02/07/2020


Hoy por hoy si quisiéramos hacer un reporte de los hechos hasta el 25 de junio de 2020, años atrás nadie nos hubiera creído todo lo que le ocurriría a la humanidad en lo mundial en este año. Entre que somos aficionados a las noticias sensacionalistas y magnificamos los hechos, de pronto nos encontramos en el ring contra las cuerdas, con la ceja abierta y con un gancho al hígado. Seguramente leí en un meme que los mayas se equivocaron al predecir el fin del mundo, no era 2012 sino 2020 y muchos como esos usted se ha topado en la red de redes, pero, cómo debemos reaccionar a todos estos hechos extraordinarios que de pronto se convierten en la cotidianeidad. 

Para empezar, el sismo de 7.5 grados en la escala de Richter del pasado martes 23 de junio es un fenómeno natural de esos que por más que la ciencia quiera, no se puede predecir, sin embargo si se puede mantener a la sociedad prevenida y preparada para reaccionar de tal forma que evitemos un gran número de víctimas, sólo que en esta ocasión existió una variable adicional que nunca había estado contemplada o por lo menos desde aquel sismo de 1985, no se tomó en cuenta al momento de desarrollar los protocolos de evacuación ni resguardo de la seguridad de los habitantes de las zonas golpeadas por los sismos; me refiero a tener una pandemia que limita la movilidad del ser humano por lo fácil del contagio. Pero no es novedad para ningún mexicano el saber que el territorio nacional es una zona altamente sísmica, que cada año se registran millones de movimientos telúricos, oscilatorios y trepidatorios, por lo tanto, creo que era responsabilidad de Protección Civil o de la Secretaria de Gobernación diseñar un protocolo de acciones a seguir durante y después de un sismo en momentos como estos, con una pandemia encima, o qué, piensan que mientras estemos confinado y con el contagio de Covid en los momentos más delicados no va a temblar, el riesgo es latente, el martes pasado acaba de ocurrir. Debemos ser una sociedad más precavida, sí sabemos que vivimos en una zona sísmica, entonces desarrollemos protocolos para toda ocasión. En la capital del país optaron por mandar a los damnificados a hoteles por lo menos para pasar la primera noche y eso me parece bien, sin duda fue una decisión tomada de bote-pronto, pero qué pasa en Oaxaca, apenas hace dos años experimentaron el sismo del 16 de febrero de 2018, aun existen personas afectadas pues sus viviendas nunca fueron reparadas, nos infectamos y tembló, volvió a temblar sin tener reparados los daños de hace dos años. Qué sigue, diseñar un protocolo que permita afrontar contingencias aderezadas con variables como pandemias y otros hechos extraordinarios, los que se le vengan a la mente estimado lector; ahora que los vecinos del norte oficializaron la noticia de que existe “vida inteligente fuera de nuestro planeta”, necesitamos un protocolo de sismo durante una invasión extraterrestre… o que tal una nube de polvo del Sahara, suena igual de absurdo que la visita alienígena, sin embargo este fenómeno esta presente en parte de nuestro país desde ayer, existe un protocolo para esto, claro que no y no debería existir estimado lector, quién pudo imaginar y pronosticar este tipo de sucesos. En muchas regiones del país existen volcanes activos ¿Existirá un protocolo de evacuación por erupción y Covid? Esta semana se redobló la seguridad en la refinería de Salamanca, el líder del cartel de Santa Rosa de Lima José Antonio Yépez “el Marro” lanzó sendas amenazas que orillaron a las autoridades a tomar esa decisión. Hasta el momento no se ha reportado ningún incidente en dicho lugar, supongo que existe un protocolo de evacuación en caso de un accidente dentro de la refinería, un protocolo que debe contemplar a la misma ciudad de Salamanca y sus alrededores, seguramente está, pero sin la variable de la pandemia, qué se debe hacer y cómo reaccionar con esta incómoda variable.

Estamos en época de huracanes y ya se presentaron hechos delicados en Chiapas, Tabasco y parte de Veracruz, qué pasos se deben seguir en esta “nueva realidad”. 

Hace unos días escuchaba al Doctor José Antonio Lozano Díez, Rector General de la Universidad Panamericana, quien decía que por los momentos que actualmente vivimos, estamos inmersos en un estado de inmediatez, es decir vivir el aquí y el ahora pues existe incertidumbre sobre lo que nos depare el futuro, y eso me recordó a la sociedad que vivió la segunda guerra mundial ¿Se habrá generado ya esa misma incertidumbre? Seguramente si e igual que en aquel momento histórico, se debe estar dando por zonas geográficas, por ejemplo, estimado lector, en este hermoso país donde cada uno de nosotros vemos las cosas de diferente manera, tal vez todos con ese tinte jocoso que nos caracteriza pero distinto; yo alcanzo a percibir que en las zonas con mayor densidad de población la visión de la pandemia es diferente al resto de la República, la gente es más relajada, siguen creyendo que esta realidad no existe, que es para manipular algo, no saben qué, pero manipula algo, no siguen las medidas de seguridad e higiene por lo tanto y aunque no creen como tal se contagian con mayor facilidad, definitivamente no creo que estén en un estado de inmediatez, al contrario siguen en aquella “normalidad” de hace un año.

Seamos mas observadores, si en este momento los protocolos no contemplan la situación por la que pasamos, entonces propongamos y llevemos a cabo procesos que nos permitan responder ante una contingencia, desde un sismo, pasando por maremotos, erupciones, ciclones, tornados, tormentas de arena, inundaciones, invasiones extraterrestres, presidentes populistas con poder, presidentes populistas de cuarta categorías, protejámonos de todo, estamos listos para enfrentar lo que sea, somos mexicanos, estamos acostumbrados. 

ericazocar@hotmail.com | @ericazocar


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