Reflexión sobre la política/ La columna J  – LJA Aguascalientes
14/09/2020


“El tiempo se desvanece y en política aún no es lo que debería ser ”.

El arte de hacer el bien común, esa fue la primera definición que escuche de lo que era la política, con el paso del tiempo también escuche “que es el arte de comer basura sin hacer gestos”, sin duda alguna, cada quien juzga como vive. Pero para bien o para mal, la política sin los matices dialécticos es un medio que es utilizado por aquellas personas que detentan el poder en alguna proporción e influencia. 



Para participar en política es necesario tener una elevada dosis de fortaleza, ya que existirán grandes cantidades de adversidades en el camino, el político debe ser ecuánime en sus emociones puesto que deberá resistir en la pasividad cuando las circunstancias así lo ameriten y del mismo modo tendrá que defender con la esencia de un mirmidón los asuntos públicos que así lo demanden, en el terreno de la política se debe de caminar de un modo diplomático pero sin caer nunca en la sumisión, puesto que la debilidad no debe ser confundida con la bondad.

Los tiempos en política son de las cosas más inciertas en esta vida, en extraña ocasión las cosas suceden como se planean y es muy común que la gente pierda la noción entre lo que es real y lo que es fantasía, pero también el tiempo se muestra como el juez de la revolución. La política es para los valientes y para las personas que creen en algo que va más allá de lo que está sucediendo. Es natural que se creen proyectos y se construyan castillos de arena, ahora la democracia es mucho más compleja, es más rápida y más demandante, existen grandes retos, pero el juego del poder desde tiempos memorables sigue teniendo las ínfulas existenciales.

Las crisis en este medio son la reiterada prueba de que siempre hubo tiempos más complicados y que siempre habrá mayores retos, así mismo, hay personas que aún siguen esperando momentos que ya pasaron, nunca debe de faltar capacidad para entender la realidad y la voluntad para modificar el entorno en una oportunidad para construir y transitar, el perfil político en limitadas ocasiones sabe en que momento se encuentra, su devenir es escurridizo. La convicción debe de prevalecer ante el interés. Es importante recalcar que la historia de nuestro país ha sido folclórica y ha estado llena de eventos que nos reflejan, como una memoria de espejos rotos. 

“Lo que nunca debe de faltar son los principios, son inmensamente necesarios, para el artista es dar la vida por el arte mismo, ¿para el político?”

La política es más memoria que imaginación, aunque existen los gustosos que ofrecen soluciones mágicas a problemas reales. El estadista debe de ver más allá de las próximas elecciones. El deber consiste en asumir responsablemente el peso de las palabras puesto que no hay nada más valioso que una promesa y tampoco hay nada más valioso que la lealtad que se debe de mantener en este medio. 

El equilibrio en el juego del poder se da cuando la sociedad se interesa por su país como si fuera su padre, y si en caso remoto no pudiera existir la honra para con él, es necesario respetarlo por encima de toda pasión o conveniencia, mucho más allá de cualquier beneficio propio. Porque la política lo es todo, pero al mismo tiempo no es nada, ahí se concentra todo el poder, pero a fin de cuentas es un poder que solo existe en la mente de algunos, aún no ha tenido la capacidad de ganarle un debate a Allan Kardec. 

La palabra “política” se repite reiteradamente en este texto, no es una vana casualidad estimado lector. Puesto que la política es algo tan superficial como la ambición, pero nunca es tarde para proclamarla como la oportunidad de tener mejores condiciones, al menos esa esperanza se debe de tener para las nuevas generaciones, a eso deben de aspirar sus intenciones, a dejar un mejor país, a luchar por la libertad y defender a la justicia. 

Para quien decida tomar el camino de la política debe entender que los principios están al inicio, pero también al final, son el principal impulso en esta carrera de resistencia y son el único medio para terminar, siempre deben de estar vigentes, cuando estos ya no están entonces simple y sencillamente no ya no hay reflexión sobre la política.

In silentio mei verba. La palabra es poder.

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