Preámbulo de campaña política/ La columna J  – LJA Aguascalientes
04/10/2020


“En política es muy común que todo se pueda justificar, hasta una derrota”.

Los nuevos electores, en su mayoría urbanos, están más expuestos y son más abiertos a escuchar los distintos mensajes a través del lenguaje simplificado de la publicidad, es decir, los votantes se han hecho más pragmáticos que nunca; por lo tanto, las nuevas mayorías -creadas por el avance informativo requieren datos, y estos datos se generan con la tecnología, por ende, es válido y reafirmante centrarse en el recurso tecnológico y creativo, incluso que sobre los recursos meramente económicos, ya que con más información teórica y su buena ejecución se llega a un objetivo progresista y deseado, en 2021 no será la excepción. La política sigue teniendo esquemas similares de comportamiento, pero ha cambiado demasiado. Más de lo que los propios políticos imaginan.

En su obra “Mercadotecnia Política”, Arbecu menciona que: “cuando se habla de una campaña política se habla de anticipar y realizar un trabajo extenso, en donde se da una clara razón que este trabajo pretende plantear propuestas políticas que representen soluciones para una demanda” (Arbecu, 2013).

Todo trabajo político tiene base en sus principales conceptos filosóficos, como lo son la ejecución del bien común o la promoción de la justicia social. Así también es dable que todas las campañas se plasman cercanamente al concepto maquiavélico de que “el fin justifica los medios”. Considerando lo anterior, si bien es importante que todos los candidatos se enfoquen en propuestas reales y viables, es decir, que el proyecto se presente con una estructura de argumentación válida, tal para reducir esfuerzos y poder administrar todos los recursos y elementos que se presentan en la campaña, así también la principal justificación social es poder generar una guía práctica, que permita la interacción para la generación de propuestas y de resultados ante una sociedad que lo expresa antes de la campaña y que podrá exigir ,pero sobre todo demandar un resultado palpable. 

Es decir, el éxito del trabajo político se traduce en que, si verdaderamente se escucha a la sociedad, se podrá atender de manera ordenada y generosa a las principales demandas, como lo son la mejora de la situación económica y el latente problema de seguridad que tiene nuestro país.

La percepción de un político debe ser empática, como lo señala Covey: “En la política se debe de comenzar a utilizar la filosofía ganar/ganar, y esta sólo puede sobrevivir en una organización cuando los sistemas brindan sustento en el ideal, básicamente se consigue lo que se recompensa, si se quiere lograr metas y reflejar los valores sociales con la eficacia del político, el sistema de recompensas debe ser congruente con las metas y los valores. Cuando falta esa congruencia sistémica, se dirá una cosa para hacer otra”. Este es uno de los ejemplos más claros de porque la sociedad está tan decepcionada de la política.

En esta era de la comunicación masiva se da el surgimiento del marketing político, que como dijera Nick O Shaughnessy: “aparece cuando entre otras cosas, los políticos están preparados para modificar su posición de acuerdo a la investigación de mercado, comienza a existir una crisis de ideología, militancia e identidad, es decir existe una democracia descarrilada que conlleva más y más complejos sistemas para poder utilizar las herramientas mercadológicas de manera responsable”.

Los tiempos modernos han permitido el avance de la tecnología y de las herramientas de estudio, tal para poder plasmar de manera objetiva y concisa una propuesta que represente una alternativa dentro del ámbito de la política, como referencia inmediata se puede voltear a ver a la empresa Cambridge analytica.

Existen grandes áreas de oportunidad dentro del campo de la política, específicamente en las contiendas electorales, al mismo tiempo se dilucida una distancia considerable entre los modos antiguos para hacer uso del marketing político y los modos actuales. La movilización y el acarreamiento de votos, se hace desde la pantalla de un celular.

La implementación del marketing político por parte de las personas inmersas en el sector político, tanto partidos políticos como candidatos independientes, es una realidad. Sin embargo, el simple hecho de contar con una herramienta valiosa no es garantía de que su uso vaya a proporcionar los resultados esperados, dentro del contexto de lo favorables, por lo tanto, es necesario contar con un esquema ecléctico para obtener la información de estudio, los medios y técnicas para procesarla y los criterios adecuados para implementar estrategias. Estimado lector y elector, este texto únicamente es un preámbulo simple de lo que viene para el 2021.

In silentio mei verba, la palabra es poder.

 

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