07/07/2020


Hace 37 años murió uno de los más grandes compositores de América, un verdadero portento de la creación musical, me refiero al argentino Alberto Ginastera a quien tenemos necesariamente que ubicar entre el grupo de los quizás diez mejores compositores de este continente. Indudablemente es de los que mejor han representado la música del siglo XX de este lado del Atlántico con argumentos musicales muy sólidos y convincentes, con un discurso musical que se aleja mucho de los convencionalismos facilistas en los que suelen caer algunos compositores contemporáneos que temen tomar riesgos. Este argentino, sin inhibiciones ni complejos, sin ánimos de quedar bien con algún mezquino interés comercial, tiene como único interés la honesta creación musical y así ha diseñado uno de los repertorios más completos de nuestro continente. 

En su catálogo encontramos música orquestal, con suites para ballet, variaciones, estudios sinfónicos, destaca especialmente el Popol Vuh, la Creación del mundo maya, Op.44 compuesta en 1975 y Glosses sobre temas de Pablo Casals, Op. 46 y Op. 48 de 1977. Cuenta en su catálogo con algunos muy interesantes conciertos, entre los que destacan sus dos conciertos para violoncello, el de arpa, el de violín y los dos de piano, siendo el primero de ellos el más interpretado y que ha llegado a ser una de esas aduanas obligadas para cualquiera que se precie de ser un pianista de buen nivel. Hay grandes versiones de este concierto, particularmente me gustó mucho una que hizo el maestro Jorge Federico Osorio, gran pianista mexicano que hemos tenido la fortuna de ver tocar en nuestra ciudad con la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes, entre las cosas que tocó aquí recuerdo una excelsa interpretación del Concierto Romántico para Piano de Manuel María Ponce. El maestro Osorio hizo una ejecución soberbia del Concierto No.1 de Ginastera con la Filarmónica de la UNAM. También compuso un enorme concierto para violín que inexplicablemente goza de menos reflectores que sus obras para piano.

Tiene mucha música para piano solo: sonatas, danzas, suites, y varias colecciones de piezas y sus lieder, es decir, canto y voz. No debemos ignorar su obra para órgano, entre esta producción destaca con luz propia las Variazioni e toccata sopra Aurora lucis rutilat, Op.52, además de su música de cámara, aunque no muy robusta, sí con gran intensidad, especialmente las dos sonatas para Pamepana, la No.1 para violín y piano y la No.2 para cello y piano. Música coral, para guitarra sola, específicamente la Sonata, Op.47 y mucha música para diferentes dotaciones instrumentales, y una considerable cantidad de obras que extrañamente fueron desechadas por el propio compositor pero que por fortuna no desapareció y tenemos a la mano algo de esta producción entre lo que podemos encontrar música para cine y música incidental para teatro, algunas obras de perfil sinfónico, música de cámara y lieder.

Pero permíteme platicarte que conocí la música de Alberto Ginastera por mi inmensa afición al rock, particularmente por un trío de rock progresivo inglés llamado Emerson, Lake & Palmer, ellos, además de hacer una exquisita música, suelen trabajar mucho con versiones en rock de obras de la gran música de concierto, entre su catálogo de este perfil encontramos, por ejemplo, Cuadros de una exposición original de Modest Mussorgsky, fragmentos del ballet Romeo y Julieta de Prokofiev, entre muchas otras cosas. En su disco Brain Salad Surgery, cuarto en su producción discográfica encontramos el tema Toccata firmado por Alberto Ginastera, se trata del cuarto movimiento del Concierto para piano No.1. Cuando escuché este disco me llamó especialmente la atención este tema musical y me puse a investigar sobre él. Te hablo de otros tiempos antes de la era del internet y acceder a la información no era tan sencillo como ahora pero al menos teníamos la certeza de que la información, aunque quizás escasa, sí era real y no existían eso que llamamos Fake news. 

Pues me puse a investigar y fue así como entré en contacto con la música de este gran compositor argentino, por cierto, que Ginastera escuchó y aprobó la soberbia adaptación que hizo Keith Emerson del cuarto movimiento de su primer concierto para piano y de hecho, ellos se conocieron y tuvieron una buena relación cimentada en la música. Si escuchamos con atención el Concierto para piano y orquesta no.1 de Keith Emerson, nos daremos cuenta que el pensamiento musical de Alberto Ginastera está presente en el discurso musical de Emerson, eso es algo que, pienso yo, se da de manera natural en el compositor inglés, no puede evitar la influencia de alguien que él mismo consideró como su maestro. No es esta la única ocasión que Keith Emerson se acercó a la música de Ginastera, me parece que uno de los mejores momentos en este binomio Ginatera – Emerson lo encontramos en el disco Stairway to heaven en donde algunos tecladistas de rock interpretan música clásica, evidentemente en un piano Steinway, Keith Emerson participa en este proyecto interpretando la Danza Criolla perteneciente a los doce preludios americanos, Op.12 compuesta en 1944, de verdad, una versión muy convincente. 

Alberto Ginastera es la conclusión de una cadena de compositores que inicia con Muzio Clementi en la transición del siglo XVIII y siglo XIX, continúa con Moscheles, el gran Mendelssohn, Stamaty, Camille Saint-Säens, Gabriel Fauré, la imprescindible Nadia Boulanger, el estadounidense Aaron Copland y la cadena se cierra justamente con Ginastera, aunque siendo muy poco ortodoxos, la cadena podríamos, tal vez, cerrarla con Emerson, finalmente este pianista y compositor británico también se ocupó de la obra de Copland llevada al rock.

Alberto Ginastera murió el 25 de junio de 1983, hoy lo recordamos en el Banquete de los pordioseros.


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