El Artesano: periódico de difusión de la primer asociación de trabajadores de Aguascalientes/ En la paz de estos desiertos  – LJA Aguascalientes
24/09/2020


La organización de artesanos, antecedente directo del Movimiento Obrero en México, transitó de la organización de gremios a las asociaciones de artesanos entre finales del siglo XVIII y principios del XIX. Ya en pleno siglo XIX fue el mutualismo (sociedades de apoyo y socorro mutuo) la manera a través de la cual se constituyeron como grupo organizado, además de las Sociedades de Artesanos promovidas o no por el Estado.

A la par del surgimiento de estas asociaciones en todo el país se crearon órganos de difusión, en este caso periódicos a través de los cuales manifestaban sus demandas, reflexionaban sobre las condiciones desfavorables a las que estaba sometidos, exigían mejoras y apoyos de los gobiernos, promovían sus ideales e ilustraban a los artesanos a través de artículos de artes mecánicas aplicadas a su labor artesanal. Así surgieron en la capital del país periódicos como el Semanario Artístico, de la Junta de fomento de Artesanos (1842), órgano del gobierno; pero también, periódicos como El Aprendiz, de la independiente Sociedad Mexicana de Artes y Oficios (1843).

En la segunda mitad del siglo XIX se fueron estableciendo a lo largo de México Cajas de Ahorro y Sociedades de apoyo mutuo de y para artesanos, teniendo como ejemplo a la Sociedad Particular de Socorros Mutuos de la Ciudad de México (1853).

En Aguascalientes la economía estaba basada en el campo y el comercio, lo que llamamos “industria”, que eran talleres artesanales que abastecían de los bienes necesarios a la población, representaban la tercera fuerza económica, sin embargo una actividad fundamental para cualquier sociedad de su época, de ahí salían los zapatos, sombreros, ropa, vamos, los enseres básicos para la vida y trabajo en el campo y el hogar.

El 2 de marzo de 1856 se dio a conocer, a través del periódico El Artesano, la creación de la Asociación de Socorros Mutuos de Artesanos y Caja de Ahorros y, con ella, la puesta en circulación de su órgano de difusión: El Artesano. Manual Enciclopédico de Industria y Artes, impreso en la Tipografía de José María Chávez y editada por el mismo.

En el primer número se dio a conocer el “Programa” del semanario en el que se aquejaba de las condiciones precarias de la población debido a las divisiones y la guerra, lo que no permitía el desarrollo y estabilidad deseada para el buen desarrollo del trabajo, la instrucción pública y la protección de la sociedad. Para los artesanos y debido a que el estado no podía proveer de estas necesidades fundamentales, ellos debían responder a través de la organización y unión como lo hicieron con la conformación de la Asociación.

Las temáticas del semanario eran las artes y la industria, con un pequeño apartado para política con preferencia a noticias que tuvieran que ver con las temáticas principales: la instrucción de las artes. Los escritos eran hechos por José María Chávez, Severo Cosío, Martín W. Chávez, Esteban Ávila, Juan Amador y Jesús Gómez. Además, se copiaban “algunas obras y se traducirán de varios manuales que posee la redacción, las recetas más útiles á todos los artesanos, nociones de dibujo lineal y mecánicos”. Se incluía también la lista de socios y la suma de los que se iban incorporando conforme se imprimía cada número.

Este periódico salía los domingos a las diez de la mañana, la suscripción mensual era de un real y medio que era pagado al ser entregado el primer número de cada mes. Los números sueltos tenían un costo de medio real y si eran adquiridos directamente en el taller de imprenta, una cuartilla. Gracias al mismo semanario, sabemos que había varios puntos de distribución en Aguascalientes, Zacatecas, Rincón de Romos, Asientos, Fresnillo, Nieves, Jerez, Río Grande, San Miguel del Mezquital, San Juan del Mezquital, San Luis, Villa de la Encarnación, Lagos de Moreno, San Juan de los Lagos y Juchipila. O sea, la región común por la que el comercio e intercambio de mercancías era habitual, entre Aguascalientes, Zacatecas y Los Altos de Jalisco. 

La circulación de El Artesano trascendió más allá de la región ya mencionada, artículos del mismo eran reproducidos en periódicos como El Monitor Republicano y El Heraldo, y noticias sobre la Caja de Ahorros y Socorros Mutuos de Aguascalientes, así como de su órgano de difusión fueron anunciadas y celebradas en El Monitor, La Pata y La libertad, este último publicado en Matamoros. Esto fue posible gracias a que parte del plan de distribución del periódico El Artesano era el envío de ejemplares a la mayor parte de periódicos publicados en el país con la doble intención de dar a conocer sus textos y recibir ejemplares de los mismos. 

En lo que se refiere a los gastos de impresión del semanario, como editor y dueño de la imprenta, José María Chávez absorbió el gasto de inversión y las ganancias por ventas y suscripciones eran depositadas a la asociación. 

La portada común de cada número está adornada por un grabado que contiene las herramientas de trabajo del artesano ilustrado: compás, maso o marro, escuadra, pala y libro. Le sigue el título con dos tipografías, una para el título principal y otra para el subtítulo. Continúa un epígrafe: “El que limita sus acciones al reducido círculo de la familia, aquel á quien el resto de los hombres es indiferente, no comprende la verdadera nobleza del hombre, ni tiene verdadero amor, ni verdadero patriotismo”, tomada de la Biblioteca Mexicana de Eguiara y Eguren. El semanario estaba impreso a dos columnas, a excepción de los discursos o poemas, que eran impresos en una sola columna y con un total de ocho páginas, sin ningún otro apoyo visual que el de la portada.

El periódico El Artesano, fue creado con el objetivo de instruir a las “clases laboriosas” a través de artículos de “arte, industria y educación moral de los artesanos”, inspirada en el Semanario Artístico, y, como este último, como órgano de difusión de una asociación de artesanos. 

Este tipo de publicaciones, novedoso para la región, respondía a la necesidad de un nuevo grupo consciente y organizado, que creía en la instrucción informal, a falta de una escuela específica para ellos.

Conocemos dos tomos de este semanario, mismos que se encuentran en la Hemeroteca Nacional de México y que concluye, al menos, hasta abril de 1857. Al igual que el semanario, desconocemos el fin y fechas de la Asociación de Socorros Mutuos y Caja de Ahorro.

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