Detectan invasión de oxímetros, baumanómetros y termómetros pirata – LJA Aguascalientes
21/09/2020


  • A raíz de la Covid-19, se dio una oleada de copias de mala calidad de aparatos médicos, cuya correcta medición es la diferencia entre un diagnóstico negativo o positivo. La 4T es omisa en el combate a este tipo de piratería. 

 

EMEEQUIS/Andrés M. Estrada

 

Los malestares de Raúl comenzaron a finales de mayo, con dolores de cabeza, zumbido de oídos, náuseas y destellos en la vista. Su doctora, al revisarlo, notó su presión un poco alta (normal es 120/80). Para descartar posible hipertensión, le pidió que se realizara siete tomas de lectura durante una semana. Él tenía un baumanómetro digital Citizen en casa, que sus hijos compraron a bajo precio –en menos de 500 pesos–, con un conocido que vendía ese tipo de productos. 

A la semana, mostró sus registros en el consultorio, que eran por arriba de 180 y 190/90, pero dijo no presentar malestares severos en esos días.

Su médica le dijo que no coincidían con la sintomatología y le pidió llevar su aparato. Al examinarlo, ella observó que era una copia de mala calidad, que estaba descalibrado. La venta de este baumanómetro y otros insumos médicos piratas, como termómetros, oxímetros, medidores de coagulación y más, no es nueva en México. 

Sin embargo, la crisis sanitaria por el Covid-19 y la disminución al combate de la piratería por parte de autoridades de la 4T, detonaron sus ventas en el mercado negro. Se ofrecen en tianguis sobre ruedas, páginas de Internet y redes sociales a bajo precio, pero con altos costos para la salud e incluso a costa de la vida de quienes los usan.

“Estos productos tienen que pasar por un control, por una certificación de una agencia de salud y tienen que tener un registro por parte de Cofepris (Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios). El problema es que no lo tienen, y el riesgo es que la gente comience a tener lecturas incorrectas, que estén mal y les marque que está bien, o que estén bien y les marque mal. Cualquiera de las dos es un riesgo”, señala Xavier Tello, médico cirujano y analista en políticas de salud.

Nayeli Jiménez, médica general, detalla que, en el caso de los oxímetros, que ahora se usan con mayor frecuencia desde el inicio de la pandemia, puede que no se detecte una hipoxia (la ausencia de oxígeno): “En el caso de los termómetros, al no registrar el aumento, por ejemplo, en la temperatura en niños, pueden llegar a una crisis convulsiva; en el de la presión, al usar los baumanómetros digitales y no marcar bien, puede ocasionar una urgencia hipertensiva, con daños irreversibles”.

 

Cohecho aduanal

Aunque el problema no sólo radica en su venta y uso, sino en la colusión de autoridades, que permiten el ingreso ilegal al país de este tipo de productos, por medio de los controles aduaneros, pues su mayoría son de importación.

De las 49 aduanas de la República Mexicana, se detectó que en al menos 11 se realizaron cientos de aseguramientos de insumos médicos por parte de la Secretaría de Administración Tributaria (SAT) de 2006 a 2018, respecto a cifras del 2019, las autoridades del gobierno de la 4T fueron omisas en dar información, de acuerdo con datos que obtuvo EMEEQUIS por transparencia.

Los principales aseguramientos son en la Aduana del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, en la CDMX; de Ciudad Hidalgo, en Chiapas; de Ciudad Juárez, en Chihuahua; de Piedras Negras, en Coahuila; de Ciudad Reynosa y de Nuevo Laredo, en Tamaulipas; de Colombia, en Nuevo León; de Guadalajara, en Jalisco; de Manzanillo, en Colima; de Mexicali, en Baja California, y de Veracruz, en Veracruz.

Aunque los datos no precisan si son apócrifos o no cuentan con una certificación, en la lista de aseguramientos destacan oxímetros, termómetros y baumanómetros digitales, cajas de bisturís y lancetas, catéteres, mallas quirúrgicas, medidores de tiempo de coagulación, aparatos de electrocirugía, tornillos y clavos para cirugía; reactivos de laboratorio, jeringas, equipos de compresión secuencial y otoscopios.

También guantes quirúrgicos, nebulizadores, medicamentos, implantes quirúrgicos y dentales, microscopios para cirugía, monitores de signos vitales, miles de litros de alcohol de 96 grados, batas médicas plásticas, aparatos de rayos X, cubrebocas, entre otros que sólo aparece el concepto como “equipo médico”, que de acuerdo con la solicitud de información, su destino fue la destrucción o entrega al SAE.

Respecto al contrabando, existe una relación de corrupción en aduanas, para que ingresen ilegalmente productos finitos o por partes y que sean apócrifos, destaca Francisco Rivas, director del Observatorio Nacional Ciuadano (ONC).

“Se necesita que haya protección para que éstos se trasladen por el país. Se necesita protección para que se vendan impunemente en las calles, los tianguis o mercados, y finalmente se necesita corrupción para que la autoridad no actúe. En este caso específico nosotros documentamos cómo la Fiscalía General de la República (FGR) dejó de actuar en el combate a la piratería”, asegura Rivas.


Al respecto, el pasado 20 de agosto, el ONC dio a conocer el estudio “Piratería en México: Diagnóstico de la oferta y de las acciones institucionales”, en el que destacan los impactos económicos y sociales, pero sobre todo la relación con conductas delictivas conexas a delitos fiscales, extorsión, narcomenudeo, trasiego de armas y drogas, contra la salud, falsificación de documentos, cohecho aduanal, entre otros.

 

Desconocimiento de la compra

En el consultorio donde labora la doctora Jiménez, su jefe adquirió con “descuento” un termómetro digital infrarrojo de pistola, en 500 pesos, a mediados de julio pasado en la tienda en línea Ösommart, para realizar los filtros. Semanas después, un paciente acudió. Ella tenía a la mano el aparato y, al acercarlo a la frente, marcó 36 grados; sin embargo, al revisarlo en consulta con su termómetro ótico (para el odio), observó que la temperatura real era de 38.9. Enseguida marcó con uno de mercurio y la lectura fue igual.

En ese momento, se dio cuenta que la pistola tenía error en las lecturas, incluso algunas por debajo de la normal, que es 36. En otra, al tomarla a una menor de edad, registró 34 y en realidad era 36.6. Lo mismo pasó con un oxímetro que uno de sus familiares adquirió por Internet: al colocarlo en el dedo, los registros se saltaban de una lectura a otra, sin detectar la correcta oxigenación.

El informe del ONC detalla que la piratería se divide en dos mercados: el primero, donde el consumidor es una víctima, que desconoce que el producto adquirido no es original, y el secundario, donde el consumidor sabe que la mercancía es pirata y, aun así, opta por comprarla. El jefe de Jiménez y los familiares de Raúl entran en el primero.

Los contagios de coronavirus, que hasta el momento registran más de medio millón y poco más de 60 mil decesos en el país, han propiciado la detonación de la demanda de oxímetros y termómetros (que por un tiempo se agotaron en el mercado legal). Algunas personas los adquieren en páginas de Internet, tianguis populares y grupos de redes sociales de colonias de distintas entidades del país, sin saber que son de dudosa calidad.

Oferta y demanda: desconocimiento en el uso

EMEEQUIS consultó varios sitios de ventas de este tipo de mercancía. Destaca Mercado Libre, con ofertas de termómetros corporales genéricos al menudeo y mayoreo, por menos de 40 pesos, de pistola en alrededor 300 y oxímetros de pulso al mismo precio; también grupos de Facebook de colonias populares en los que usuarios los ofertan a sus vecinos a precios “accesibles” y tianguis sobre ruedas donde se muestran a la vista, junto con otros equipos médicos.

Una de las cuestiones principales que tiene la piratería es que es muy rápida en responder a las necesidades de moda, es decir, cuándo surge un nuevo programa, un nuevo dispositivo electrónico, etcétera. Con mucha rapidez, las bandas dedicadas a este negocio se mueven y lo reproducen apócrifamente. Es lo mismo que pasa con estos productos de insumos médicos, dice Francisco Rivas: “En este caso de los medicamentos y los insumos médicos, nosotros concluimos el documento antes que iniciara la pandemia, por eso no están documentados los temas relacionados con las mascarillas y otros, pero en temas de compra, ya desde el año pasado se detectó compras gubernamentales de productos médicos pirata. Estamos hablando desde placas para tomar radiografías, hasta medicinas, batas, etcétera, y pues no es de sorprender que en este momento, en las calles, en los tianguis, en los mercados, cualquiera venda mascarillas piratas y más”.

Xavier Tello destaca que en el ambiente de la pandemia hay una parte “positiva”: que las personas empiezan a tener la conciencia de que deben tomarse la temperatura: “Hay una palabra que nadie conocía, la oximetría. Es bueno que la gente sepa que si no está saturando bien el oxígeno algo malo puede ocurrir. El problema es que la gente que no tiene un entrenamiento o no tiene alguna cultura, va a buscar una solución, que normalmente es la más económica”.

El también analista en políticas de salud agrega que el gobierno debe de generar una campaña de educación no sólo de miles de anuncios radiofónicos o televisivos, donde le diga a la población que se quede en casa si presenta síntomas de Covid-19; sino mostrarle cuál y cómo es la toma de temperatura y oxigenación correcta, y mandar una instrucción de alerta que estos aparatos son muy delicados, porque van a mandar lecturas diagnósticas del cuerpo humano. “Entonces, lo menos que estás esperando, es que tengan esta calidad y el gobierno debería decirte en dónde conseguirlos”. 

Otro de los problemas no sólo es la calidad, sino el desconocimiento del uso adecuado de estos aparatos por parte de la población o personal de comercios, que no está capacitado y realizan filtros para el ingreso.

Uno de ellos son las tomas de temperatura en el brazo o antebrazo, cuando en realidad debe ser a 1cm de la frente. Es decir, los filtros así no inhiben el ingreso de un posible contagiado de SARS-COV-2, muchas veces porque los ciudadanos no lo permiten, por la desinformación que existe, como la pérdida de neuronas por el infrarrojo, o el robo de sus huellas digitales al colocarles un oxímetro.

 

@Eme_Estrada

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