Jalexit o la hermana república de Jalisco/ Yerbamala - LJA Aguascalientes
03/07/2022

Por una parte, se puede decir que es “normal” que en tiempos de crisis siempre hay uno que otro “vivillo” que intenta llevar agua a su molino o sacar provecho de las circunstancias y problemas sociales.

Por otra, también se puede decir que el llamado “pueblo bueno” de vez en cuando se equivoca y elige a personas ciertamente impresentables para que les representen. No se olvide que los gobernantes son en teoría nuestros mandatarios y nosotros los mandantes, es decir, los que ordenamos. Pero así es el llamado juego democrático bajo el sistema “representativo” y ocurre más o menos en todas partes, no sólo en México. Véase si no los casos tan notorios de numerosos mandatarios trogloditas y fantoches al sur y al norte de Nuestra América, pero también en Europa y en otras latitudes. 

Muy cerca de Aguascalientes también hay casos de desmesura desde un gobierno local. Y así tenemos a un señor de apellido Alfaro, quien se aboca desde su escasa relevancia nacional, a decir y cometer todo tipo de desfiguros desde que es “gobernador” de nuestro querido y vecino estado, pues parece auto-llamado a ser el futuro presidente de la república de Jalisco, a no ser que se proponga ser coronado Enrique I, que todo puede ser.

Es muy cierto que dicho señor heredó una entidad rica, pero empobrecida por la corrupción endémica de muchos sexenios previos, donde se normalizaron cosas tan inverosímiles como un territorio repartido entre el crimen organizado y los cárteles más violentos del país, mismos que le acusan abiertamente de favorecer a unos en perjuicio de otros, o bien tráileres enteros de cadáveres sin identificar que no cabían en las morgues deambulando por todo el estado y de los que nadie se hacía responsable –tampoco nadie lo hace ahora, por cierto–.

Pero difícilmente podrá culpar a nadie en el pasado el citado Alfaro por sus actuales afanes protagónicos, en los que lo mismo le da por ningunear a las autoridades sanitarias en pandemia, que golpear y reprimir estudiantes, que compararse con el insigne jurista Mariano Otero (diputado constituyente en 1824 y 1847, senador, alcalde de la ciudad de México en 1844 o ministro de relaciones interiores y exteriores, pero recordado fundamentalmente por ser coautor con Cresencio Rejón de la institución del juicio de amparo), que configurar una tal “alianza federalista” cuya última ocurrencia es amagar al Gobierno Federal con “romper el Pacto Federal”.

Harían bien en recordar Alfaro y quienes le acompañan en éste vistoso envite, que una cosa es la coordinación fiscal (que puede ser justa o injusta y que desde luego puede y debe reformarse en lo necesario) y otra muy diferente el pacto político en que se basa la Federación de entidades que componen a los Estados Unidos Mexicanos y en la que en principio la secesión no es parte de las reglas del juego.

Pero sobre todo, haría bien en recordar dicho señor que las entidades en general y Jalisco en particular, reciben casi la totalidad del presupuesto que ejercen de la Federación, y que no son autónomas en materia de gasto y presupuesto. Al respecto van algunos números, que ilustran pronto y bien las inquietudes desbordadas de Alfaro:

Jalisco tiene el 6.5% de la población de México, según el Inegi, y su PIBE/PIB es el 7.1% del total según la misma fuente, para un aporte del 3.1% de los ingresos tributarios de la Federación, recibiendo así un 6.4% de las participaciones federales y el 5% de las aportaciones federales, donde su presupuesto estatal es de 123 mmdp (miles de millones de pesos). De ellos, el origen de 112 mmdp es federal. Es decir, que más o menos 9 de cada 10 pesos que gasta Jalisco provienen de la Federación.

Así que si el señor Alfaro se propone salir de la coordinación fiscal porque ya no le gusta, tal vez esté en su derecho de hacerlo, pero las y los jalicienses deberán preguntarse seriamente si lo eligieron para eso y también deberán saber que los ingresos propios de la entidad son bajos en relación con otras entidades, y que una vez fuera de la coordinación el gobierno deberá compensar su salida y consiguiente disminución de ingresos, creando nuevos impuestos, o bien desinvirtiendo o recortando programas sociales e inversión pública, además de adquirir nueva deuda, cosa que lleva haciendo sin medida con la complacencia del congreso local desde el inicio de la administración el citado Alfaro. 


De manera que queda decir por ahora que tenemos una visión diferente a la de algunos gobernadores y sus así llamados pactos “federalistas”: hacer patria es generar empleo de calidad, reducir la precariedad, administrar e impartir justicia, cerrar las enormes brechas de desigualdad entre regiones y entre estados, pagar los impuestos que a cada cual corresponden, y desde luego que también tener una discusión estatal y nacional sobre la importancia de la progresividad fiscal y la necesidad de fortalecer la capacidad de recaudación de las entidades federativas y los gobiernos municipales.

Y tal vez, solo tal vez, a este exaltado gobernador Alfaro y a quienes le acompañan en su supuesto amago secesionista, les pueda interesar consultar el Código Penal Federal en su artículo 123 fracción XII, para que lean las penas que la ley señala a quienes “intenten” segregar una parte del territorio nacional.

P.S. Si finalmente el llamado jocosamente Jalexit se consumara y Jalisco saliera de la Federación, tengo por ahora dos preguntas, ciertamente no de índole menor: ¿cuál será su selección nacional?, ¿el Atlas o las Chivas? Y otra no menos importante por su naturaleza eminentemente práctica: ¿los oriundos de los Altos necesitarán pasaporte de Jalisco para venir a Aguascalientes? Y con ello: los de acá necesitaremos pasaporte mexicano para ir a La Chona?

 

@efpasillas

 


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