16/07/2020


Lo escuchamos con frecuencia, ¿no? “Todo tiempo pasado fue mejor”, no sé, supongo que depende mucho de lo que estemos hablando, lo que sí nos queda claro es que el sabor de la nostalgia es demasiado placentero como para ignorarlo y casi de manera natural tendemos a decir que las cosas que nos tocaron vivir en nuestra juventud fueron mejores que las cosas que se viven actualmente, la manera de vestir, el peinado, las costumbres, la forma de divertirse, el cine que se hacía, el teatro, en fin, y salvo tu mejor opinión, el propósito de ser objetivo en estos términos es verdaderamente complicado.

Creo, sin embargo, que no siempre aplica este principio que algunas personas proponen como inapelable, en literatura, por ejemplo, desde mi punto de vista, en la actualidad sigue habiendo, en todas las latitudes del planeta, excelentes servidores de la palabra escrita y los ha habido siempre y quiero pensar que los seguirá habiendo. Pero si hablamos de música, por ejemplo, resulta interesante el ejercicio lo mismo que altamente polémico. Entiendo que los parámetros para medir y calificar la creación literaria no pueden ser los mismos que aplican en la música desde el momento en que los testimonios con que contamos para apreciar la literatura nos remontan hasta prácticamente la prehistoria, mientras que en la música debemos partir, creo yo, desde que existe la notación musical, es decir, la Edad Media, me refiero a documentos y testimonios reales; para ese momento existía ya toda la riqueza literaria de Grecia, las tragedias y las comedias y los dos grandes poemas épicos de Homero, y también fueron los griegos, Platón concretamente, quien elaboró la primera teoría de la música.

Estrictamente hablando de música yo sí coincido de que todo tiempo pasado fue mejor, y es que el hecho de hoy en día existan abominables expresiones musicales como el reguetón (o como sea que se escriba) y la banda, es suficiente para entender que todo tiempo pasado fue mejor, pero al margen de eso que resulta obvio, y sin entrar a los profundos e insondables misterios de la gran música de concierto que aunque por fortuna contamos con grandes compositores que siguen cultivando esta deliciosa expresión musical, debemos entender que los Bach, Beethoven, Brahms, Bruckner o Mahler ya no existen y tampoco existe la música de la calidad que ellos hicieron, no se trata solo de hacer una obra musical sino de qué haces con ella, de qué manera una obra, un disco, revoluciona y marca los estándares a seguir en la creación musical.

El tema ha sido altamente polémico, pero en lo que a mí respecta, sigo pensando que, si hablamos estrictamente de rock, blues o jazz, no hay comparación entre lo que se hacía antes y lo que se hace ahora, y aquí no hablamos de siglos de diferencia, sino de unas cuantas décadas. 

Evidentemente el blues es una expresión musical muy celosa de sí misma y no es  ecléctico como el jazz o el rock, el blues es o no es, y su orígenes obedecieron a una situación histórica y social perfectamente definida, y aunque la discriminación racial sigue y seguirá existiendo, el contexto histórico no es el mismo de finales del siglo XIX o principios del siglo XX, esto, entre otras cosas, hace que el blues no encuentre un terreno fértil para renovarse, y quizás sea mejor así, el blues no puede ser entendido de manera diferente, es el sustento histórico y musical del rock y es una de sus formas de trascender.

Por otro lado el jazz y el rock continúan buscando nuevas formas de expresión, su elasticidad y capacidad de adaptación los hace reinventarse y ser constantemente nuevos aunque sus más sólidos fundamentos, aquellos que les dieron origen, forma y voz, permanecen, o deberían permanecer inalterables.

Considerando todo esto veamos entonces si en lo que a música se refiere todo tiempo pasado fue mejor, yo pienso que sí, incuestionablemente. Creo que será suficiente si echamos un vistazo a los últimos 10, 15 o 20 años, veremos que algunos de los mejores discos publicados en ese tiempo fueron realizados por los mismos iconos de los años 60 o 70. O dime tú, amigo melómano que degustas de este banquete, dime si en los últimos años las nuevas generaciones de músicos han producido un disco que tenga la capacidad de decidir el curso de la música, de diseñar el camino, de marcar la pauta, alguien que con todo merecimiento pueda ser señalado como verdadero autor del cambio. Salvo tu mejor opinión, yo creo que no.

Dime algún disco publicado en los últimos 10, 15 o 20 años que sea del tamaño del Highway 61 revisited de Bob Dylan, el Abbey Road de The Beatles, el Dark side of the moon de Pink Floyd, el Electric Ladyland de Jimi Hendirx, el Bitches Brew de Miles Davis, el homónimo de The Doors, el Selling England by the pound de Genesis, el Pawn hearts de Van der Graaf Generator, Freak out! de Frank Zappa, el disco Light as a feather de Return to Forever de Chick Corea, en fin, podríamos hacer una lista interminable con nombres de grandes discos de jazz o de rock y nunca terminaríamos, y créeme, no encuentro un disco actual que tenga el peso, la influencia y la calidad de competir con alguno de aquellos monumentos.

Me queda claro, algunos hacen música que revoluciona, genera cambios, aporta, propone, algunos toman el curso de la música en sus manos y deciden el rumbo a seguir, otros simplemente graban discos.

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