07/07/2020


En el Encuentro Nacional de Educación Cívica participé en la mesa de participación ciudadana donde surgieron algunas reflexiones enriquecedoras; entre las que destacó las del Dr. Moisés Pérez que afirmó que la pandemia ha evidenciado dos polos de los gobiernos y de la sociedad en sí: la insolidaridad de la ciudadanía al no permanecer en casa o en su expresión más grave al emitir algunas consignas de odio al personal médico, pero por el otro lado la solidaridad y la colaboración evidente en cientos de comunidades y miles de acciones comunitarias locales alrededor del mundo, estas últimas no pueden existir en un contexto que no sea democrático, por ello es fundamental tener una perspectiva cierta sobre la circunstancia: la democracia está bajo ataque y necesitamos defenderla para garantizar la existencia de la solidaridad, la colaboración y la participación comunitaria. ¿De qué o quiénes la defendemos? 

El Instituto por la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA) publicó un llamado para defender la democracia en el mundo: “La pandemia actual constituye un reto global sin precedentes a la democracia. Los regímenes autoritarios de todo el mundo ven en la crisis de la COVID-19 un nuevo campo de batalla político, en su lucha por estigmatizar la democracia como débil y revertir su avance en las últimas décadas.” Es decir, los liderazgos autoritarios y populistas alrededor del mundo, han puesto en el campo de batalla a la democracia en sí; frases como que la democracia no ha tenido éxito en reducir los grandes problemas como la economía y que los mecanismos democráticos pueden ser prescindibles en una crisis, son una salida fácil y atractiva en este contexto. Es una línea narrativa atractiva para la ciudadanía que vive los problemas de la sociedad global como la desigualdad económica estructural o la inseguridad. Y aquí una primera defensa de la democracia, la democracia no es causa de los grandes problemas mundiales ni la solución per sé; pero ninguna de las soluciones mundiales pueden darse sin la democracia, estamos ante esa gran paradoja. 

Sigue la invitación de IDEA a suscribir un posicionamiento sobre la defensa de la democracia: “No es ninguna coincidencia que la actual pandemia haya estallado en un país en donde el libre flujo de información está sofocado y en donde el gobierno castigó a quienes advirtieron del peligro del virus: advertencias consideradas como rumores dañinos para el prestigio del Estado. Los resultados pueden ser letales cuando se acallan las voces de los ciudadanos responsables, no solo para el país sino para todo el mundo. La democracia no es solo un ideal valioso. Ella es el sistema de gobierno más idóneo con que enfrentar una crisis de la magnitud y la complejidad de la COVID-19.” Solo en democracia pueden darse niveles de organización colaborativa para resolver un problema, solo en democracia puede exigirse el derecho de acceso a la información o que las instituciones públicas rindan cuentas. Solo en democracia puede sancionarse a un líder que gestionó mal una crisis por la vía pacífica. Es ahí la relevancia de la defensa de la democracia. 

Aunque es sencillo presentar una narrativa atractiva en contra de la democracia porque como afirma IDEA, “La democracia no garantiza un liderazgo competente y una gobernanza eficaz. Si bien las democracias predominan entre los países que han actuado con mayor eficacia para contener al virus, otras actuaron deficientemente en su respuesta a la pandemia y han pagado un precio muy alto en vidas humanas y seguridad económica. Las democracias que tienen un desempeño deficiente debilitan aún más a la sociedad y crean vías de entrada para los regímenes autoritarios. Sin embargo, la mayor fortaleza de la democracia es su capacidad para corregirse a sí misma. La crisis de la COVID-19 es una alarmante llamada de atención, una advertencia urgente de que las libertades que valoramos se encuentran en riesgo y que no debemos darlas por sentado. Es a través de la democracia que los ciudadanos y sus líderes electos pueden aprender y crecer. Nunca fue más importante hacerlo.” Es ante esos errores que ocurren en las democracias que la construcción de discursos antidemocráticos cobran sentido y suenan atractivos para ciertas audiencias que afirman sin control: que los mecanismos de la democracia liberal como la transparencia o la participación ciudadana no han construido una verdadera democracia y que por ello hay que transformarla y eliminar controles democráticos; esos discursos podemos verlos y escucharlos por todo el mundo en distintos niveles de populismo, desde USA a Brasil y hasta Francia. Y no solo se ven y se escuchan desde el poder sino también desde la oposición; no hay otra salida para que haya un cambio de gobierno que las vías democráticas, que los principios democráticos y que la democracia en sí misma, desde los dos sectores se debe procurar la democracia. 

Todo lo debemos ver con Matices, estamos frente a una crisis y frente a una tentación muy grande por retroceder en avances democráticos, pero tampoco estamos ya en un lugar donde al autoritarismo gobierne a nivel mundial o que la democracia haya muerto, estamos frente a una complejidad global, que como tal, requiere soluciones complejas, con matices, con ciencia y siempre democráticas.


Show Full Content
Previous Transparencia y participación en los procesos de designaciones estatales/ Arcana Imperii 
Next Movimiento global para apoyar a los artistas y garantizar el acceso a la cultura para todos/ ResiliArt Unesco, Aguascalientes.

Comments

¡Participa!

Close

NEXT STORY

Close

Magisterio ya debió recibir el pago retroactivo del aumento salarial

01/07/2017
Close