Y en el nombre del señor, podemos ir a contagiarnos/ Alegorías Cotidianas  - LJA Aguascalientes
06/08/2020


Sin importar la realidad, desde hace unas semanas, pues tenemos que aceptar que no fue el lunes, Aguascalientes volvió a la normalidad. Naturalmente, desde el fin de semana pasado fue más descarado, pero, pero, en las calles sin ningún protocolo de higiene.

Niños, mujeres embarazadas, adultos mayores todos conviven en las calles sin que pareciera que hay un virus mortal por ahí chupando gente más tremenda y realmente que el famosísimo Chupacabras.

Aguascalientes supera por cada 100 mil habitantes a los estados vecinos en número de contagios, lo notificó ayer este medio donde denota 59.3 por cada 100 mil, es decir, que para el tamaño que tenemos es muchísimo, debido a que los otros estados como Jalisco, Zacatecas, San Luis potosí y Guanajuato quienes son mayores en extensión territorial y densidad poblacional tiene menos infectados que nosotros ¿no debería ser al revés?

En el Hospital Hidalgo el fin de semana pasado debido al 10 de mayo se atendieron en promedio 4 pacientes para ser valorados por Covid por hora ¿imagina usted cuánto es eso? Un promedio de 32 en un turno de 8 horas y 92 en 24 horas.



El domingo, que salimos a hacer el mandado observamos que las personas que venden alimentos en las esquinas ya no usan cubrebocas y nunca guantes, claro está, y la gente estaba ahí, apilada parada unos tras de otros sin protección alguna, encimados pidiendo comida, comprando, así que mientras en los hospitales siguen esperando a las mamás e invitados contagiados esta semana para valoración y tratamiento por Covid fiestero imagínese usted el repunte que tendrán los contagios solo por “reabrir todo”.

El obispado de la diócesis de Aguascalientes sacó un decreto donde se reabren los templos después unos comunicados donde, dice, dice que se tomarían medidas sanitarias en los templos y que los servicios religiosos, es decir las misas, se realizaría con un número reducido de personas mientras que, a juzgar por lo que observamos el fin de semana pasado, palabras son palabras y se las lleva el Covid pues no hay tales medidas sanitarias y reconozcamos que el poner una botella con gel antibacterial en la puerta no quiere decir que las personas lo van a usar, sino por qué cree que le pone una persona directamente en la mano a usted en los supermercados, si ya conocen como somos.

Circula muchísima desinformación y ahora se invita a la población a no usar el cubrebocas por ningún motivo pues “no sirve de nada” y puede provocar “hipoxia” así que la gente no lo usa más. Si es cierto que se recomienda usar cubrebocas y cambiarlo cada seis u ocho horas, de telas respirables, sin pelusas y LIMPIOS (lo pongo en mayúsculas porque hay personas que usan el mismo toda la semana) mire que hasta periódicos como Le Monde le han dedicado diversos reportajes para que la población este informada y corra el menor riesgo por el uso de estos pero, la cosa es que, para muchos da confianza y para otros es una verdadera oportunidad de vida.

Mi hermana me comenta, como usuraria del transporte público, que observa cómo la gente estornuda, sin usar cubrebocas, no se cubre con el codo sino con la mano y luego con esa misma toca el pasamanos, los asientos, el timbre por lo que, para ella es muy importante el traer un cubrebocas doble para estar a salvo de las partículas que puedan desprenderse de las expulsiones de las otras personas provocadas por los estornudos, tos y habla.

Sin embargo, la conciencia sobre la higiene y la verdadera información sobre el Covid que no sean las redes sociales quienes magnifican y desvirtúan la realidad no depende del nivel socio económico o de educación sino en la decisión de documentarme de fuentes adecuadas y de la observación.

El problema radica en ser portadores de Covid y por no presentar síntomas contagiar a alguien más. La gente piensa, fulanita vino a visitarme y ya dentro de la casa se quitó el cubrebocas, pues es fulanita no creo que esté contagiada. El problema es que no se ve la enfermedad, si uno se pusiera verde o morado sería muy sencillo el saber a quién acercarse y a quien no, pero con el halo de invisibilidad del virus podemos ser portadores de la peste y por ahí darle en la madre a uno o dos cristianos por no saber si somos inmunes o asintomáticos.

La cuestión de pensar que puedo contagiar a alguien, en el caso de ser portadora, y que pueda llevar esa persona a la gravedad por mi acercamiento, no me deja dormir.

El chiste es que, como ciudad en desarrollo, tenemos pocos hospitales y personal médico calificado para combatir una pandemia, el promedio ocupacional de los mismos es insuficiente por lo que, si esto se desborda, muchas personas no tendrán siquiera la oportunidad de hospitalización, dirá que soy muy dramática pero es que el 59.3 por ciento contagiado por cada 100 mil habitantes es más de la mitad y si bien en algún momentos todos tendremos Covid, de una manera u otra lo duro es saber si nuestro sistema inmunológico podrá combatir al virus sin llevarnos al borde de la muerte o a ella irremediablemente.

Lopez-Gatell dijo que durante “la nueva normalidad” lo que habrá que combatir es el sobrepeso y tiene absoluta razón pues el 80 por ciento del sistema inmunológico se produce en el sistema digestivo, más sobre el intestino grueso, así que una buena digestión, sana alimentación y ejercicios serán fundamentales para no enfermar, en el futuro de cualquier otra cosa si toma en cuenta que en los últimos 15 años llevamos ya de  susto el SARS, la influenza así como ahora el Covid.

En vulnerabilidad se encuentran las personas mayores, los enfermos de padecimientos como la diabetes, cáncer entre otros, pero también los que comen una vez al día pobreza o por un trastorno alimenticio así que no solo el sobre peso es factor de riesgo sino también el no comer.

¿Volveremos a la normalidad? No lo sabemos pues el reabrir los comercios o regresar a las aulas no es volver a la normalidad sino a la cotidianeidad mientras que lo normal es sanitizar, portar cubrebocas, lentes, caretas y evitar el contacto social.

Esta “nueva normalidad” parece sacada de una película de ficción, pero ya sabe, el guionista que dicta los finales felices solo y únicamente es usted.

Hágase un favor y quédese en casa.


Laus Deo

 

@paulanajber

 

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