muy mal, si lo comparamos con sus estados vecinos, y parece que empezará a hacer las cosas como si fuera el estado que mejor ha afrontado la pandemia.

No soy optimista. Dudo mucho que el gobierno federal recule, y también dudo que lo haga el gobierno estatal. Están equivocados en las prioridades, en las razones que usan para justificar sus medidas, y al parecer no disponen de expertas y expertos que les digan que sus acciones van por el camino equivocado. Otra posibilidad es que simplemente sean necios. En ningún caso hay razones para esperar buenos resultados.

 

mgenso@gmail.com


Show Full Content
Previous Covid-19 en Aguascalientes: Una fotografía a través de PADeCI
Next Hacia el Arte Medioambiental en Aguascalientes: diversidad cultural y biodiversidad

Comments

¡Participa!

Close

NEXT STORY

Close

ALGO QUE DECIR 04/08/16

04/08/2016
Close