De los relojes de lujo a los autopréstamos: Lozoya según Lozoya – LJA Aguascalientes
14/08/2020


Menos lujoso que sus cuatro relojes Patek Philippe y uno de Franck Muller, Emilio Ricardo Lozoya Austin “agregó” a su colección una nueva “joya”: un brazalete electrónico que le va a permitir llevar en libertad sus procesos por los casos Agronitrogenados y Odebrecht. 

Deberá adquirir el artefacto con su dinero. Seguramente contrastaría en alguna de sus declaraciones patrimoniales que acostumbraba, con objetos únicos y sumas abultadas.

Lozoya Austin, en su primer año frente a Pemex (2013), incluyó en su primera declaración patrimonial cinco relojes de alta gama valuados en 40 mil dólares cada uno (200 mil en total). También había obras de arte, inversiones, cuentas bancarias y acciones en empresas extranjeras.

Eso sí, al principio no tenía ni un solo adeudo, algo que llama la atención, pues en la última declaración de 2015, se observa un “autopréstamo” por 250 mil pesos. La institución que otorgó el crédito personal fue Pemex y/o Organismos Subsidiarios, de acuerdo con la declaración patrimonial y sus modificaciones que presentó Lozoya a la Secretaría de la Función Pública (SFP) durante su gestión, de las cuales EMEEQUIS tiene copia y que forman parte del expediente Odebrecht.



El crédito fue concedido el 15 de mayo de 2015, casi nueve meses antes de abandonar Pemex. En esa última declaración que se presentó en abril de 2016 aún adeudaba 72 mil 916 pesos. Sí, con ingresos al año por más de 4 millones de pesos y miembro de una familia acaudalada, el exdirector de Pemex tuvo un préstamo personal de la propia empresa que ya no se supo si fue saldado.

Este pequeño detalle de adeudos queda opacado entre la opulencia de sus bienes declarados, mismos que se mantuvieron sin cambios, por lo menos los relojes de lujo y un bien inmueble de 38 millones 175 mil pesos, una casa que supuestamente compró con sobornos de Odebrecht.

El cuadro de Picasso, herencia de su padre, Emilio Lozoya Thalmann, que jugó en varias posiciones dentro del gabinete de Carlos Salinas de Gortari. Así como otro cuadro de Salvador Dalí. También hay otro registro de “obras diversas” y cuatro cuadros del reconocido pintor oaxaqueño, Luis Zárate. En conjunto suman un millón 700 mil dólares.

 

EL INICIO Y FINAL

En la declaración patrimonial inicial, además del bien inmueble, los relojes y las obras de arte, había cuatro cuentas bancarias de cheques, una por 200 mil pesos y otras tres que en conjunto alcanzaban los 30 mil 598 dólares.

Así como cuatro cuentas de ahorro, en dólares, francos suizos y euros y acciones en tres empresas extranjeras (ELMO, Royal Exchange Teg Capital Limited y JFH Holdings). Sin olvidar un fondo de inversión con 199 mil 284 millones de dólares.

En la modificación del 27 de mayo de 2014 incorporó una cuenta bancaria maestra con Morgan Stanley con un saldo de 18 mil 684 dólares; también incluyó en sus deudas una tarjeta de crédito con American Express y la compra de un vehículo con crédito de BBVA Bancomer con un valor de 546 mil 155 pesos.

En la declaración del 28 de mayo de 2015 incluyó otra cuenta de cheques en el extranjero con Deutsche Bank con 2 mil 62 euros y en los adeudos una nueva tarjeta de crédito con Citibank.

En la del 29 de mayo de 2015, que fue en la última que declaró sus bienes, eran casi los mismos bienes que registró al principio, excepto por un vehículo Honda con un valor de 222 mil 900 pesos y acciones en la empresa alemana All-ME Hamburg con 18 mil 750 títulos: más el préstamo personal con Pemex.

Finalmente, el 5 de abril de 2016, ya no se incluyeron sus datos patrimoniales. Lozoya indicó no estar de acuerdo.

 

MUCHAS CREDENCIALES

Las propiedades, inversiones y cuentas bancarias reflejan la vida desahogada de Lozoya Austin, pero también su pertenencia a una familia de recursos que le permitió pisar las mejores universidades.


Lozoya se pintaba asimismo como un hombre bien preparado, con una trayectoria impecable, puestos importantes, una carrera brillante, si no fuera por los señalamientos de corrupción en su contra.

En una carta enviada al exprocurador general de la República, Raúl Cervantes, se ponía en total disposición y mostraba un amplio interés en saber todo lo que fuera surgiendo con relación a los señalamientos que se le hacían por Odebrecht y el dinero que supuestamente había recibido de la empresa brasileña.

En el escrito le detalló que nació un 9 de diciembre de 1974 en Chihuahua, siendo sus padres Emilio Lozoya Thalmann y Gilda Austin Solis, mismos que le dieron la posibilidad de realizar sus estudios profesionales en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), en donde se tituló como licenciado en Economía. Mientras que, de piel azul y oro, en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) obtuvo el título de licenciado en Derecho.

Eso en México. En Estados Unidos cursó una maestría en Administración Pública y Desarrollo Internacional en Harvard. Tres carreras claves que le permitían posicionarse prácticamente donde quisiera.

Su primer trabajo relevante lo obtuvo a los 25 años, en el área de Inversión de Reservas Internacionales y Cambios del Banco de México, ahí estuvo de 1999 a 2001.

Dos años después se desempeñó como Oficial de Inversiones de una institución financiera perteneciente al Banco Interamericano de Desarrollo. Destaca en la carta que su función era reestructurar créditos e inversiones de varias industrias y países de América Latina.

En donde más duró fue en el Foro Económico Mundial, pues permaneció cinco años como director en jefe para América Latina. Aquí pudo hacerse de varios contactos importantes, ya que era el enlace con los principales líderes políticos, empresariales y sociales de la región.

 

AQUÍ EMPEZÓ LO BUENO

Nueves meses en un puesto de trabajo le bastaron para sellar su destino. De enero a noviembre de 2012 formó parte del equipo de campaña de Enrique Peña Nieto. Era el encargado de los asuntos internacionales, tiempo en que pudieron darse los primeros contactos con Marcelo Odebrecht y el pacto de financiamiento.

Fue así como, los 38 años, Lozoya Austin se fue a meter a la boca del lobo. Llegó a la dirección de Pemex en diciembre de 2012, al asumir Peña Nieto la presidencia, pero en febrero de 2016 se bajó del barco petrolero.

En la carta a Cervantes recalca que su cargo lo desempeñó en “observancia y bajo los más estrictos valores de honradez, transparencia y apego a la legalidad”.

Lo cierto es que, en 2017, se inició la carpeta de investigación por los sobornos de la constructora brasileña, que se destaparon a finales de 2016.

Documentos del Departamento de Justicia de Estados Unidos revelaron que entre 2010 y 2014 la empresa pagó 10.5 millones de dólares a un alto funcionario mexicano, que después se sabría era Lozoya Austin.

El 26 de enero de 2017, Pemex presentó una denuncia de hechos ante la Procuraduría General de la República (ahora Fiscalía General de la República) en contra de quien resultara responsable, por posibles actos delictivos ocasionados en su contra.

El último puesto que ocupó Lozoya que dio cuenta en la carta a Cervantes era como director general del Fondo de Inversión “Makech Capital” en el que, de acuerdo con una investigación de Quinto Elemento Lab, están vinculados otros funcionarios de Pemex que a su vez forjaron otras empresas que están bajo la lupa de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda.

 

QUERÍA SABER TODO

Haciéndose valer de sus conocimientos legales, Emilio Lozoya, además de retratarse en la carta, le pedía al exprocurador que, para evitar una persecución política, se le hiciera saber de manera personal o través de sus abogados si existía una imputación en su contra y de ser así el contenido de ésta dentro de la carpeta de investigación de Odebrecht.

También le extendía su colaboración, decía que contaba con datos suficientes para aportar, así como la información que le fuera solicitada, por lo que estaba plenamente localizable y con domicilio cierto para ser citado.

Pero con la llegada de la nueva administración, el exdirector de Pemex estuvo “desaparecido” un rato, hasta que lo capturaron en febrero de este año en Málaga, España y extraditado el pasado 16 de julio para enfrentar sus cargos por los casos de Agronitrogenados y Odebrecht.

Esta semana Lozoya finalmente fue vinculado a proceso en el caso de Agronitrogenados por lavado de dinero y en el Odebrecht por el uso de recursos de procedencia ilícita, asociación delictuosa y cohecho, por lo que la FGR le dictó medidas cautelares para impedir que salga de la Ciudad de México.

Ahora en vez de firmar documentos de negocios y cheques, el exdirector de Pemex tendrá que ir a firmar todos los meses al juzgado los días primero y 15…

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