¿Qué es quemar una patrulla comparado con matar a alguien dentro de ella?/ Mareas Lejanas - LJA Aguascalientes
02/12/2022

Mientras Giovanni y Christian López estaban afuera de su casa en Ixtlahuacán de los Membrillos, platicando un poco antes de cenar, se acercaron dos camionetas de policías municipales, con varios arrestados a bordo. Bajo la excusa de violar la directiva de usar el tapabocas ante la actual pandemia de Covid-19, trataron de arrestar a Giovani. Luego de un forcejeo, comenzaron a golpearlo y se lo llevaron en una patrulla, incidente que fue grabado por Christian y por varios vecinos. Al día siguiente el cuerpo sin vida de Giovanni fue entregado a sus familiares, quienes además fueron amenazados por las autoridades municipales. 

Las imágenes en redes sobre las manifestaciones en Estados Unidos contribuyeron a que se visibilizaran dos grandes problemas que compartimos con nuestro vecino del norte, aunque de formas muy diferentes: la discriminación racial y la brutalidad policiaca. Es difícil pensar que el furor en EE.UU. no haya influido al contingente de cerca de 200 personas se manifestaron en la ciudad de Guadalajara el jueves 4 de junio, cuando salieron del Parque Rojo hacia el Palacio Municipal. 

El día concluyó con 3 patrullas incendiadas, 24 detenidos y 5 policías heridos. En los videos es posible ver a personas que llevan pancartas y otras que llevan artefactos incendiarios. A juzgar por los objetos que cargaban, podemos asumir que fueron al centro de Guadalajara con diferentes objetivos. La constante es que la mayoría luce bastante joven.



 

Este texto tiene la intención de rescatar la invitación del gobernador Alfaro cuando dijo: “Quiero invitar a todos los jaliscienses a pensar como se ha manejado esta historia para poder sacar nuestras propias conclusiones”. Si bien no soy jalisciense, aquí presento mis propias conclusiones sobre el mensaje del gobernador del viernes pasado. El contenido del mensaje estuvo – en mi opinión –bastante alejado del problema principal detrás de todo esto. Siendo específico, pienso que la muerte de Giovanni es una instancia de la brutalidad policiaca en México, que incluye detenciones arbitrarias, violaciones, tortura y desaparición forzada. Las raíces de este mal están en el entrenamiento inadecuado, condiciones laborales precarias y el subsecuente comportamiento violento y elevados índices de corrupción de las policías en México. 

El gobernador de Jalisco comenzó por señalar que los policías responsables serían arrestados y que les sería aplicado “todo el peso de la ley”. Luego desmintió que Giovanni López fuera detenido por no traer cubrebocas, sin ofrecer una versión alternativa de los hechos. El gobernador también hizo varias alusiones a que los manifestantes venían de otros estados, diciendo que “así no nos manifestamos los tapatíos”. La verdad es que eso sería perfectamente legal y sucede constantemente en la ciudad de México, donde grupos de diversas zonas del país acuden a manifestarse. Más aún, es caricaturesco pensar que todos los manifestantes “buenos” fueran locales y los “malos” de fuera, como insinúa Alfaro.

Por otro lado, a pesar de la amplia evidencia videográfica de los policías de la ciudad gritándole a los manifestantes “los vamos a matar” y de elementos golpeando manifestantes, el gobernador señaló que: “la policía de Jalisco y la policía de Guadalajara actuaron a la altura de las circunstancias, supieron resistir y no cayeron en la provocación.” Luego reiteró su “desjalisquización” de los manifestantes: “No se cometió ningún acto de violencia contra los manifestantes a pesar de que ellos hicieron lo que yo nunca había visto en una manifestación en Guadalajara”. 

Enrique Alfaro continuó diciendo que los policías actuaron “hasta que los actos de los violentos estaban poniendo en riesgo la vida y la integridad de las personas que estaban ahí en palacio. Gente trabajadora, gente que estaba ahí cumpliendo con su responsabilidad. El tema de las pintas y todo lo que quebraron, eso se arregla. Pero las tantas personas, particularmente, insisto, mujeres eso, no tiene nombre.” Para buscar distanciarse de la imagen de “gobierno represor”, el gobernador y su equipo decidieron tomar una actitud relajada hacia las pintas en los edificios, haciendo énfasis en su indignación ante la violencia contra las mujeres en el edificio. Aquí es muy evidente que esto está escrito para apelar a sensibilidades feministas, refiriéndose a las polémicas en torno a las protestas de inicios del año. 

El mensaje final de Alfaro es realmente fascinante en términos de discurso político. Se trata de un “reversazo” en el que se acusa al objetivo de hacer exactamente lo que se está haciendo:

“Y quiero dejar un mensaje muy claro y directo. Yo no sé hablar de otra forma. Le pido al presidente de la República y a su partido, que ojalá que estén midiendo lo que están haciendo. El daño que le están generando al país con este ambiente de confrontación. Por que son ellos justamente, los que han generado todo esto que estamos viviendo”.


Es cierto que la retórica de AMLO es divisiva y que se caracteriza por desacreditar de forma generalizada a sus críticos, como ha sido el caso con periodistas (22 de abril del 2020) científicos (28 de mayo el 2020) y la sociedad civil (1 de marzo de 2019). Habiendo dicho esto, es completamente ridículo asumir que las manifestaciones fueron planeadas “desde los sótanos del poder de la Ciudad de México”. Lo que habría que señalarle al presidente en todo caso es que el establecimiento de una policía militar en el país sin duda llevará a que se multipliquen los incidentes como la muerte de Giovanni.

Es Alfaro el que está alimentando una narrativa divisiva, donde el país se divide estrictamente entre “pejezombies chairos” y “derechairos panistas” para tratar de colocarse como un opositor con miras a la elección de 2024 de movilizar esta tragedia para su propio beneficio. Independientemente de si los manifestantes son miembros del Estados Islámico, de la Liga 23 de Septiembre o de la CIA, la pregunta es la siguiente: ¿Qué van a hacer los gobiernos de Enrique Alfaro y el de López Obrador en relación con la brutalidad, corrupción y impunidad con la que actúan los policías?

Sin importar quien las quemó, la imagen de tres patrullas en Guadalajara simboliza la frustración de muchos grupos de la sociedad mexicana hacia las acciones de elementos policiales en todos los niveles. Como lo muestra el reporte del Relator Especial sobre la Tortura la ONU sobre México, las corporaciones policiacas rutinariamente detienen a personas sin razón y la tortura es una práctica generalizada. En un país con 40 mil desaparecidos, cabe parafrasear a Bertolt Brecht: ¿qué es quemar una patrulla comparado con matar a alguien dentro de ella? Giovanni López no merecía morir y evitar que se repitan casos como el suyo parece ser lo menos importante para quienes han sido elegidos para dirigir a nuestra sociedad. 

 

@joseemuzquiz


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