Resistir ante la injusticia: madres y víctimas de violencia se mantienen en protesta en instalaciones de la CNDH – LJA Aguascalientes
21/09/2020


  • Con carteles en lo que se leen “tú no te laves las manos” o “vandalizar tu indiferencia”, las madres y defensoras indicaron que no dejarán el recinto de la CNDH 

 

El edificio que se supone atendía quejas 24 horas al día, hoy es habitado, desde hace 5 días, por madres, defensoras y víctimas de violencia, que buscan una respuesta ante la falta de atención hacia sus casos por parte de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

Con carteles en lo que se leen “tú no te laves las manos” o “vandalizar tu indiferencia”, las madres y defensoras indicaron que no dejarán el recinto de la CNDH en el Centro Histórico hasta obtener justicia de las inoperancias de este organismo hacia sus casos, “que no vela por los Derechos Humanos”, dijo Dulce, integrante del colectivo “Ni Una Menos”.

Incluso, ahora las manifestantes han nombrado el sitio de la CNDH como el “Refugio Ni Una Menos” para hacer de este “un verdadero lugar que defienda y proteja a las víctimas, y sus historias no se queden sólo en archivos”, comentó en entrevista con Cimacnoticias, Erika Martínez, madre de una niña víctima de abuso sexual.

La tarde del 2 de noviembre de 2017, Erika denunció en el Ministerio Público que su hija de 7 años de edad fue abusada sexualmente por un hombre de 43 años, del que no quiso decir su identidad, sin embargo el agresor fue vinculado a proceso hasta 2 años después, debido a irregularidades que las autoridades no le explicaron.

Durante el proceso de recolección de pruebas, explicó, la menor de edad fue expuesta a carearse con su agresor, pues sus declaraciones fueron agendadas los mismos días. “Se me hace injusto que una niña que ha sido violentada tenga que presentarse y declarar nuevamente en presencia del abusador”, añadió Erika, de 43 años y madre de dos hijos más.

Narró que en la última audiencia, el juez no reconoció las pruebas de sus abogados, sólo consideró las presentadas por el Ministerio Público, por lo que Erika interpuso un amparo, ya que teme que el dictamen médico y psicológico, donde se confirma el abuso sexual, sean desestimados.

Por séptima vez en un día, Erika contó su historia y dijo sentirse cansada de los obstáculos que las mismas autoridades le ponen. Viste una blusa holgada y un pantalón de mezclilla. En sus manos sostiene una muñeca de trapo, llamada #MuñecaEmpoderada, proyecto que inició a raíz de la pandemia y con el fin de solventar los gastos para proteger a su familia.

Erika se considera una “todóloga” desde el 2017 cuando al no recibir protección y apoyo de las instituciones, tuvo que cambiarse de domicilio en varias ocasiones, incluso llegó a vivir en una combi, para así poder salvar a su familia de las amenazas y agresiones físicas que el agresor de su hija les propinó posterior a la denuncia.

Hoy el agresor sigue libre y sabe dónde se encuentra ella, pero la mujer originaria de la Ciudad de México, enfatizó que no tiene miedo porque sabe que está en compañía de sus otras “hermanas del mismo dolor”, quienes liberan su hartazgo a través de contar sus historias, llorar y decirse una a la otra: “no estás sola”.

 

Hermanas de dolor

Una de ellas es Karla Daniela García, de 43 años de edad, quien tiene 5 carpetas iniciadas por violencia familiar con riesgo feminicida, pero hoy su agresor está en libertad y ella teme que él cumpla las amenazas de asesinarla y quitarle a su hijo.

“Ya lo habían detenido, pero lo pusieron en libertad y algunas carpetas desaparecieron. Las autoridades lo dejaron ver a mi hijo. En esas visitas, mi hijo sufrió de agresiones; por ejemplo, se salía y lo dejaba, le ponía ropa que no iba con su edad y su cuerpo quedaba apachurrado”, relató Karla Daniela.

Para poder ir a estudiar y reunir dinero, ella tenía que saltar la barda de su casa, pues su expareja los dejaba encerrados, a ella y a su hijo, además que les limitaba la comida, y los agredía física y verbalmente cada vez que quería.

Un día con una buena cantidad de dinero en las manos decidió escapar y buscar ayuda sin respuesta alguna. Ante la desesperación, Karla decidió unirse a las manifestantes. Ella no quiere “ser una estadística más” y espera que “en grupo, puedan generar un cambio”.

Karla y Erika expresaron que se sienten orgullosas de la toma del edificio de la CNDH y del apoyo que la ciudadanía les ha dado. El día de hoy, hombres y mujeres de distintas edades hasta personas en situación de pobreza, entregaron víveres de todo tipo, cobijas e hicieron compras de las curiosidades que las manifestantes vendían.

Aline Espinosa Gutiérrez | Cimacnoticias

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