09/07/2020


  • La pesadilla se volvió realidad: ¿qué pasaría si un sismo nos pega en la pandemia? Esta posibilidad fue analizada desde abril por el Centro Nacional de Prevención de Desastres, que emitió protocolos. ¿Se aplicaron? ¿Tuvimos suerte?

 

EMEEQUIS/Óscar Balderas

 

La pesadilla de miles de mexicanos se volvió realidad este martes cerca de las 10:30 de la mañana: ¿qué pasa si en medio de la pandemia nos sacude un sismo?

La respuesta llegó después de un movimiento telúrico que, preliminarmente, fue más fuerte que el terremoto de magnitud 7.1 del 19 de septiembre de 2017, cuando murieron más de 370 personas: lo de este martes fue una sacudida de magnitud 7.5 con epicentro en Oaxaca, que revolvió los miedos de una Ciudad de México con estrés postraumático desde hace tres años.

Hasta la tarde del martes, ese sismo había provocado la muerte de cinco personas en Oaxaca, según autoridades, así como 303 réplicas hasta las 13 horas, de acuerdo con el Servicio Sismológico Nacional. 

Los daños son mucho menores que los que se contaban hace tres años a horas del terremoto: en aquel 2017, a tres horas del sismo, ya se sabía de escuelas y edificios colapsados, donde morirían cientos de personas, pese al esfuerzo de voluntarios y rescatistas.

Este año, el sismo no causó tanto daño en su trayecto desde las costas de Oaxaca hasta el centro de la Ciudad de México, pero sí ha sometido al país a una triple presión: vivir, al mismo tiempo, pandemia, temblores y un vigorosa temporada de huracanes.

La posibilidad de que el país viviera una racha de temblores mientras se sometía a un confinamiento forzado fue estudiada en abril pasado por el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), que dio a conocer las medidas para actuar si un sismo ocurría durante la crisis sanitaria.

En un comunicado, el Cenapred dio a conocer que, sólo en marzo, el país experimentó 2 mil 257 sismos, lo que abría la posibilidad de una gran sacudida en los próximos meses, por lo que llamó a la población a seguir medidas extraordinarias durante un eventual terremoto: salir de casa con cubrebocas y, si es posible, guantes, así como resguardarse en un lugar seguro, sin olvidar la sana distancia de metro y medio lineal entre cada persona y lavarse las manos al volver a casa para evitar contagios.

 


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No salir sin cubrebocas, pero… 

Esa posibilidad incluso llegó a la conferencia vespertina que ofrece todos los días el subsecretario Hugo López-Gatell, a quien respondió así a la pregunta de qué hacer si alguien debe mantenerse en casa, pero tiembla.

“Si una persona tiene Covid-19 y está en el periodo de resguardo domiciliar para evitar contagiar, empieza a temblar, suena la alarma sísmica y debe evacuar, lo que puede hacer es ponerse el cubrebocas y sale. Después regresa, se lava las manos y ya”, explicó.

En el caso de los hospitales y centros de salud, dijo López-Gatell, se deberá seguir un protocolo conocido como “Hospital Seguro”, desarrollado desde 2008 por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en el que los pacientes más graves deben permanecer inmóviles, junto con los médicos más próximos, para no aumentar el riesgo de los hospitalizados e internados.

Medidas similares fueron recomendadas por la Comisión Nacional del Agua (Conagua) frente a la inevitable temporada de huracanes, que también pondrá a prueba las medidas de confinamiento que ha recomendado el gobierno federal.

Según el pronóstico de los meteorólogos, México espera entre 30 y 37 huracanes este año, desde mayo hasta octubre, de los cuales seis impactarían en el territorio nacional con fuerza de categoría 5, la más poderosa que existe.

En ese caso, el país no solo debería sortear el daño en viviendas, vías de comunicación y hospitales, sino que tendría que improvisar albergues, donde el reto mayor sería mantener la sana distancia, al mismo tiempo de maximizar el uso de las instalaciones para damnificados y la posibilidad de que el flujo de agua potable sea interrumpido, un elemento vital para el lavado de manos en la pandemia.

En ambos casos –huracán y sismo– México demostró hacerlo excepcionalmente bien: el primer posible huracán, Amanda, terminó en una tormenta tropical que causó 14 fallecimientos en Centroamérica durante el pasado mayo, pero ninguno en nuestro país. Y este sismo de magnitud 7.5 apenas ha causado cuatro muertos hasta el momento.

En este junio de 2020 van, al menos, tres fenómenos naturales de alto poder. Se esperan más. Y resistimos.

 

@oscarbalmen


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