Hacia la ruptura autocrática/ Visiones a la distancia - LJA Aguascalientes
17/06/2022

Me resulta aterrador lo que comparto hoy, pero no puedo dejar de hacerlo si el objetivo de escribir una columna de opinión es la de dar un punto de vista informado y lo más imparcial posible sobre nuestro país, sobre todo con la esperanza de abrir los ojos de los ciudadanos que apoyan al actual régimen creyendo de buena voluntad que el presidente tiene buenas intenciones. Para lo anterior, me permito compartir primero mis comentarios sobre una espléndida columna de Masha Gessen publicada en la prestigiada revista The New Yorker el pasado 5 de noviembre y que tituló: “Al declarar victoria, Donald Trump está atentando una ruptura autocrática” (https://bit.ly/3ncWFN7) porque me parece que nos brinda una muy buena pista sobre el “pensamiento” poco entendido todavía por los analistas políticos y periodistas de nuestro país sobre López Obrador.

El estudio de los sistemas políticos y su degeneración son abordados desde las perspectivas de la filosofía y las ciencias políticas clásicas y modernas como es el caso de Maria “Masha” Alexandrovna Gessen quien es una reconocida periodista, escritora y activista de los derechos LGTB, nacida en la Unión Soviética en el seno de una familia judía moscovita que emigró a los Estados Unidos en 1981, trabajó en Rusia como periodista y luego regresó a los E.E.U.U. para colaborar con los más importantes diarios estadounidenses. En 2016 publicó el ensayo Autocracia: reglas para la supervivencia que se volvió viral dos días antes de que Donald Trump fuera electo presidente en 2016 y que sirvió de base para el libro: Sobrevivir a la autocracia (Turner 2020) que los editores califican como una “invitación a la resistencia”, y el segundo libro que publicó después de su primer libro multipremiado: El Futuro es Historia (Turner 2018) en el que analiza ”la muerte de la democracia que nunca llegó a serlo” en Rusia bajo el régimen de Vladimir Putin.

Masha señala que tomó prestado el término “atentado autocrático” del trabajo de Bálint Magyar, un doctor en Economía Política, escritor, político, exministro de Educación, fundador del Partido Liberal de Hungría y de la Alianza de los Demócratas Libres, autor de los libros: Estado Mafioso Poscomunista – El caso de Hungría y La Anatomía de los Regímenes Poscomunistas – Un marco conceptual. Me llama poderosamente la atención la relación “estado – mafia” (crimen organizado) que analiza Magyar por la similitud que parece haber en nuestro caso. Magyar desarrolló herramientas analíticas para comprender el alejamiento de la democracia en muchos países del este y el centro de Europa. Masha admite que esas ideas le resultaron sorpresivamente iluminadoras cuando se aplican a los Estados Unidos y al leer su artículo pensé exactamente lo mismo sobre nuestro país, por eso me parece importante darlo a conocer por este medio, sobre todo para todos aquellos confundidos que todavía no adivinan hacia dónde nos encamina López Obrador.

Antes de continuar me permito citar el significado de “autocracia” del Diccionario de Política de Norberto Bobbio, Nicola Matteucci y Gianfranco Pasquino, no sin antes comentar que la deben buscar dentro de la definición del término “Dictadura”, como una de sus variaciones y a su vez, dentro de las distintas acepciones está la de “absolutismo”. Así, “autocracia” denota un grado máximo de absolutismo, en la dirección de la personalización del poder. Una autocracia es siempre un gobierno absoluto. Abundando, se refieren a otros teóricos de la política y el derecho como Hans Kelsen, Ferdinand A. Hermens y Carl J. Friedrich como el término más apropiado para la clase de los regímenes antidemocráticos o no democráticos por entero. En palabras más simples, la autocracia concentra el poder absoluto en una sola persona quien no está sujeta a restricciones legales, incluyendo la Constitución o mecanismos de control popular como el Poder Legislativo y por tanto, no está comprendida como un sistema democrático, es decir, termina siendo un sistema que vulnera la libertad. Piense en Vladimir Putin por ejemplo y la concepción de democracia que existe en la Rusia actual. ¿Empieza a comprender por dónde va el asunto?

Magyar divide el proceso hacia la autocracia en tres etapas: 1) atentado autocrático, 2) ruptura autocrática y 3) consolidación autocrática. El “atentado” es un periodo en el que la autocracia todavía es evitable o reversible por medios electorales. Cuando ya no es posible revertirla pacíficamente, porque advierte que es más fácil instaurar la autocracia que desmantelarla, entonces ha ocurrido la “ruptura autocrática” porque la transformación de las estructuras (instituciones democráticas) del gobierno ya ha ocurrido y ya no pueden protegerse a sí mismas. Estos cambios incluyen el sometimiento del Poder Judicial mediante la implantación de magistrados leales al autócrata, el nombramiento de un fiscal leal (aquí le decimos “fiscal carnal”) que aplicará la ley selectivamente en beneficio del autócrata (podemos incluir a la UIF para nuestro caso y el papel que ha tenido exonerando a los cercanos al presidente; el debilitamiento de gobiernos locales (gobernadores y presidentes municipales amenazados), cambios unilaterales de las reglas electorales y cambios a la Constitución para expandir los poderes del Ejecutivo como la Guardia Nacional militarizada y las fuerzas armadas con autorización de ejercer funciones de la policía civil, además de todo el presupuesto y obra pública que les ha dado, la supresión de fideicomisos para controlar de forma directa, ejercer a discreción y sin fiscalización recursos públicos y el ataque sistemático y las amenazas utilizando las instituciones a periodistas y medios de comunicación libres, entre otros. 

Según Masha, los “autócratas populistas” no eliminan la separación de poderes ”de jure” (por la vía del derecho), lo realizan mediante el sometimiento del resto de los poderes e instituciones bajo un esquema que Putin denomina: “el poder vertical” un monopolio político en un sistema presidencialista obtenido mediante una súper mayoría (leal) en el Congreso, el Poder Judicial y en el caso de Trump en los Estados Unidos agrega a la cadena Fox News como una cuarta ramificación.

Lo más preocupante es que las autocracias no mueren tan fácilmente después de haber sido derrotadas en una elección. En el caso de Estados Unidos, Masha advierte que uno de los hijos de Trump podría ganar el poder en 2024 o 2028 y volver a poner en peligro a la nación porque la elección dejó en claro que 65 millones de votantes de manera consciente lo desean, por lo que teme que si Biden actúa como si la pesadilla hubiera terminado y no desmantela los instrumentos autocráticos de Trump, la autocracia volverá más fuerte.

Los ciudadanos en México debemos abrirnos a conocer las lecciones que nos brindan otras experiencias similares que están ocurriendo en el mundo como los casos de Europa y Estados Unidos para que una vez que tengamos conciencia de lo que el régimen pretende, tomemos acciones para evitar que la autocracia alcance el grado de ruptura y mucho menos el de instauración que nos quitará la libertad que hoy todavía podemos defender por la vía pacífica pero decidida en las calles y en las urnas. La respuesta como en los Estados Unidos, está en los ciudadanos que deben demandar al presidente que respete el estado de derecho que protestó cumplir y hacer cumplir y hacerle ver con su voto en la elección de 2021 que nuestra frágil democracia no será sometida al poder absoluto de una sola persona.



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