Más cornadas da el hambre/ Opciones y decisiones  - LJA Aguascalientes
01/12/2022

Manuel García Cuesta, el Espartero 

Llegado que hemos al Segundo Informe de Gobierno, se impone abrir un espacio para deliberar hacia dónde queremos enderezar nuestros pasos. Partamos de la voz del discurso. 

Amigos y amigas: Fui de los primeros en sostener que el principal problema de México era la corrupción, y ahora no tengo la menor duda: la peste de la corrupción originó la crisis de México. Por eso me he propuesto erradicarla por completo y estoy convencido de que, en estos tiempos más que en otros, transformar es moralizar. (Fuente: Discurso completo de AMLO por su Segundo Informe de Gobierno, en Palacio Nacional. Por Redacción Animal Político. 1 de septiembre, 2020. https://bit.ly/3brHFGE).



 

Hace un año, al rendir el primer informe de gobierno, el propio presidente afirmó: – En México, “la oposición está moralmente derrotada”, con esta sentencia, Andrés Manuel López Obrador cerró su Primer Informe de Gobierno, emitiendo así un fuerte mensaje político que, contrario sensu, se adjudica un triunfo rotundo sobre la oposición y sus adversarios políticos. De manera que a poco más de un año desde su triunfo electoral de 2018, simplemente no se veía, no se oía, mucho menos se sentía la presencia de la oposición de una clase política que, posteriormente a los resultados electorales, quedó efectivamente arrasada, desdibujada y, para el caso del histórico PRI, en franca disolución dentro de la escena política. En igual condición se observaba el territorio provinciano, como fue en el estado de Aguascalientes. 

Para esas fecha, y profundizando en ese sentido, yo comentaba que el PAN estaba posicionado como segunda fuerza post-electoral, aunque prácticamente decapitado de quien fuera su cabeza visible contendiente, con un cuerpo orgánico fragmentado, tironeado en sus miembros por fuerzas intestinas opuestas; y que trataba de recomponer su organicidad, su compostura y aun dignidad, a la celebración de su 80 Aniversario de fundación, hacia el 26 de septiembre de 1940. En el caso de Aguascalientes, este partido se presentaba como una península mayoritaria, con aires de emancipación junto con los gobiernos del Bajío y el centro occidente. Mientras que el PRD estaba en proceso de refundación como “Futuro 21” y el resto de partidos minoritarios no presentan un rostro más venturoso. Hoy sabemos que con excepción de Movimiento Ciudadano, MC, ese resto forma un cuerpo  subsirviente de Morena. 

De manera que podemos establecer la continuidad de pensamiento y actitud profunda de Andrés Manuel López Obrador, al pronunciar en el exordio de su discurso lo que para él es el fundamento y sentido del cambio de régimen que opera en su gobierno. Al declarar: “moralmente derrotado” al conjunto de los que él considera sus adversarios, pretende imponer su primacía moral, significando que ese “bloque opositor” está: ‘valoralmente superado’, o puesto en términos más precisos, sabemos que la esfera moral es aquella propiamente de la Cultura, la que conforma el mundo de los símbolos, de la significación, del sentido de ser, de actuar, de vivir. Y por ello incorpora en su naturaleza el poder de los símbolos, a distinción de la esfera política en que se ejercen precisamente los símbolos del Poder

De esta cadena de razonamiento se desprende que la oposición al régimen de la Cuarta Transformación, es una que está: ‘simbólicamente aniquilada’. Presunción que habrá de acotarse a su justa dimensión, porque admitirla a priori, sin mayor análisis y ponderación crítica, equivaldría a permitir que el nuevo régimen que se instala tiene como destino manifiesto enseñorearse del poder moral total de la sociedad mexicana, de aquí en adelante. 

Ya lo he dicho en otras entregas, ¡ay del “resto” de los actores! de la escena política de México, si no atinan a descifrar este dilema ético de la 4ª Transformación, comenzando por el enunciado de su cadena lingüística con que pretende erigirse en la nueva y auténtica mayoría moral del país. Por ello, el tema de la corrupción es introducido por López Obrador como el gran relativizador del pasado: – (,..) No es para presumir, pero en el peor momento contamos con el mejor gobierno. // (…) – Mantengo la postura que sostuve en mi toma de posesión, según la cual, “en el terreno de la justicia se pueden castigar los errores del pasado, pero lo fundamental es evitar los delitos del porvenir”. A estas afirmaciones precedieron los deplorables palos de ciego que dio su gobierno con su propuesta de aquel cuadernillo denominado Cartilla Moral, con el cual, pretendía realizar ese cambio paradigmático en la sociedad. Cuadernillo que no es otra cosa más que una adaptación de la obra de Alfonso Reyes, escrita hace 75 años y adaptada por José Luis Martínez, pretendiéndola retomar en momentos tan críticos que vive nuestro país, con el objetivo de satisfacer la escasez de valores y principios en nuestra sociedad.

Pues bien. En el arranque del siglo XXI la Ética/ es Bio-ética a manera de una visión simbólica trascendente de Todo, los valores universales, los símbolos humanos de la sobrevivencia, la Razón, la Autoexpresión y, por ello, la Trascendencia: que por lo general luego se encarnan en los protocolos de la religión, la moral propiamente dicha, a fin de trasvasarse a la sociedad, a la economía, y a la política. 


Esta nota es importante porque hoy, nosotros tenemos otros datos, es decir afortunadamente, tenemos otros instrumentos conceptuales, metodológicos y críticos del pensamiento, para abordar la cuestión de “la moral”, o mejor dicho del mundo de los valores. 

Precisamente, acerca de estos conceptos profundiza la obra del politólogo alemán, Christian Welzel, Profesor de Cultura Política y Sociología Política en Leuphana University, Lueneburg; es también Vicepresidente de la Encuesta Mundial de Valores, (WVS, the World Values Survey). Quién publicó su libro: Freedom Rising: Human Empowerment and the Quest for Emancipation, 2013. (Nota mía: LJA. Enfocando nuestra selfie. Sábado 18 de Octubre, 2014). 

Acompasando esta gran ola de reposicionamiento de lo moral a nivel global del planeta, se sitúa a la base de un auténtico desarrollo, los valores emancipativos. Es decir aquellos que, de acuerdo con las tesis de Welzel, tienen una causa endógena al ser humano que se finca en el acceso a los recursos socialmente compartidos, de los que se desprende un sentido de emancipación personal y permite el acceso a derechos civiles efectivos; desarrollándose entonces una amplificación de los valores personales, en la medida que se comparten por más personas dentro del mismo entorno social.

Aquí es oportuna esta notación: – No es mediante “la derrota moral” de los adversarios, como se rescata el futuro de los pueblos. Es precisamente mediante la emancipación democrática que se activa la acción masiva –es decir, de la sociedad en su conjunto, y no de un “bloque opositor” frente a otro enseñoreado-. Para luego direccionarlo  hacia aquellos que detentan el poder, y de este modo ejercer presión a fin de que sostengan, substancien y establezcan la democracia, dependiendo de las condiciones propias de la historia y el país. 

En consecuencia, la verdadera energía de un cambio o una transformación social e histórica, proviene de los valores de emancipación, que dejan por sentado el deseo por la democracia. Valores que sí son capaces de cambiar la naturaleza del deseo por la democracia, en dos sentidos: a) Hacen el entendimiento del gran conjunto social más liberal –entiéndase más libertario-; y b) Se fijan en sus rasgos empoderantes –de la propia ciudadanía-, por encima de atenuar los asuntos (como sólo poniendo mantequilla sobre el pan), o aplicar la Ley-Orden. Recuerde aquello de: “a los amigos justicia y …..

Y todo este esfuerzo de empoderamiento moral (que no pavimentar sobre los “moralmente derrotados”), con el objeto preciso de fortalecer y potencia el grado de democracia prevaleciente, y de mantener una actitud constante de no sobre-valuar, peor aún minus-valuar todavía más, el ejercicio democrático vigente en el país. Para constatar esto basta asomarse al craso y deprimente desaseo ocurrido esta misma semana en el proceso de cambio de la dirigencia en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Finalmente, los valores de emancipación son promovidos e incentivados mediante el incremento de su deseo, precisamente en el seno de la sociedad o cuerpo ciudadano, al cual pertenecen de pleno derecho. 

Podemos concluir diciendo que, en esto consiste un espíritu crítico-liberal respecto de la democracia. Ya que como deseo, toda proporción guardada, se convierte en una fuerza formidable por las reformas democráticas, y el fomento decisivo por un Buen Gobierno, también conocido como grado de Gobernanza con que debe operar una Administración pública en funciones; sobre la cual, de manera recíproca, tendrá un fuerte impacto positivo la actitud de emancipación ciudadana. 

Por todo lo dicho, acerca de este imperativo propiamente moral de la ciudadanía, creo que estaremos de acuerdo, no podemos asumir el supuesto de un mundo maniqueo, los del pasado y los del futuro; y por ello es inadmisible  contra toda evidencia, aunado a la obstinada negación de la realidad de las crisis ominosas que padecemos, que México debe seccionarse en dos bandos, los corruptos del pasado y los honestos y justos del porvenir; como es igualmente inadmisible por ello creernos, ni mucho menos pensarnos “derrotados moralmente”. 

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