Encuentro Internacional de Música de Cámara/ El banquete de los pordioseros  - LJA Aguascalientes
20/05/2022

El caluroso verano de Aguascalientes tiene su encanto, no se trata solo de la extraña magia propia de la época. Recuerdo cuando era niño y me gustaba ver la lluvia por la ventana de la sala de mi casa, era como soldaditos, bueno, así me lo parecía, y eran aquellos interminables meses de vacaciones. 

Cuando creces y te sumas a la fuerza laboral no necesariamente el verano es sinónimo de vacaciones, y ahora la lluvia suele ser tan escasa que ya casi olvido aquellos soldaditos que tomaban forma cuando las gotas de lluvia golpeaban el piso en la puerta de mi casa formando charcos en los que justamente se levantaba marcialmente aquel ejército imaginario, ¿o será que ya estoy demasiado viejo para intuir soldaditos en la lluvia que golpea el pavimento? Es posible, no lo sé, pero lo que sí sé es que a esta edad el verano sigue teniendo sus encantos, eso no cambia, desde hace algunos años el verano es sinónimo de música. 

Recuerdo hace un par de décadas, quizás más, seguramente unos 30 años, estaba aquel programa de julio mes de la música en donde tuvimos la oportunidad de escuchar algunos grandes ensambles de música de cámara, todos ellos en el Teatro Morelos, tuve la oportunidad de disfrutar conciertos con la Camerata Stuttgart de Alemania, recuerdo aquel concierto, de primer nivel, si mal no recuerdo tocaron la Serenata para cuerdas de Elgar, o ese otro concierto verdaderamente mágico, fue con el cuarteto Drushva de Moscú, uno noche, por cierto pasada por lluvia, no obstante el teatro estaba lleno. 

Ya recuerdo, esto que te platico fue el año en que murió el maestro Herbert von Karajan, lo recuerdo muy bien porque estábamos en el concierto del Cuarteto Drushva cuando el sonido local anunció justamente la muerte del maestro, imposible reprimir un exclamación de lamento en las repletas butacas del Teatro Morelos, considerando esto, debió ser entonces en julio de 1987.

De esa manera los veranos de nuestra ciudad fueron adquiriendo poco a poco un sólido aroma a música. El panorama, cada vez más definido, ofrecía una mayor diversidad de posibilidades.

Finalmente, en el verano de 2005 surgió la inquietud de organizar un festival de música de cámara, seguramente tomando la obvia referencia del que desde hacía muchos años antes se realizaba en San Miguel Allende, Guanajuato. 

El entusiasmo de muchos, eso no se cuestiona, pero sobre todo el reconocimiento a quienes con su sacrificio y pasión dieron vida primero, y después, con el mismo trabajo, disciplina y pasión consolidaron este proyecto hasta convertirlo en una referencia obligada en la oferta cultural estival en México, hoy en día el Encuentro tiene convocatoria internacional y eso, créeme, aquí cómodamente sentado frente al monitor de mi computadora se dice, o se escribe fácil, pero el trabajo fue de verdad, demandante y sin duda desgastante. 

Recuerdo ese primer festival al maestro Rafael Machado, en aquel tiempo concertino de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes y director artístico del Festival junto con el lic. José Reynoso, o sea, Pepe Reynoso, el güero sin formalismos, consiguiendo por toda la ciudad 10 pianos necesarios para poder llevar a buen fin aquel primer festival, y por supuesto, digno es de mencionar el trabajo realizado por el Cuarteto José White, que desde la primea edición del Festival hasta la fecha, salvo un par de ocasiones en donde la administración cambió, han sido siempre el cuarteto en residencia como lo han sido también en otros encuentros camerísticos en diferentes partes, como es el Festival de Música de Cámara de San Miguel de Allende. 

En aquel tiempo en que todo esto iniciaba, el Festival lo organizaba el Instituto Cultural de Aguascalientes junto con nuestra máxima casa de estudios, la UAA, siendo la universidad la sede del perfil académico del Festival. Después de algunos años de trabajar en mancuerna, las clases se mudaron a la Universidad Panaméricana Campus Bonaterra mientras que los conciertos siempre tuvieron su sede en el Teatro Morelos. Finalmente el Instituto Cultural de Aguascalientes, ya con la Universidad de la Artes en existencia, fue autosuficiente para organizar el festival, y actualmente, ya con el nombre de Encuentro Internacional de Música de Cámara y con el incondicional apoyo de la arquitecta Clauda Santa Ana, directora general del ICA, se ha podido consolidar como uno de los acontecimientos más trascendentes en nuestro estado y su impacto y trascendencia son de impacto internacional, por ejemplo, recuerdo que el grupo ganador en la pasada edición, la décimo quinta, fue un ensamble de Costa Rica, y cada año el Encuentro Internacional de Música de Cámara de Aguascalientes tiene mayor poder de convocatoria de participantes de todo el territorio nacional y otros del extranjero, orgullosos estamos de este certamen anual. 


Este año, ya sabes, el mundo se detuvo, se puso entre paréntesis por esta situación tan lamentable que todos, más que vivir, padecemos, la pandemia ocasionada por el Covid-19 y que entre otras cosas impidió la realización de la ópera El Barbero de Sevilla de Rossini, mutiló las temporadas de conciertos de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes, tiró por la borda los festivales de verano, entre ellos, el Encuentro Internacional de Música de Cámara, uno de los más sólidos músculos de la oferta cultural de nuestro estado, el Encuentro Violoncellistico de Aguascalientes (EVA), y así muchas cosas más, pero todo pasa y volveremos a ser libres, la música en vivo regresará a nuestras vidas, porque como decía Nietzsche, y eso cobra sentido ahora, “la vida sin música sería un error”


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