16/07/2020


Podríamos decir que el tren hizo de Aguascalientes una ciudad. También cambió el mundo de los hidrocálidos, ahora un poco más pequeño y accesible. La llegada del ferrocarril potenció la vocación histórica de Aguascalientes como un centro poblacional que comunica y relaciona el centro y occidente con el norte del país. Hoy en día, esta infraestructura férrea se encuentra subutilizada y olvidada. Incluso me atrevería a decir que se ha convertido en un obstáculo para el desarrollo social y económico de Aguascalientes. Es un gran borde que parte en dos a la ciudad, pero también tiene propiedades únicas en el imaginario colectivo de la ciudad.

El tren puede representar distintas cosas para cada quién, para los más jóvenes quizá solo los vestigios de una civilización industrial donde hoy encontramos algunos equipamientos relevantes y restos de edificaciones. Para otros hidrocálidos de mayor edad pueden ser también un espacio de nostalgia, un epicentro de experiencias con esas dramatizadassalidas del tren que tanto podemos ver en las películas.

Pero quizá más que todo esto, algo que la mayoría vive es que las vías del tren y el complejo ferrocarrilero son un borde que parte en dos la ciudad. Cuando nos movemos en auto o en transporte público quizá solo tengamos que atravesar por algún puente o túnel las vías, que a lo mucho nos lleva a rodear un poco en nuestro camino. Cuando somos peatones o ciclistas,cada que pasa un tren nos vemos obligados a compartir unos minutos de miradas cruzadas esperando a poder atravesar la vía. El paso del tren sigue marcando el ritmo en el día a día de la ciudad.

Y este gran borde que son las vías férreas solo se suma a otros nuevos que se han hecho con la intención de “agilizar” el movimiento de personas y carga en la ciudad, como lo son los supuestos “flujos continuos”. La realidad es mucho más lejana, estos bordes lo que han hecho es alejarnos, dividir los barrios y colonias, y con esto fragmentar la ciudad y dañar su tejido social. Mismo que a su vez genera condiciones de segregación espacial e inseguridad, incluso potencializando la polarización socioeconómica que trae consigo el modelo neoliberal en la ciudad.

En unos intentos perdidos por integrar la ciudad y sus dinámicas sociales distintos gobiernos han invertido desatinadamente millones de pesos en puentes y barreras peatonales. Mismos que son solo para el beneficio del automotor, incluso la presencia de estas infraestructuras se ha relacionado con mayores índices de muertes por violencia vial. Además, que no se han sustentado en ninguna recomendación o guía de organismos o instituciones especializadas, ni siquiera en las leyes de movilidad del estado. Finalmente, teniendo el mismo sustento que proponer calles pintadas de color rosa mexicano. En otras palabras, absurdidad e ignorancia al problema urbano en cuestión.

En el caso particular del tren, en vez de pensar en aminorar los síntomas de este gran borde tenemos que reparar el problema de raíz. Y esto no será con un libramiento ferroviario, pues el ferrocarril sigue siendo estratégico y en su momento el derecho de vía por el centro de la ciudad será crítico para el éxito de los trenes de pasajeros. Quizá sea momento de plantearnos un soterramiento de las vías, generando una trinchera que permita que a nivel de calle la permeabilidad sea total.

¿Y por qué no? Que los talleres y la estación se vuelvan a acercar, creando un gran parque urbano en el corazón de la ciudad. Como muchas otras áreas verdes del mundo, se pueden integrar los equipamientos ya existentes. Asimismo, conectandocon la Alameda y a su vez con la Pona y la Purísima. Acercar las colonias que hoy están divididas, recuperar el tejido social que está más deteriorado que nunca. Generando calidad de vida y prosperidad con el gran parque que Aguascalientes merece.

Ese sitio que hizo a Aguascalientes y que hoy lo divide puede volver a ser el lugar de encuentro para toda la población. Incluso hoy, cientos o incluso miles de personas lo visitan cotidianamente como un paraje para el ocio y la recreación. Creo que esta vocación está en el ADN de la ciudad, no lo deberíamos de ignorar. Pero, mientras que los gobiernos sigan olvidando el bien común y conforme la ciudadanía no les exija que hagan su trabajo y rindan cuentas, seguiremos viendo las absurdidades que se hacen hoy en día y este gran espacio público y área verde solo existirá en la imaginación de unos, lejano de la realidad y de la ciudad que vivimos.

arnulfoaldaco@hotmail.com

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