¿Vivir con agua?/ Agenda urbana  – LJA Aguascalientes
23/09/2020


En días recientes, en Aguascalientes se han presentado precipitaciones intensas que han inundado distintos puntos de la ciudad, lo que ha causado afectaciones en la infraestructura pública, hogares, vehículos, etcétera. Las inundaciones demuestran cada año que la ciudad no está diseñada para adaptarse a fenómenos meteorológicos cambiantes, lo que se espera se acentúe aún más con el cambio climático. En los próximos años, por ejemplo, se espera que a medida en que la temperatura global aumente se retenga más agua en la atmósfera, con lo cual se prevé se produzcan precipitaciones de mayor intensidad. En ese sentido, es importante mencionar que Aguascalientes no se encuentra preparada para coexistir de manera sostenible con la naturaleza ni resistir los impactos del calentamiento global; incluso la destrucción de los ecosistemas naturales de la ciudad, la falsa necesidad de cubrir la ciudad de concreto y la ausencia de estrategias de planeación urbana más innovadoras, podrían aumentar la vulnerabilidad de la ciudad en el futuro. ¿Qué hacer? 

En las últimas décadas, la ciudad de Aguascalientes ha crecido de manera acelerada mediante un modelo expansivo que no sólo tiende a ocupar más superficies naturales sino que además suele alterar el paisaje al sustituir la vegetación existente por avenidas, pasos a desnivel, estacionamientos, entre otra infraestructura que reduce la superficie de infiltración de la ciudad. En ese sentido, las superficies impermeables como el asfalto o concreto disminuyen la capacidad de absorción del suelo natural de la ciudad, con lo cual ésta se convierte cada vez más en una especie de piscina. Más aún, en México suele pensarse que la única alternativa para gestionar el agua de lluvia es conducirla fuera de la ciudad a través de infraestructura gris, incluyendo la canalización de ríos o arroyos, en lugar de permitir que el agua se absorba localmente. En efecto, la infraestructura gris es necesaria para aumentar la capacidad de una ciudad para manejar los recursos hídricos, pero también deberían explorarse nuevas soluciones que permitan a la ciudad simular la función de una esponja en lugar de cubrirla totalmente de materiales impermeables, pues esto último ha demostrado no ser una estrategia efectiva de adaptación a los fenómenos naturales. 

En otras palabras, en Aguascalientes deberíamos explorar con mayor seriedad cómo adaptar la ciudad a las nuevas condiciones climáticas, con la finalidad de prevenir futuras afectaciones que resulten de precipitaciones cada vez más intensas. Es indispensable contar con instrumentos normativos que consideren criterios más amplios e innovadores de planeación urbana que permitan, por un lado, evitar la construcción de nuevos asentamientos humanos en zonas de riesgo por inundaciones, y, por otro lado, mitigar posibles afectaciones en asentamientos existentes que se encuentren en situación de vulnerabilidad. 

Existen casos de estudio que permiten aprender de lo que otras ciudades en el mundo están haciendo para adaptarse al cambio climático. En regiones como Holanda, por ejemplo, los gobiernos subnacionales han puesto en práctica planes ambiciosos que pretenden hacer de sus ciudades lugares más resilientes a las inundaciones, para lo cual no sólo están explorando e invirtiendo en infraestructura de gris, como colectores o redes de alcantarillado, sino también en infraestructura verde, que consiste en la utilización de vegetación y suelos y procesos naturales para gestionar de mejor manera el agua pluvial. La infraestructura verde, como áreas forestales, parques urbanos, jardines, árboles, etcétera, permite ampliar la superficie de absorción e infiltración de agua en las ciudades, lo que a su vez ayuda a reducir los escurrimientos y el volumen de agua que permanece en la superficie, y además provee nuevos espacios recreativos, deportivos y de esparcimiento para las personas. Igualmente, muchas ciudades están diseñando e implementando estrategias en materia de infraestructura azul, la cual comprende la restauración de ríos, arroyos, quebradas, humedales, entre otros elementos hidrográficos de las ciudades que pueden contribuir considerablemente al manejo del agua al captar grandes volúmenes de este recurso y retenerlos o canalizarlos a zonas de recarga o cuerpos de agua naturales. 

Las inundaciones recuerdan que las ciudades deben repensarse con frecuencia para adaptarse a nuevas realidades. En este caso, en Aguascalientes deberíamos repensar la manera en que la ciudad puede adaptarse de manera más inteligente al cambio climático y los fenómenos naturales en general, y cómo la ciudad puede coexistir mejor con el medio ambiente. Lo anterior desde luego implica superar la visión cortoplacista con que suelen tomarse decisiones e impulsar una visión de largo plazo, amplia e integral que permita pensar en la ciudad que queremos para las generaciones futuras.

 

[email protected] / @fgranadosfranco

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