14/07/2020


Muy al estilo sibilino (adivina adivinador) de la presente Administración federal, es anunciado el gradual regreso a “la nueva normalidad”. El Gobierno ha establecido tres fechas para ir volviendo a la “nueva normalidad”, que será “gradual, ordenada y cauta”, aunque no se ha especificado cómo de gradual, en qué consiste ese orden ni las cautelas que se tomarán. Apenas se sabe que a partir del 18 de mayo empieza la vida normal, con protección, de 269 “municipios de la esperanza” que no tienen contagios ni vecindad con la pandemia. Entre el 18 y el 31 de mayo las empresas irán preparando protocolos sanitarios para reanudar sus tareas: la construcción, la minería y la fabricación de equipos de transporte serán entonces actividades esenciales, es decir, que tendrán permitida su actividad. (Fuente: El País. Carmen Morán Breña. México – 13 May 2020 – 10:22 CDT. México anuncia un vago plan de vuelta a la normalidad en la semana de mayor riesgo de la pandemia. El 18 de mayo, los sectores de la construcción, minero y automotriz se considerarán esenciales y se reanudan las clases en municipios sin contagios. https://bit.ly/2WwDJhF).

Y, bajo el mismo tenor de un oráculo, (Véase: – En la Grecia antigua la adivinación se concebía como un puente entre el mundo real y el mundo divino. Se distinguían dos modalidades: la inspirada (Casandra) y la interpretativa (Delos y Delfos). La primera, de mayor prestigio, se basaba en la posesión divina del intermediario; la segunda, consistía en escrutar las señales observadas en diferentes soportes. De este modo, el oráculo es visto como el mensaje de dios, al que se otorga más fiabilidad que al simple presagio. // Revista Libertalia. Rebeca Arranz. Los oráculos, el verdadero poder de la antigua Grecia. 22/08/2019. https://bit.ly/2Z688p2), se nos presenta un código de claves visuales, por colores, para identificar en el territorio nacional las zonas francas, que habrán de irse liberando en su vuelta progresiva del des-confinamiento a la nueva normalidad cotidiana. – Recordemos, las predicciones estaban llenas de ambigüedad, lo que hacía muy difícil que se equivocara. Asimismo, la ambigüedad hacía que las respuestas fueran muy profundas y que las personas tuvieran que buscar la respuesta en su interior. Sea.

El semáforo. Siguiendo la misma nota periodística (El País. México anuncia un… Ut supra). Para la tercera etapa, desde el 1 de junio, la secretaria de Economía, Graciela Márquez, ha anunciado la existencia de un semáforo que irá regulando la reanudación de las actividades por territorios. Del rojo al verde, con una primera transición en el naranja y una segunda en el amarillo. Los estados que consigan el naranja podrán ir abriendo sus empresas no esenciales de forma “reducida”, sin que se hayan dado más detalles. Los espacios públicos abiertos ahora vetados, como parques y jardines también entran en esa categoría “reducida”. Y las personas vulnerables “se irán incorporando al trabajo quizá con una jornada acortada”, ha dicho Márquez.

El color amarillo convertirá en esenciales todas las actividades empresariales y los centros públicos cerrados, como cines, museos, teatros y restaurantes irán reanudando con cautelas sus funciones. Márquez ha citado los restaurantes en esta categoría. ¿No tendrán la misma consideración que otras empresas? ¿Podrán abrir las tiendas de ropa pero los restaurantes solo de forma paulatina? Quizá ha sido un error porque no son centros públicos, pero nadie lo ha aclarado.

El color verde significará la vida a la normalidad absoluta, incluida la normalidad escolar. Los municipios de la esperanza, si lo desean, podrán abrir sus escuelas a partir del 18 de mayo. El semáforo irá evolucionando día tras día. 

De manera que nuestras ciudades, pueblos, comunidades, rancherías o villorrios, muy a la Harry Potter, podrán irse mudando de colores, pintando el territorio nacional de mágicas tonalidades, y según sea su paleta de color, sus habitantes podrán ir reincorporándose a una “nueva normalidad” pública y comunitaria; será como ir saliendo del ensueño de un estado inercial a otro activo, de la reclusión hogareña del ocio re-creador que fue, a la vida activa del negocio productor y productivo que será hoy. Y bajo el tono de la esperanza, todo será fiesta y regocijo, como en aquel legendario e histórico puente de Avignon, Sur le pont d’Avignon/ L’on y danse, l’on y danse/ Sur le pont d’Avignon/ L’on y danse tous en rond (…). // En el puente de Avignon/ Bailamos, bailamos, bailamos/ En el puente de Avignon/ bailamos allí, todos en círculos (…). 

Cómo me gustaría que un avezado guionista tradujera ese mismo paisaje de reapertura fantástica del México que va emergiendo, a la Harry Potter, de su letargo pandémico a la nueva realidad pictográfica del mapa de colores, con sus respectivos habitantes como protagonistas, por regiones y zonas y etnias y subculturas populares, todos a una cantando y haciendo graciosas rondas de vuelta a la normalidad; un script enriquecido con música propia del folklore regional y local, y matizado cada conjunto actoral con los simbólicos utensilios, aperos, herramientas, instrumentos propios de la industria, profesión, oficio y artesanía del lugar; un pueblo que se explaya en el gozo re-encontrado de su nueva vitalidad. Eso sí, que no se introduzca un espíritu chocarrero que transforme ese bello poema bucólico en un paso del Aprendiz de Brujo, y así de la pandemia vayamos al pandemónium, donde trapeadores, escobas, plumeros, sacudidores y cubetas de agua dancen caóticamente por los escenarios nacionales. Ah! Por lo pronto me quedo con el Sur le pont d’Avignon/ L’on y danse, l’on y danse/…

Aceptando, sin conceder que las cosas pudieran ser así, o que vayan a ser así, lo que es y será irrenunciable es la presencia y el recurso de nuestro código de ética fundamental. En todo lo que hagamos o dejemos de hacer, seguimos siendo humanos –gracias a Dios- y eso nos reviste con un poder excepcional sobre la Tierra, el derecho a la vida y una que sea digna, libre, plena, incondicional… humana. Código que se funda en la responsabilidad y en el encuentro de sentido del devenir de nuestra historia personal en el mundo. (Refiero a nota mía: LJA. La libido de gloria. Sábado 12 de 10, 2019). 

Generalmente, se asocia a la idea de moral el concepto de valor o valores. Mismo que reconocemos cono central, pero no es el todo. Los valores son parte integrante del cuerpo de la moralidad, pero de ninguna manera la agotan; ni la sustituyen. Hoy, en medio de la crisis, podemos encontrar valores como el de responsabilidad –quedarse en casa-, cuidar la salud propia y la de los demás, el imperativo básico: ¡protege la vida! Sálvate a ti mismo y a los demás. Este gran campo de atención ética es la zona de no in-visible, porque está detrás del gran círculo del interior, de la intimidad de la persona, de su mente, de su emotividad.

Por contraste, tenemos otro horizonte visible: – que también es objeto de la moral y lo constituye la conducta.  Los comportamientos de una persona. Esa que podemos observar cuando un individuo es cortés, de buenas maneras, acomedido, servicial, puntual, responsable, simpático, empático, generoso, etc.; o en su defecto y por el contrario que ese tal sea malcriado, impaciente, malhumorado, intemperante, iracundo, agresivo, rencoroso, vengativo, mentiroso, perezoso, etc. Todas estas notas son igualmente visibles, observables, clasificables, sujetas a escrutinio y valoración, ya sea positiva o negativa. Es el campo fértil para la investigación de las llamadas ciencias de la conducta. 

Aquel otro campo o ámbito de lo invisible, lo constituyen características, cualidades, propiedades inherentes al ser o personalidad de un individuo. Al que podemos imaginar formando una serie de círculos concéntricos que integran el todo existencial de una persona. 

En donde, el círculo concéntrico más exterior –aunque no visible- ya dijimos lo conforman los valores. Gracias a esos colores y acentos construimos un elenco de bienes y satisfactores de necesidad inherentes al ser humano. Lo interesante es que, al final, cada quien organiza este gran campo de valores con base a su orden de prioridades. Y así damos sentido y significado a nuestra vida humana.

En un circuito un poco más profundo, ya no epidérmico, residen las actitudes. Y son nuestras formas permanentes de ser o de actuar. Hemos pasado de la estima por algo o por alguien, a un mecanismo casi automático, los hábitos. En donde, ya no basta con creer firmemente en la no-discriminación de personas en razón del color de su piel, raza, sexo, lengua o proveniencia social, sino que cada opción de hacer o no hacer algo, ahora la matizamos bajo la convicción de no excluir a nadie en razón de su ser o circunstancias. 

Detrás de las actitudes, está el fundamento del conocimiento, de la opción y decisión éticas. Mayor grado de profundidad en que residen los principios, las convicciones, las teorías de la moral, sus paradigmas fundamentales. El ámbito de las normas, reglas o principios propios que inspiran, colorean y dan sentido a un comportamiento especial. Su jerarquía es el honor, la dignidad, la respetabilidad. Es el campo interior de la Moral, que relacionamos con la función social, política o económica que desempeñamos. Este es el campo propio de lo que Gramsci designa como “Ética Militante”. Este, precisamente es el núcleo irrenunciable de nuestra condición humana; el núcleo íntimo que no podemos negar, a la hora buena de actuar –digámoslo, en la salida de esta crisis severa de cobertura mundial, global- como imperativo inalienable de nuestro código ético personal. Es el que nos obliga, hoy, a ser humanos, cabalmente humanos.

Finalmente, tocamos el núcleo más íntimo de lo No-Visible, que constituye la Fe, o tipos de Fe con referencia a una creencia religiosa; o de principios inamovibles, incluido el ateísmo o el agnosticismo. Es la opción y decisión ya sea por un Ser Trascendente. El Creador. El Dios Supremo, el Santo. O filosóficamente dicho por la Trascendencia. El Misterio. Lo que Mircea Eliade designa como el ámbito del Mito y más específicamente como Los Mitos de los Orígenes. Lo tremendo y fascinante, a la vez. 

franvier2013@gmail.com

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1 thought on “La salida/ Opciones y decisiones 

  1. En efecto, ahora y en lo sucesivo, lo que se podrá presentar con todos sus riesgos de la presente pandemia es responsabilidad de cada individuo. Lo más conveniente es adoptar como hábitos personales las medidas preventivas de aseo personal y evitar lugares de contagio, sobre todo los antros y bares. La humanidad está sometida a convivir con el último virus y tendremos que fortalecer nuestras defensas naturales.

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