Así estafa la Conade de la 4T - LJA Aguascalientes
21/07/2024

APRO/Beatriz Pereyra

 

El empresario Gerardo Alvarado, propietario de la agencia de viajes Volare Travel Shop, denuncia que la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) le adeuda 1 millón de pesos que le prestó, a petición del exsubdirector de Calidad para el Deporte, Israel Benítez, para financiar viajes a competencias que, originalmente, iban a ser pagados por otra empresa que en la gestión de Ana Guevara ha sido usada para desviar recursos públicos.

Parte de ese dinero ­–300 mil pesos– Alvarado lo depositó a la cuenta bancaria del presidente de la Federación Mexicana de Tiro con Arco, Santiago Avitia, otros 261 mil a la del entrenador de canotaje José Antonio Romero y 270 mil más a la de Catering Housekeeping, Hospitality and Services, una de las empresas que forman parte de la red de factureras que la Conade emplea para malversar el dinero del fideicomiso Fondo para el Deporte de Alto Rendimiento (Fodepar). 

En entrevista con Proceso, Alvarado también revela que desde 2018 demandó a las federaciones de voleibol, pentatlón moderno, tiro con arco y karate porque le adeudan 18.2 millones de pesos por boletos de avión y hospedaje de 2014 a 2016, dinero que, sin embargo, ya fue comprobado ante dicho fideicomiso con las facturas correspondientes cuando Jesús Mena y Alfredo Castillo dirigieron la Conade.

La empresa Volare Travel Shop, SA de CV, y su propietario, Gerardo Alvarado, han sido mencionados en distintos reportajes que Proceso ha publicado desde junio de 2019 a la fecha, como parte de una investigación para denunciar el daño patrimonial al Fodepar, que asciende a casi 152 millones de pesos y que ya fue confirmado por la Secretaría de la Función Pública (SFP).

Ahora, Alvarado se defiende y señala que él no conoce a los dueños de las factureras que tienen su domicilio fiscal en Ciudad del Carmen, Campeche, pero reconoce que también depositó 250 mil pesos a la cuenta bancaria de Catering Housekeeping, Hospitality and Services, para financiar una gira por Europa de la multimedallista olímpica y mundial María Espinoza, en enero de 2019.

“Estando en Europa se quedaron sin dinero y este Israel Benítez me pidió apoyo. Esos 250 mil los deposité como si yo hiciera un préstamo y me lo regresó esa empresa Catering. Como ese fue el primer favor que hice y me regresaron el dinero, por eso confié.

“Uno lo hace también porque si tienes otros eventos –y no es que sea una amenaza– está implícito que, si no brindas ese apoyo, puede ser que los pagos de otros eventos te los alarguen, y de por sí tardan meses en pagar”, cuenta Alvarado. 


Pese a que las reglas de operación del fideicomiso Fodepar prohíben la triangulación de recursos, durante la administración de Ana Guevara se volvió una costumbre que los campamentos y competencias de los deportistas fueran operados por un grupo de empresas, como Catering Housekeeping, Hospitality and Services; Edgar García Morales y Asociados; Proyectos Científicos y Tecnológicos del Sur; Grupo Armazo, SA de CV; Operadora Turística BLUO, S de RL de CV; Muller Planning & Logistic, SA de CV, y Saha Innovación Empresarial, así como la persona física María Otilia Serrano Zamora.

Las primeras tres compañías echaron mano de otras más como SEINGE, SA de CV; RHTP Negocio Azul, SA de CV; Cormex Proveeduría y Servicios Integrales; Multiservicios y Construcciones Sustentables, S de RL de CV; Vigilancia y Protección de la Isla, S de RL de CV, y Care Consultores CAMEX, SC. 

Todas ellas son las famosas EFOS (Empresa que Factura Operaciones Simuladas) que venden facturas para ser deducidas por otras empresas que sí tienen operaciones reales o que también simulan operaciones para facturar ingresos y participar en un esquema de defraudación fiscal.

“No tengo idea de quiénes son los dueños de esas empresas y no las conozco. Yo no sabía nada hasta ahora que publicaste que son empresas de Campeche, y no sabía que ocurría eso de la defraudación fiscal. Yo le daba el apoyo a Israel, no a las empresas.

“Cabe mencionar que yo no le daba dinero a él, el famoso moche. Lo ayudé porque me decía que no tenía dinero y que las empresas no completaban para pagar los gastos y necesitaba que los deportistas no se quedaran varados o sin competir”, agrega.

–¿A usted no le parecía raro que una dependencia como la Conade no tuviera dinero para esos gastos y dependiera de terceros?

–Israel me decía que no tenían dinero, que estaban esperando el presupuesto porque siempre les dan por poquitos y no tenían solvencia. No entiendo el porqué les daban los eventos a esas empresas si no tienen la liquidez para cubrirlos y me pedía dinero a mí. 

“De los eventos que yo hice, a mí nunca me apoyó ninguna empresa, yo los pagué completamente; invertí mi capital, parte de mi patrimonio y me está afectando que me deben más de 1 millón de pesos que está ahí volando y no se sabe dónde está”.

 

“Préstamos”

A petición de Israel Benítez, quien por los actos de corrupción en los que está involucrado fue destituido el 13 de agosto último por la SFP, Gerardo Alvarado depositó 261 mil pesos el 31 de mayo de 2019 a una cuenta a nombre de José Antonio Romero Casales, para pagar un campamento en Rumania.

El 5 de junio del mismo año Alvarado realizó otra transferencia por 300 mil pesos a la cuenta bancaria de Santiago Avitia, quien se encontraba con la selección nacional en Holanda, para participar en el Campeonato Mundial de Tiro con Arco.

Además de los 300 mil pesos, Israel Benítez le pidió que también pagara el hotel donde el representativo mexicano estaba hospedado. Entonces, el empresario cubrió otros 240 mil pesos. 

En ambos casos Romero y Avitia se comunicaron por teléfono con Gerardo Alvarado para darle sus respectivos números de cuenta. Avitia también le pasó el número de la cuenta bancaria del hotel.

“Israel me solicita el apoyo bajo el mismo esquema: cuando las empresas comprobaran el dinero, Romero y Avitia me iban a transferir el mismo monto que les presté. No sé si en eso que presté las empresas mencionadas llevan una utilidad; o sea, si yo presto equis cantidad y ellas cobran mucho más”, dice Alvarado.

–Si Israel Benítez ya no está en la Conade, ¿quién le va a pagar ese dinero que, además, usted le depositó a otras personas? 

–No he buscado a Óscar Juanz (el nuevo subdirector de Calidad para el Deporte y que sustituyó a su cuñado Israel Benítez). Le pedí a Israel que me resuelva y dice que sí lo hará, pero insiste en que Avitia no ha comprobado. Avitia me dijo por teléfono que él ya comprobó. Me explicó que los 300 mil pesos fueron para pagar su tarjeta de crédito con la que estaban subsistiendo los arqueros en Holanda.

“Él me dijo que no es su problema, que él no me pidió el dinero a mí, pero sabía que el dinero no se lo estaba dando la Conade y lo aceptó, así como aceptó que yo también pagara el hotel de la selección de tiro. Usó mi dinero para liberarse y no tener deudas y me dejó atorado. 

“Romero también estaba consciente de que una empresa le estaba dando dinero y ahora sale con que no sabe nada, que él no maneja su cuenta personal, que se la maneja la federación. También se lavó las manos.” 

–¿Por qué decidió ayudar a Benítez o a la Conade?

–Mi empresa no fue creada al vapor para trabajar en esta administración. He trabajado para la Conade con Bernardo de la Garza, Jesús Mena y Alfredo Castillo vendiendo mis servicios. Ahora llegó Israel a la Conade y me pidió esos favores. Quiero aclarar que yo no le he facturado a las empresas mencionadas con una utilidad. Son préstamos que saco de mi empresa esperando que me los regresen. Así yo le puedo demostrar al SAT que lo que salió regresó a mi cuenta. 

Santiago Avitia y José Antonio Romero ignoraron una solicitud de entrevista que les hizo la reportera.

 

Servicios fantasma y sobreprecios

Gerardo Alvarado asegura que hizo dos préstamos más, uno por 210 mil pesos para financiar un evento de la Federación de Pentatlón, que tampoco le pagaron, y otro más por 270 mil pesos, de los cuales el asistente de Israel Benítez –Alejandro Gutiérrez– sólo le regresó 200 mil.

Gutiérrez fue un beneficiario del Fodepar a quien hicieron pasar como metodólogo. Cuando el Órgano Interno de Control (OIC) de la Secretaría de la Función Pública descubrió la irregularidad, Benítez lo dio de baja del fideicomiso, pero sólo para cambiarlo como proveedor de servicios mediante el Capítulo 3000. 

Pese a que sigue trabajando en la Conade, Gutiérrez no le contesta el teléfono a Alvarado, quien vía mensajes de texto le ha exigido los 70 mil pesos que le adeuda. 

Durante la gestión de Guevara, Alvarado ha prestado servicios para distintos eventos deportivos de clavados, softbol, taekwondo, tiro deportivo, ciclismo y gimnasia, entre otras disciplinas. 

Amigo de Ana Guevara y de Israel Benítez, con quienes coincidió como atleta, acepta que en administraciones pasadas sólo le pedían boletos de avión y alguno que otro hospedaje, pero en esta le han solicitado que ponga en las facturas que prestó el servicio de renta de autos, hidratación y hasta las inscripciones de los deportistas a las competencias en las que participan. 

“En una ocasión, yo no sé si no tenían con qué comprobar o qué pasó, pero en la Conade me dijeron: ‘Métele el concepto de hidratación y ponle 80 mil pesos’ y pues así lo mandé, aunque yo no presté ese servicio”.

El empresario también reconoce que los boletos de avión los factura a sobreprecio, pero se justifica diciendo que se debe a la tardanza con la que le pagan. Sin ese sobreprecio, asegura, no tendría ganancias, además de que su dinero “está en riesgo”. 

También alega que, como no firma contratos ni con la Conade ni con las federaciones, el riesgo es aún mayor y dice que, prueba de ello, son los adeudos que arrastra desde hace seis años. 

Lamenta que, en caso de ganar los juicios mercantiles que inició contras las federaciones deudoras, lo más probable es que deberá llegar a un acuerdo con los dirigentes y no cobrará completos los 18.2 millones de pesos que le deben. 

La Federación de Voleibol le adeuda 7.9 millones de pesos; la de Karate, 3.4 millones; la de Tiro con Arco, 3.1 millones; la de Pentatlón Moderno, otros 2.6 millones, y el fideicomiso Fodepar, 1.2 millones. 

“Yo presto un servicio que se acaba cuando emito mi factura y me pagan, ya sea el Fodepar –sin estructura orgánica– o una federación, pero resulta que no me pagan, aunque ya les entregué las facturas. Por eso las tengo demandadas, porque piden y piden boletos y a la hora de pagar argumentan que la Conade no les ha dado dinero. Habría que preguntarles ¿cómo pudieron comprobar si a mí no me han pagado? 

“Entonces, digo: no sé si le robaron el dinero a la Conade, me lo robaron a mí o si alguien de la Conade se lo robó. El tema es que sí hay un desfalco al erario y yo estoy afectado porque me están volando casi 19 millones de pesos. Tú mencionaste en un reportaje que yo no he declarado ni pagado impuestos, pues no porque tengo una quiebra fiscal, soy insolvente. Cuando recupere mi dinero haré mi declaración complementaria y pagaré mis impuestos.”

Este semanario contactó a Jesús Perales, presidente de la Federación de Voleibol; a Juan Manzo, de la de Pentatlón, y a Samantha Desiderio, quien durante los últimos cuatro años ha sido la gerente de la de Karate. Todos dijeron desconocer los adeudos mencionados y ni siquiera haber sido notificados.


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