Un acto más de corrupción/ Brújula  – LJA Aguascalientes
16/09/2020


Iniciamos este mes con la noticia de que la jueza de Control del Segundo de Distrito de Procesos Federales con residencia en Toluca, María del Socorro Castillo Sánchez, ordenó la liberación de José Ángel Casarrubias Salgado, mejor conocido como “El Mochomo” presunto líder de Guerreros Unidos implicado en el caso Ayotzinapa, porque no existían elementos para mantenerlo detenido por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa o por delincuencia organizada, el cual fue calificado de inmediato como un acto más de corrupción de un miembro del Poder Judicial Mexicano. 

Conforme a las declaraciones del Fiscal General de la República la Juez, decidió aplicar “un rigorismo técnico” en cuanto a la valoración de las pruebas ofrecidas para inculpar a “El Mochomo”, situación que ha ocurrido en varias denuncias por la falta de una debida integración de las carpetas de investigación.



La coincidencia fue que, al liberarlo, de inmediato personal de la misma Fiscalía General lo reaprehendió afuera del penal del Altiplano por realizar actividades ilícitas al frente de la organización criminal que encabeza, trasladándolo a la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO). 

La reacción del presidente Andres Manuel López Obrador no se hizo esperar, en la mañanera del 2 de julio manifestó “Puedo decirles que la libertad de “El Mochomo”, presunto responsable de los hechos, entre otros, de la desaparición de los jóvenes de Ayotzinapa, tuvo que ver con un acto de corrupción del juzgado donde se le otorgó la libertad”. Posteriormente los medios de comunicación han publicado que existe grabación de voz en el que la Juez, supuestamente recibiría una cantidad de dinero que ofrece la madre de “El Mochomo” a un intermediario, por dejarlo libre. 

Tal parece que estas narrativas de hechos oscuros, sospechosos e incluso fantasiosos se han convertido en el contenido normal y cotidiano de los de medios masivos de comunicación y las redes sociales, incluso podemos decir que nos estamos acostumbrando a verlos y oírlos como el pan nuestro de cada día, y lo más delicado, nos llama la atención la noticia, pero no le damos el seguimiento, nos conformamos con que se hagan públicos los hechos, como si esa fuera la sanción más fuerte, pero se nos olvida que debe existir una sanción a los responsables.

El Consejo de la Judicatura Federal informó que la mitad de los jueces que han incurrido en actos de corrupción los han sancionado con la remoción de sus cargos y uno de cada tres se judicializa, a ningún juez se le ha privado de la libertad por esa causa, sobre todo por falta de pruebas suficientes para acreditar que se han beneficiado de algún modo por apoyar a grupos delictivos.

En este sentido la liberación de “El Mochomo” parece un acto más de corrupción que muestra la corrosión y descomposición que existe en algunos tribunales oscuros, donde los jueces, actúan sin los más mínimos principios de ética profesional, porque no toman con seriedad lo que más saben hacer, administrar justicia ese bien interno del juez que debe poner al servicio de la sociedad en forma excelente, porque es necesario para vivir en democracia y en paz; El profesional del derecho deben guiarse por esos bienes internos para ayudar a las personas porque como dice Kant, tienen dignidad, no precio, porque son fines no medios de nadie para obtener beneficios externos como el dinero y el poder en forma ilegítima. Esos jueces actúan sin el verdadero sentido de su función, rayan en la desfachatez porque retan a la misma autoridad judicial encargada de fortalecer y aplicar el Estado de Derecho. Me explico.

Si la Juez Segundo de Distrito de Procesos Federales incurrió en un acto de corrupción, no podemos aceptar que sea un acto más de este fenómeno. Efectivamente la corrupción es el principal problema que afecta la vida de los mexicanos en todos los ámbitos, individual, colectivo, de gobierno, económico, social, político, empresarial y jurídico, por ello, es irresponsable seguir dejando pasar estos hechos sin que los analicemos desde la raíz, para entender cuál es su esencia, sus dimensiones y efectos en la sociedad. Por ello, dedicaré las siguientes colaboraciones a reflexionar sobre la corrupción especialmente en el poder judicial. 

Conforme a Jorge F. Malem la esencia de la corrupción “es la intención de los agentes que intervienen en ella para obtener un beneficio irregular que de otra manera no sería posible conseguir. Esta pretensión se manifiesta a través de la violación de un deber institucional por parte de los corruptos…la corrupción se muestra como la deslealtad hacia la institución a la que se pertenece o en la cual se presta servicio. Su carácter desleal hace que los actos de corrupción se cometan en secreto, o al menos en un marco de discreción”. 

Como en el caso comentado la Juez es una funcionara pública que debe actuar con base a las normas jurídicas que establecen deberes institucionales, y lo debe realizar como un imperativo de lealtad al cumplimiento de sus funciones; Malem nos dice que la corrupción tiene una carga emotiva negativa y una violación de un deber que genera beneficios; de comprobarse los hechos, la Juez tendrá un beneficio adicional a su salario, el cual no sería posible obtener por el cumplimiento de sus responsabilidad.

El fondo de la cuestión lo puntualiza con razón Ernesto Garzón Valdés “El problema de la lealtad democrática, de la eliminación de la posibilidad de gorrones y de parásitos, es posiblemente una de las cuestiones centrales de la democracia actual[…] Los actos y actividades corruptos(as) son sólo la punta de un iceberg que indica la existencia de un problema mucho más profundo: el de la tendencia a sustituir el ideal de cooperación democrática por forma de competencia y de imposición de influencias que contradicen radicalmente el ideal democrático”. 

Garzón Valdez introduce un elemento fundamental para entender la corrupción en el ámbito público, ya que la Juez como funcionaria tiene un deber de administrar justicia para todos en forma expedita e igualitaria, sin distinciones de ninguna naturaleza, sin embargo, sustituye ese ideal democrático imponiendo su influencia y poder para administrar justicia conforme a sus propios intereses y los de “El Moncho”.

En este orden de ideas, el fondo del problema no son las leyes o el rigorismo técnico en la aplicación del derecho, el acto corrupto es un problema moral y ético individual porque la Juez perdió el sentido público de su función, prefirió imponer sus beneficios individuales sobre los colectivos, una persona considerada profesional del derecho con experiencia en la administración de la justicia decidió como lo expresa Ernesto Garzón Valdés sustituir el interés de la sociedad por unas monedas. 

Además, el sistema legal mexicano no sanciona actos que contravengan normas o principios éticos, sólo hechos que violen normas jurídicas preestablecidas. Y si efectivamente el Consejo de la Judicatura Federal (CJF) como lo manifestó públicamente iniciara una investigación para denunciar los hechos, nos enfrentamos al mismo problema, el personal del poder judicial es quien realiza la investigación e integra los elementos para la denuncia, situación que no genera la confianza suficiente de que se sancionará a los posibles responsables de los hechos. Entre ellos prevalece la colaboración, cooperación y solidaridad, por lo que, seguramente estaremos ante un acto más de corrupción como parte de ese circulo vicioso de personas sin formación moral y ética, no obstante, esperemos que efectivamente se cumpla con el ideal de cooperación democrática que señala Ernesto Garzón Valdés.

La realidad es que, en la medida que se siga soslayando la ética profesional de los integrantes del poder judicial, probablemente seguiremos observando más actos de corrupción que permitan a los criminales transitar las mismas calles que caminan gente trabajadora y honesta por ello es necesario continuar profundizando sobre este problema en el que todos somos responsables de combatirlo y evitarlo desde nuestro ámbito personal.

Es probable que surjan varias dudas al respecto, te invito a que las compartas e iniciemos un diálogo reflexivo y virtuoso, seguramente surgirán ideas interesantes desde la perspectiva ética.

Hasta la próxima colaboración. 


 

[email protected]

 

Vídeo Recomendado

Show Full Content
Previous Patrimonio Bibliográfico de Aguascalientes. Bibliotecas/ En la paz de estos desiertos
Next Reflexión sobre la política/ La columna J 

Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Close

NEXT STORY

Close

Las 5 pruebas de que Felipe Calderón SÍ SABÍA de ‘Rápido y furioso’

18/06/2020
Close