02/07/2020


Los riesgos de contagiarnos de coronavirus no es un juego, es una realidad latente y en esto a pesar de que tomé todas las precauciones, ahora vivo la experiencia del confinamiento y de la incertidumbre al estar contagiado. Comparto lo que actualmente me sucede como un llamado a todas y todos los aguascalentenses a no bajar la guardia en las medidas preventivas y a quedarnos en casa.

Luego de tener contacto con una persona contagiada, me realizaron el examen y se me diagnosticó positivo de Covid- 19, desde entonces he estado en casa con todos los cuidados para evitar que otras personas se enfermen y para crear las condiciones para mi pronto restablecimiento, confieso que estos días y este proceso no ha sido fácil.

Agradezco de antemano las múltiples expresiones de afecto e interés por mi salud y deseos a favor de mi pronta recuperación, en estos días las llamadas y mensajes de mis familiares, amigos y compañeros han sido un aliciente y un motivante para mejorar. Siempre guardaré con gratitud estos mensajes.

Para quienes estamos contagiados de este virus, sin duda el reto más duro es enfrentar cotidianamente la incertidumbre al ser una afección nueva en la que conocemos los síntomas al leer e informarnos sobre el tema, pero no sabemos en qué momento y cómo nos va a atacar, nos asalta la duda por ejemplo de en qué instante podríamos comenzar a tener problemas para respirar algo que afortunadamente no ha sucedido, sobrellevar esa incertidumbre es todo un desafío que debemos vencer buscando la paciencia y la calma. 

A este hecho se añade la responsabilidad y el temor a infectar a las personas que quiero y que están cercanas en mi entorno, sé lo que representa el contagio de un familiar pues una hermana lo padeció al ser enfermera y estar en la primera línea de combate contra esta pandemia en nuestro estado. Por ello los cuidados y la sana distancia son parte de nuestra responsabilidad al estar enfermos, no deseamos que alguien cercano a nosotros lo padezca.

Y es en ese mismo sentido, la falta de contacto humano y el impedimento a nuestra libertad para realizar las actividades cotidianas es otro factor a enfrentar al tener este virus.

Confirmo que los mexicanos somos personas que nos gusta la convivencia, el contacto humano, nos gusta reunirnos y expresar de las más diversas maneras nuestros afectos. Como medida preventiva y más ahora en mi confinamiento obligatorio por esta enfermedad, esa cercanía con familiares y amigos, pero sobre todo con la posibilidad de salir y cumplir con mis responsabilidades cotidianas como funcionario de la Cuarta Transformación están temporalmente canceladas y eso no es fácil.

Durante estos días he tenido la oportunidad de releer algunos autores a los que admiro como a William Faulkner que antes lo pude encontrar como influencia determinante en algunos autores del “Boom Latinoamericano”, mucho de su legado en estilo, manejo de los personajes, historias y atmósferas lo podemos encontrar en escritores tan emblemáticos como Gabriel García Márquez.

Hace ya varios años leí Desciende, Moisés de Faulkner y ahora en mi encierro forzado he regresado a su lectura, algo que me ha permitido ver la obra desde una nueva perspectiva. 

Finalmente este escritor estadounidense nos logra atrapar y nos permite mirar desde sus historias locales, cercanas, casi domésticas e inmediatas a lo universal de la naturaleza humana, a cómo los problemas como el racismo, los conflictos por la propiedad y la hostilidad inevitable entre algunas personas es algo que de alguna manera encontramos en todos los pueblos. 

Tal vez esa es la razón por la que Faulkner logró conectarse tan profundamente en los universos literarios de autores latinoamericanos. Esta lectura me ha llevado a una reflexión introspectiva, no solamente a confirmar quién soy, sino además a reconocer nuestra identidad cultural, es decir, quienes somos.


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En ese mismo sentido, desde antes de mi confinamiento, a causa de la sana distancia tuve que extremar medidas preventivas para evitar el contagio sin dejar mi responsabilidad como funcionario de revisar la adecuada aplicación y ejecución de los programas sociales. El contacto con las mujeres y hombres que viven cada día los beneficios de nuestra transformación social tuvo que modificarse con la sana distancia y eso no es fácil cuando está en mi vocación la cercanía con las personas, la oportunidad de dialogar e intercambiar ideas con todos.

Esa distancia se ha hecho con mi contagio temporalmente más radical, en estos días he seguido trabajando desde casa, realizo reuniones de trabajo virtuales y doy seguimiento a nuestras obligaciones y responsabilidades.

Por esta razón, aprovecho para reconocer y felicitar a todas las personas que de alguna u otra manera prestan un servicio profesional a la población en especial a los que están en la primera línea de combate contra esta pandemia en el sector Salud. Su labor es heroica y admirable.

De continuar como hasta ahora la evolución favorable a mi salud ante este contagio, espero volver a mis actividades laborales dentro de una semana, pero algo en mí será diferente al haber vivido la experiencia como alguien contagiado durante esta epidemia. 

Por experiencia propia, los invito a cumplir todas las medidas sanitarias de prevención, a quedarnos en casa lo más posible, a mantener la sana distancia, hay un riesgo latente de enfermar y debemos cuidarnos.


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