Ruindad/ Bajo presión  – LJA Aguascalientes
15/08/2020


Los medios de comunicación responsables saben que deben seguir las recomendaciones de la OMS para las noticias sobre el suicidio, son 15 reglas muy sencillas de seguir sobre qué no hacer, la primera de ellas establece a qué me refiero con “responsables”, dice: No trate el suicidio de forma sensacionalista. Un medio imprudente destaca la imagen, difunde las notas suicidas, entrega detalles específicos y repite injustificadamente la noticia. Sobre qué sí hacer, la OMS también tiene recomendaciones, una que me parece relevante es que se proporcione información sobre factores de riesgo y señales de alarma. El suicidio es un hecho, no un logro y la prensa puede ser un canal que proporcione alternativas.

Si bien las recomendaciones se refieren al suicidio, basta una pizca de sentido común para saber que cualquier muerte debe ser tratada por los medios de comunicación evitando el sensacionalismo, con respeto a las víctimas y tratando de aportar alternativas. Esta semana los datos oficiales registran que México ya rebasó los 30 mil fallecidos por la epidemia de coronavirus. Miles de familias en dolor por la ausencia, ¿cuál es la obligación de los medios de comunicación?, personalmente creo que la búsqueda de empatía, lo que resulta sumamente difícil cuando los fallecimientos, las miles de historias dolorosas, se convierten en un dato.

Frente al duelo, el luto, el Gobierno de México, ha elegido la peor estrategia, transformar a los miles de muertos en una lámina, en una gráfica; el responsable de informar sobre los escenarios de la epidemia, no ha sabido guardar el respeto indispensable a esas muertes y las emplea en comparativos que favorecen la percepción de que la administración de Andrés Manuel López Obrador ha hecho lo mejor para salvaguardar la salud de los mexicanos.

A medida que crece el número de fallecimientos, Hugo López-Gatell se ha sentido atacado por la prensa que pide respuestas, que cuestiona su estrategia y sus declaraciones contradictorias, ha tomado estos cuestionamientos como agravios personales y, en esa medida, decidió aleccionarnos para que, en su defensa, se transforme a los muertos en una tasa, un porcentaje, con una modestia falsa a todas luces, le resta dignidad a los fallecidos, les quita su humanidad y los convierte en números.



Sí hay otras opciones, sí hay otras formas de referirse a los fallecimientos, su obligación, como la de los medios de comunicación, es ofrecer alternativas. La conversión a porcentajes es un insulto a la memoria de los muertos, en especial porque se les emplea para defender que su estrategia está funcionando, en la conferencia reciente López-Gatell aclaró: “México tiene 126 millones de habitantes, mientras que Italia 60 millones de habitantes, Estados Unidos arriba de 350 millones de habitantes y para que se pueda equilibrar se usa este índice de incidencia de casos por millón de habitantes”… claro, porque de lo que se trata es de “equilibrar”.

Incluso el presidente sabe que es una ruindad comparar el número de muertos, en el mensaje de fin de semana, López Obrador incluso ofreció disculpas a España y Francia por la mezquindad de las comparaciones, lástima que el presidente lo haya hecho refiriéndose a las acciones del “amarillismo del conservadurismo” y no a la forma en que se defiende su administración.

Por cierto, si la prensa conservadora es ruin por comparar el número de muertos, al presidente se le puede calificar, mínimo, de mezquino, por indicar que, por informar sobre el número de muertos por la pandemia, a los medios conservadores se le pasaron de noche dos noticias muy importantes: la extradición de Emilio Lozoya y el avance de la Fiscalía General de la República sobre la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa. Frente al regaño, cabe preguntar qué medios de comunicación lee el presidente, quizá sólo sigue lo que las benditas redes sociales hacen tendencia en Twitter, porque los medios responsables sí que han informado sobre Lozoya, la Fiscalía y la pandemia.

Coda. De “Algo sobre la muerte del Mayor Sabines” de Jaime Sabines, una estrofa:

 

Convalecemos de la angustia apenas

y estamos débiles, asustadizos,

despertando dos o tres veces de nuestro escaso sueño

para verte en la noche y saber que respiras.

Necesitamos despertar para estar más despiertos

en esta pesadilla llena de gente y de ruidos.

 

@aldan


 

No tenemos derecho de ver a los muertos como una tasa que minimiza el luto y arrebata la dignidad.

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Edilberto Aldán
Edilberto Aldán

Director editorial de La Jornada Aguascalientes
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