Una nueva visión moral ambiental - LJA Aguascalientes
16/04/2024

Es un hecho que prácticamente todos los seres humanos que habitamos este planeta tenemos conocimiento de que enfrentamos un serio problema ambiental, sin embargo, seguimos aferrados a continuar con nuestro tradicional estilo de vida citadino y no estamos dispuestos a renunciar a muchas de nuestras prácticas cotidianas de consumo: uso de agua, energía y transporte; alimentos cárnicos; compra excesiva de electrónicos, ropa,calzado, perfumes, cosméticos, ornamentos decorativos de temporada; etc.

Todo ser humano produce contaminación y la única manera de no hacerlo sería viviendo en un lugar aislado y subsistiendo únicamente con los recursos que estén “a la mano”, sin modificar nada. Esta clase de utopía es imposible, por lo tanto es necesario que todos seamos conscientes de que la solución a los problemas ambientales implica responsabilidad y civismo, así como renuncia a muchas cosas a las que estamos acostumbrados.

Generalmente se culpa a las grandes empresas y a los dirigentes políticos de no tener buenas regulaciones sanitarias y ecológicas; sin embargo, una gran carga de contaminantes proviene del consumo y desecho individual, estos se transforman en basura y en conjunto en un impacto ambiental colectivo, generando graves y serios problemas de contaminación; pero la sociedad en general es poco o nada consciente de esto. Debemos reconocer que somos parte del problema, por lo cual, debemos ser parte de la solución.

En los acuerdos y tratados ambientales se hace explícitamente un llamado a la colaboración, activa y responsable, de todos los seres humanos para poder frenar la incesante destrucción de los bienes naturales que aún quedan en nuestro planeta; sin embargo, la respuesta es lenta, por no decir nula, porque los seres humanos optamos y nos empeñamos por tener una vida cada vez más cómoda, sin tomar en cuenta el deterioro ambiental que con ello provocamos.

¿Qué significa vivir cómodamente? Significa tener disponible y cerca de nosotros todo aquello que haga más fácil nuestra vida: agua, alimentos, vivienda, energía eléctrica, transporte, diversión. La búsqueda incesante del hombre para alcanzar una vida cómoda implicó un importante desarrollo técnico, científico y tecnológico, para poder acercar las cosas y mantenerlas funcionando. Se inventó la agricultura, se desvió el cauce de las aguas, se descubrió y modificó la dureza de los materiales de construcción, se creó luz artificial, medios de transporte y de comunicación más rápidos. Durante mucho tiempo los seres humanos pensaron solamente en cómo hacer más rápidas, eficientes y cómodas todas sus actividades. Para lograrlo contaron con vastos recursos naturales. Las formas de conseguir la materia prima para satisfacer el mercado se volvió durante el siglo XX más especializada. La ingeniería en todas sus ramas (civil, industrial, informática) logró crear en sus talleres materiales, métodos, máquinas y programas cada vez mejores para explotar la naturaleza; lo mismo en los laboratorios (químicos, físicos, biológicos, médicos, cosmetológicos) los investigadores también hacían su parte buscando el elixir de la vida. Se descubrieron, modificaron e inventaron nuevos compuestos y se experimentó en seres vivos no humanos sin ningún escrúpulo, para que los seres humanos tuviéramos una vida más cómoda y saludable.

Esta visión tradicional de progreso orientado hacia la rapidez, la comodidad y el confort han llevado la existencia del hombre y del mundo al borde del precipicio. Todo aquello que el hombre creó para acercar las cosas y tener una vida más confortable ha ido minando y agotando rápidamente el ambiente como consecuencia de su explotación ambiciosa y desmesurada, así como derroche y contaminación de los recursos. Esta situación ha obligado a repensar y revalorar el paradigma tradicional del dominio del hombre sobre la naturaleza y a formular acuerdos globales que puedan revertir el daño que se ha causado al medio ambiente y que ha puesto en riesgo el futuro del planeta.

¿Qué hacer para detener estas prácticas? Los primeros pasos ya han empezado a darse, pues antes no se ponía atención al deterioro ambiental que se estaba provocando, producto de la explotación primero y posteriormente por la degradación y contaminación. Estos primeros pasos han empezado a darse, pues algo que no se veía, no se quiso ver o no les convenía a determinadas corporaciones y políticos que se viera, está puesto ahora delante de nosotros de manera amenazante.

El interés de cambiar nuestra relación puramente técnica y científica con la naturaleza y con los seres que la habitan, por una relación moral es lo que incita a los profesionales de la filosofía a elaborar una reflexión ético-ambiental que permita comprender cuáles son las razones que provocaron la desvinculación y el desprecio del hombre por la naturaleza mediante una sistemática y agresiva explotación que dio origen a una incontenible extinción y opresión de especies animales, así como una irrestricta destrucción y contaminación.

Una ética ambiental necesita de una transvaloración eco-ontológica, es decir, cambios básicos en la manera de concebir el mundo natural y el humano de manera que nuestra comprensión y actitudes sean ambientalmente más responsables. Este cambio no puede darse espontáneamente, para lo cual son necesarios cambios fundamentales en las instituciones educativas, jurídicas, políticas y económicas respecto a las obligaciones y responsabilidades de cada una en lo que se refiere al ambiente.


Las instituciones educativas deben asumir en un alto porcentaje el compromiso de generar este cambio, pues deben ser ellas las responsables de incluir en los planes de estudio, independientemente del nivel educativo o del área de profesionalización, materias en las que se ofrezcan información acerca de la problemática ambiental: cómo surgió, porqué sigue creciendo y cuáles son nuestras responsabilidades para que disminuya.

Es necesario en la actualidad inculcar en los estudiantes una formación intelectual, cívica y ambiental, vincularlos con los problemas reales que nos afectan actualmente, y entre ellos el más serio es quizá el del calentamiento global, pues este está llevando a nuestro planeta directamente hacia el ecocidio.

La problemática ambiental obliga a todas las disciplinas a tratar de entender por qué la humanidad ha venido adoptando ciertas pautas de conducta tan agresivas hacia la Naturaleza y sobre qué valores están sustentados dichos comportamientos, pues las actitudes humanas respecto al entorno, el modo en que venimos utilizando los recursos naturales, la forma en que desarrollamos nuestras relaciones entre grupos sociales y países, etc., son resultado de pre-comprensiones que se explicitan en los valores y criterios morales que aplicamos al actuar. Es momento de ver la naturaleza desde una óptica que nos haga conscientes de que tenemos una gran responsabilidad por cuidarla y conservarla, por el bien nuestro, de muchas otras especies que la habitan y el de las generaciones futuras

 

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