Perspectivas sobre las Mujeres en México partiendo del momento en que se concreta su derecho al voto - LJA Aguascalientes
17/01/2022

El trabajo de opinión que hoy nos convoca nos lleva a reflexionar respecto a la historia y lucha de las mujeres por obtener sus derechos políticos en México y cómo ha impactado esto en la actualidad por buscar una mayor participación, a la luz de la gestión administrativa transversal, que abarca todos los ámbitos y niveles.

En México, desde la etapa independentista y hasta nuestros días, se inicia una lucha férrea de las mujeres por hacer valer sus derechos humanos y políticos, que se ha ido concretizando al reformarse el marco normativo. En el ámbito de lo público, le abrió las puertas al acceder primero a la ciudadanía, para después poder acceder al poder, aunque lo segundo aún no se logra y veremos por qué.

En efecto, como se abordó en el artículo pasado, mediante pluma compartida con la comisionada Ordoñez de Tabasco, mediante las reformas constitucionales, se otorgó a las mujeres la ciudadanía, haciendo realidad el derecho político a votar y ser electas, sin embargo pese a ese gran paso, la participación pública era considerada degradante para las mujeres, a quienes por “decencia” nos obligaban a confinarnos. En el caso del acceso al poder, la lucha ha sido más complicada, y aún no logra sus fines, puesto que los hombres no han cedido los espacios con facilidad. En virtud de ello para acceder las mujeres al poder, ha sido necesario un sistema de “cuotas” (parte de las denominadas “acciones afirmativas”), de la mano con adecuaciones a las leyes respectivas, para garantizarlas. 

Abordando momentos más recientes, las reformas en materia electoral del 2014, contienen transformaciones sustantivas. El artículo 41 constitucional establece que los partidos políticos tienen, entre otros fines, garantizar la paridad entre los géneros en candidaturas a legisladores; se tiene por ley la obligación de hacer públicos los informes sobre el gasto del financiamiento público ordinario recibido para la capacitación, promoción y desarrollo del liderazgo político de las mujeres, entre otros aspectos importantes que deben garantizar la paridad y el respeto a las cuotas de género.

Gracias a la Transparencia y a todas las obligaciones públicas en la materia electoral, se han evidenciado prácticas para lograr legislaturas más paritarias, como la que actualmente ostenta el Congreso de la Unión. De igual forma se han logrado avances y oportunidades de las mujeres en la vida social y en la esfera administrativa. En 1995 se crea el Programa Nacional de la Mujer. En el sexenio 2000-2006, se promulgó La ley de Igualdad de Mujeres y Hombres, se creó el Instituto Nacional de las Mujeres y se dieron pasos significativos para institucionalizar la perspectiva de género en las políticas públicas, las cuales obligan a hacer pública esa información, así como a rendir cuentas del presupuesto asignado y ejercicio del gasto.

Sin embargo, cabe preguntarse si se ha logrado la igualdad y si la paridad de género es el punto de llegada, para lo cual nuestra respuesta es que aún no. En efecto, cuando se da una noticia sobre una mujer, se destacan circunstancias que tienen que ver con lo femenino, ya sea meritorio o denigrante, de ahí que son aún necesarias las políticas públicas que de manera transversal obliguen a que lo que se diga de una mujer en el servicio público, sea su triunfo en la causa social, no individual, es decir que lo que se requiere es que las mujeres seamos las primeras en no permitir que se muestre a las mujeres con una óptica sexista. 

Las cifras de exclusión en el espacio público, aún se reflejan con la cantidad de información pública relacionada con el ejercicio del gasto, evidencian que falta mucho por hacer y que seguimos enfrentando obstáculos, tal es el caso de que para ingresar, requerimos demostrar mayores destrezas y conocimientos; mientras que, para permanecer, es necesario mantener un carácter machista del quehacer político, por temas de pertenencia.

Mucho se ha dicho y también se ha hecho, sin embargo, como mujeres que hasta ahora hemos desempeñado diversos cargos públicos, consideramos necesario seguir dando la batalla, para no dejar de acceder a la información que nos ha permitido empoderarnos, y no dar un sólo paso atrás en la consolidación de la participación de la mujer en la vida política y en su lucha actual por participar en los cargos de la administración pública de mayor nivel.

Es un buen momento para consolidar las políticas de género. Como dijera alguien, lo que sucede ahora en el mundo, nos viene como anillo al dedo, pues las mujeres demostramos de qué estamos hechas en tiempos de crisis, no por nada, las mejores calificaciones en el manejo sanitario han sido para mujeres gobernantes; ya no se trata de quién encabeza las encuestas; sino de quién es más eficiente para resolver los problemas que aquejan a la sociedad, y con nuestro gran sentido humano las mujeres nos pintamos solas para atender con puntualidad y destreza esos aspectos y muchos más.


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