La democracia no debe ponerse en cuarentena/ Matices  – LJA Aguascalientes
24/09/2020


En muchos gobiernos nacionales y subnacionales hay rasgos de autoritarismo: de tomar decisiones de manera unilateral, de dejar en suspensión los derechos humanos y por ende pareciera que se deja en suspensión los derechos políticos y civiles: la democracia. Si bien, hay algunas ponderaciones judiciales nacionales e internacionales donde se afirma que la única manera en el que se podría suspender un derecho político son las condiciones sanitarias, me parece que la tecnología y la madurez ciudadana que tenemos nos permite no suspender esos derechos políticos bajo este contexto. Por ejemplo, en algunas semanas se retomará el debate de las elecciones en México; seguramente tiene que retomarse el debate por la vía de hacer todo lo necesario para llevar a cabo las elecciones y no por la vía de criterios jurisdiccionales que afirman que existe la posibilidad de suspender las elecciones enmarcándolo en una crisis sanitaria. Ante esto, innovación electoral. Y ahí ya se ha avanzado mucho, en Jalisco y varios estados hay urnas electrónicas y software que se puede utilizar, el INE ya tiene un piloto de voto por internet para los mexicanos en el extranjero; no podemos suspender la democracia, tenemos que activarla con nuevas medidas. En el fondo esa argumentación tiene algo de autoritaria, busca suspender la democracia como si esta pudiera pausarse y no es así, la democracia es un estado permanente de la sociedad, eso sí, nos ha costado mucho reproducir esa idea y para muestra los gobiernos nacionales que decretaron medidas violatorias a derechos en las prisiones, las policías locales que asesinan por unos dólares o los gobiernos subnacionales que con los congresos locales han modificado sus atribuciones para decidir a discreción el destino del presupuesto o aprobar una deuda u otros congresos que decidieron suspender un mes actividades y publicación de información: suspendieron la democracia. 

Sin embargo, hoy más que nunca es momento de vigilar a los gobiernos, las decisiones que se toman hoy son los cimientos de nuestro futuro, no podemos permitir ese lujo de suspensión de la democracia en nombre de una crisis sanitaria mundial, lo dice muy bien Transparencia Mexicana, entre las personas Susana Distancia y entre ciudadanos y gobiernos Susana Vigilancia. Debemos entonces migrar a modelos que permitan la participación ciudadana hoy, no mañana, no es un asunto de imaginar una participación distinta para el futuro, es adaptar los canales de participación, la sociedad civil, el capital social activo de una sociedad política o los mecanismos institucionalizados de participación ciudadana a un modelo en el que su incidencia y realización siga activa. No solo es tecnologizar todo, la mayoría de los software necesarios ya existen, se trata desde mi visión de voluntad política de las instituciones: si se quiere recolectar firmas para activar un referéndum en contra de una reforma de ley o algún otro mecanismo, la APP del INE para recolectar firmas puede funcionar con una recolección de personas que viven en nuestra casa o con alguna actualización de manera digital sin la firma, con el uso de los datos biométricos; si se trata de organizar contralorías sociales, los sitios web de los gobiernos, las herramientas de Google para sistematizar información o el Zoom para tener reuniones, conferencias y foros ya existe; si se trata de controlar al gobierno a través de solicitudes de información, ya existe una Plataforma Nacional de Transparencia; aunque en el nombre del Covid, se decidió, de manera ilógica, suspender plazos para solicitudes de información en algunos estados: una tentación a suspender la democracia. 

Ya hay un par de estados que contemplan la revocación de mandato y para quienes fueron electos en 2018, por estos días se cumple la mitad de su periodo y así inicia el lapso en el que la ciudadanía puede solicitar su revocación de mandato, no podemos suspender ese derecho, debemos innovar para garantizarlo. 

Si se trata de deliberación y debate público Digidem tiene una plataforma de software libre que permite tropicalizarla a cualquier idioma, país o cultura y así generar debate por medio de plataformas: no se necesita recurso económico, sino intelectual y humano de alguien que tenga conocimientos informáticos. Por ejemplo, la bancada en el parlamento francés ligada a Macron utilizó esta plataforma para generar un debate público sobre la “nueva normalidad”, ahí se plasman temas polémicos como la regulación de la tecnología en Francia, cómo se imaginan el nuevo transporte público, la consulta sobre la inversión en armas post Covid, la educación, la salud, la economía o los incentivos fiscales; aunque tengamos críticas a Macron no podemos dejar de reconocer que este tipo de medidas son necesarias para ampliar el debate público. Imaginemos este tipo de iniciativas en nuestro gobierno local previo a tomar decisiones trascendentales como contratar una deuda, modificar atribuciones, transferir a discreción el presupuesto o recortes presupuestales. La democracia no debe suspenderse, la democracia debe moldearse y adoptar nuevas herramientas: de lo contrario seremos testigos de una idea peligrosa: que quizá en el fondo nunca fuimos demócratas y esta crisis nos cayó como anillo al dedo. 

Estoy consciente de que quizá para los gobiernos, congresos u opinión pública, los mecanismos de participación ciudadana, las elecciones, la transparencia, la rendición de cuentas o la contraloría social no es un asunto primordial, pero si logramos que esa idea permeé, muy probablemente el futuro nos pasará factura en la calidad de nuestra democracia que heredaremos pasando este portal llamado Covid.

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