Telectuales performativos/ Yerbamala - LJA Aguascalientes
19/10/2021

¿Son intelectuales personas como Martín Moreno, Denisse Dresser, Güero Castañeda, Leo Zuckerman, Héctor Aguilar o Enrique Krauze? Depende como lo entendamos, pero dudoso a la luz de muchas de sus trasnochadas “ideas”. Lo cierto es que al menos sí son, todos ellos y otros cuantos más, todos unos “telectuales”, dada su amplia presencia en los medios de comunicación privados, y concretamente en la televisión.

Así, el otro día presenciamos un desplegado suscrito por 650 personas, así llamadas “intelectuales”, reclamando libertad de expresión al presidente de la República y a su gobierno. Lo primero que se puede decir al respecto es que mirando quienes lo encabezan y la larga lista de quienes lo suscriben, como decía el celebrado Leonard Cohen, “a veces uno sabe de qué lado estar, simplemente viendo quiénes están del otro lado”. 

Luego, es evidente que dichas personas gozan de amplia libertad de expresión, porque sin ella no podrían haber redactado ni publicado su famoso desplegado. Lo siguiente que se puede decir es que dicho desplegado es al menos insulso para provenir de tan altos intelectos de la nación, dada su pobre calidad argumentativa, porque es un evidente error analítico y político atribuir al titular del ejecutivo unos ataques inexistentes a la libertad de expresión, pero en cambio omitir en su alegato la responsabilidad de todo tipo de poderes fácticos que acallan y matan periodistas, empezando por los criminales. Así que es fácil concluir que el efecto de dicho desplegado o la calidad de su análisis son al menos pobres y desatinados. Y otro tanto no muy lejano se podría decir de las 61 mil firmas con las que los apoyadores oficiosos, gratuitos o de buena fe del auto llamada Cuarta Transformación, contestaron al desplegado de los famosos 650 “intelectuales”, menos los varios que se fueron deslindando con el paso de los días.

Otra cosa sería hablar del inadecuado tono con el que el presidente se expresa de ciertos opositores, porque toda la nación atestiguó cómo después de su triunfo electoral, dignamente el presidente de la República reconoció y agradeció a sus antecesores en la lucha social. Ahora, como en otros temas, su discurso inaugural está contradicho cada vez que cuestiona por igual a todo el espectro de organizaciones no gubernamentales que trabajan en México, ya sean nacionales, extranjeras, chicas o grandes, porque como en cualquier otro sector, hay de todo. Lleva razón Merino, por cierto uno de los abajo firmantes, cuando sostiene que “México es un país diverso, plural, poliédrico…donde nadie puede ni podrá encerrarlo en una definición ni mucho menos someterlo a una voluntad única”. (Merino, Mauricio, ¡Gracias Señor Presidente!, El Universal, 21 de septiembre).

¿Piden cambio de tono? Tanto los 650 “intelectuales” y el presidente de la República deberían dejar de descalificar a la Sociedad Civil por estamento entero. Por su parte, el presidente no debería de reírse ni tachar de “pasquín” a ningún medio (aunque a lo mejor es muy probable que lo sea dada su baja calidad ética y periodística). 

Pero es cierto que “Los abajo firmantes” tienen amplio espacio de contestación porque a las descalificaciones hay que responder con argumentos, no con descalificaciones. Y porque no es responsabilidad del presidente la grave violencia en México, sino que va, por desgracia, mucho más allá de él, así que al menos se puede decir que se exagera su protagonismo para intentar desacreditarlo. Por su parte, la así llamada 4ta Transformación y su partido, están aún a la espera de que alguien nos los defina y explique, porque parecen cada vez más un ininteligible amasijo que no ayuda en nada a poner claridad en la vida pública.

 

@efpasillas

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