11/07/2020


 

Columba Vertiz

 

CIUDAD DE MÉXICO (proceso).- Y aunque en las dos últimas décadas fue llamado a unas cuantas series de televisión, algunas telenovelas y pocas películas, Héctor Suárez no contó con un espacio en la pantalla chica para sus sketches críticos, por ello, en diciembre de 2014 creó su canal en YouTube, donde produjo poco. No obstante su canal en internet, llamado Héctor Suárez TV, alcanzó 176 mil suscriptores y registra 14 millones 897 mil 360 vistas.

Javier Esteinou Madrid, académico de la UAM-Xochimilco y especialista en televisión, internet y redes sociales, cree que, por la edad, el actor “ya no estaba para adaptarse a ese brinco tecnológico”.

Especifica vía telefónica sobre el artista, quien desde 2015 libraba una larga lucha contra el cáncer de vejiga que lo derrotó el 2 de junio (había nacido el 21 de octubre de 1938 en la colonia Obrera, del DF):

“Abrió un canal y hubiera podido ser muy exitoso, como lo vemos con los malos youtubers que no cuentan con experiencia ni formación ni preparación, sólo son personas osadas que han sabido manejar una cámara, un enfoque, y con eso van construyendo algunas noticias y se van convirtiendo en figuras públicas con muchos seguidores. Suárez, con su vivacidad y su creatividad, hubiera hecho de ese espacio un verdadero triunfo. Ahí hubiera podido desplegar toda su capacidad de libertad crítica, ironía, profundidad y acidez que se requerían mucho en los periodos anteriores de gobierno, donde existía un fuerte control y censura sobre los informadores críticos.”

En las pocas escenas humorísticas que creó para su canal de YouTube fue muy severo con el sexenio de Peña Nieto. Se refirió a la violencia que existía en México, a la narcopolítica, la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa en Iguala, Guerrero, la pobreza extrema, la corrupción, la Casa Blanca y Donald Trump, entre otros temas, con algunos de los personajes que hizo famosos: El Secretario, Doña Soyla, El No Hay, El Milusos, Don Justo Verdad, un periodista y analista político…

En 2015 participó en un spot del Partido Encuentro Social (PES), por lo cual fue muy criticado en las redes, y creó un video que puso en su canal para explicar por qué lo realizó y gratis:

“Hace tiempo unos amigos preocupados por el país, como lo estamos la gran mayoría de los mexicanos pensantes, me llamaron para que asistiera a unas de las reuniones de ese partido. Fui, fui porque es mi obligación hacerlo. Necesito encontrar algo, alguna salida, alguna esperanza, la posibilidad de algún cambio. Y fíjense que fue muy sorprendente, me alegró conocer, escuchar y tratar a gente que comparte la misma inquietud que yo.”

Más adelante agregó:

“Me han enviado una cantidad de twitters informándome que el presidente de este partido, Encuentro Social, Hugo Éric Flores, pues que es un pájaro de cuenta, un corrupto. En otros twitters me informan que Murillo Karam está clandestinamente detrás de todo esto. ¡Qué horror! ¡Qué barbaridad!”

Así que pidió una investigación a Éric Flores. Meses después Suárez renunció al partido. Narra ahora Esteinou Madrid (DF, 1949), autor de los libros Televisión pública y desarrollo cultural y Sociedad moderna y medios de comunicación:

“Se le juzgó por ese inserto propagandístico, pero se desconoció toda la aportación que había tenido. Entonces yo creo que fue una crítica fuera de contexto.”

Sin embargo, con su famoso programa ¿Qué nos pasa?, de 1985 a 1987 y de 1998 a 1999, transmitido por Televisa (“mi casa”, como él decía), sí consiguió incomodar. De ahí que lo censuraran. En 2011 volvió a enfrentarse con esa empresa porque editaron sus sketches en el programa Iniciativa México. En 1987 trabajó en Imevisión (ahora TV Azteca) con La Cosa, pero con la llegada de Ricardo Salinas Pliego ya no continuó debido a que no llegó a un acuerdo económico.

El comunicólogo e investigador externa que Suárez alcanzó un estatus de gran actor y gran comediante:

“Con su estilo cómico pudo enfrentarse a los problemas políticos que existían en ese momento en el país, y podía pasar como una crítica dura, ácida, pero no directa ni destructiva. Sin embargo, muchos políticos y personajes del orden público se sintieron incómodos y empezaron a presionar. Una de las primeras tensiones fue con el presidente Miguel de la Madrid, y lo despidieron, luego fue expulsado de TV Azteca.

“Hace dos años él mismo comentó que lo perseguían e intimidaban personas bajo las órdenes del entonces presidente Peña Nieto, porque lo había criticado muy radicalmente por las fallas políticas, y todo eso lo fue marginando de la pantalla chica.”

El 2 de mayo del 2017, en entrevista, Suárez dijo a esta reportera que decir la verdad sobre la situación de México en el escenario siempre le había creado problemas:

“Las amenazas las he tenido siempre, pero esta es la primera vez que me la hacen con una pistola y en la nuca.”

Se encontraba aterrorizado por su familia, y es que a mediados de enero de 2017 el artista difundió en su canal y en redes sociales un monólogo en el que pedía a Peña Nieto, “de la manera más atenta, que se vaya, por favor, por piedad, ya váyase”.

Personificó en ese video (con un millón 324 mil 635 vistas) a un ciudadano más, pero enfurecido:

“Mire usted, en cuatro años no ha hecho usted más que joder, hundir, comprometer, desprestigiar y meter en problemas al país, y a todos nosotros los mexicanos, mintiéndonos sistemáticamente.”

Entonces lo perseguía una camioneta azul sin placas, dijo. El 17 de abril, en el municipio donde vivía, en Morelos, Suárez fue a un centro comercial a comprar unas veladoras. Entró al baño, no había nadie más:

“Sentí una pistola en la nuca y el agresor me amenazó con groserías tremendas. Creo que no iba solo porque expresó: ‘¡Cuiden que no entre nadie al baño’.”

Suárez completó: “El tipo, a quien no vi, me preguntó por los nombres de mis hijos. ‘¿Te suenan?, ¡Te vamos a matar a ti, hijo de tu perra madre!’, y me advirtió que dejara de hablar del gobierno y de la Presidencia. Pero mi ser, mi corazón me dice que no los creo tan tontos, ojalá, no creo que sea de parte de ellos, como estamos en elecciones, muchos son capaces de vender a su mamá, no sé… igual sí”.

Esteinou enfatiza que el actor de largometrajes, como Mecánica nacional, La Lagunilla, mi barrio; Picardía mexicana y México, México, ra ra rá, “se adelantó a los tiempos de la apertura y de la transición en México”.

Y le reconoce:

“Héctor Suárez trasladó del teatro a la televisión, como actor y comediante, muchas reglas del hábito dramático. Y rompió muchos paradigmas que en esa época existían, sobre todo en las décadas de los ochenta, noventa y principios del 2000. Entonces la fórmula que existía en la televisión era simplemente entretener, divertir, distraer, pero no realizar crítica profunda, porqué eso entraba en conflicto con el orden establecido, sobre todo el orden político”.

Concluye: “Fortaleció lo que ya se había iniciado anteriormente en el género de la sátira política con Héctor Lechuga, Chucho Salinas e incluso con Fernando Luján. Ellos habían dejado algunos antecedentes para criticar desde la pantalla al orden político de una manera humorística y sutil”.

Fin…

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