Lecturas desde el poder/ Opciones y decisiones  - LJA Aguascalientes
26/01/2022

A la luz del debate y la aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación 2021, se nos ofrece descarnadamente una “lectura” de la realidad política que día con día están construyendo los legisladores mexicanos, y nos alecciona mejor que mil textos sobre el modo de cómo se ejerce el poder político en el aquí y el ahora. Asunto que viene a cuento en medio de la coyuntura pre-electoral que ya hace sentir sus efectos, pero cuyos principales actores ocultan de manera vergonzante sus verdaderas intenciones de atrapar el poder; como bien pone en claro el científico social Roland Barthes (a quien refiere Edilberto Aldán en su columna Bajo Presión, Poder, jueves 12 de noviembre de 2020), y cita específicamente al filósofo Foucault que sentencia: “El poder no es una sustancia. Tampoco es un misterioso atributo cuyo origen habría que explorar. El poder no es más que un tipo particular de relaciones entre individuos”. 

Este juego interactivo de relaciones interpersonales se nota a las claras en el propio debate parlamentario, que trasluce a querer o no la lucha descarnada por el poder político, que es hecho patente –en forma embozada- bajo el propio intercambio tribunalicio con que confrontan no necesariamente su ideas o proyectos, sino su ambición relativa de poder. Observemos la escena política tal como se desarrolla. (Fuente: Proceso. Alejandro Caballero. Diputados aprueban en lo general el Presupuesto 2021; se concreta recorte al INE. Miér. 11 de noviembre, 2020. https://bit.ly/2UjyDUi).

En refutación al diputado del PAN, Ricardo Villarreal García, el de Morena Pablo Gómez Álvarez reviró: “ustedes metían dinerito para todos y luego cobraban. Aquí viene un diputable a decirnos que hay un robo, pero lo que se robaban del presupuesto el PRI y del PAN estaba a la vista de todo el mundo durante décadas de raterías. ¡Eso se acabó! ¡Ni un centavo! ¡Se acabó el moche! ¡Húndanse en su amargura, pero no habrá más moches!” – Palabras de reproche a la acusación de aquel, pues reclamó: “que en el presupuesto no están los 33 mil millones que se disminuyeron del Fondo de Salud para el Bienestar. Se lo robaron”, aseguró. 

En esta disputa se alinean como frentes parlamentarios. Que se dividieron en dos bloques: el mayoritario conformado por Morena, PT, PES y PVEM y el opositor integrado por el PAN, PRI, MC y PRD. Aquí, de manera prístina se denota el role actancial de los “morenistas”, que de manera renuente y aun socarrona habían venido negando, ser hoy por hoy el bloque histórico, el bloque en el poder. Cuya principal forma de relación con el resto del espectro político es mediante sus disensos, estridencia, golpismo institucional, mayoriteo descarnado y descarado –incluso senatorial, como es el caso-, etc. Hoy son el bloque regente, asidos al poder del Ejecutivo. 

Es así como podemos empezar a releer la escena política mexicana y el reparto previsto de un gasto total de 6 billones 295 mil 736 millones 200 mil pesos.

Bolsa presupuestal a distribuir, sobre la cual se acusa que la bancada mayoritaria no modificó una coma del que envió el Poder Ejecutivo a San Lázaro, según denuncia del coordinador de la bancada de MC, Tonatiuh Bravo Padilla.

Ante lo cual, reforzó esta impugnación el ahora antagónico, diputado del PRD Antonio Ortega Martínez quien anunció su voto en contra porque “no estamos ante el Presupuesto de una nueva forma de gobierno, estamos ante el programa de gasto personalísimo, centralista y controlador del Ejecutivo que no conjuga la estabilidad con la modernización, la austeridad con el desarrollo y la generación de riqueza con su distribución”.

En este aspecto resalta la posición de la Alianza Federalista de gobernadores, entre los que se encuentra el de Aguascalientes, Martín Orozco, y que demandan la autonomización del presupuesto federal hacia los estados. En abono a su argumentación, salió el coordinador de bancada MC, Tonatiuh Bravo Padilla, quien indicó que este dictamen no distribuye un peso a las entidades federativas para hacer frente a la pandemia a pesar de que son los sistemas de salud locales los que cargan la parte principal de atención a la emergencia

En contraparte, defendió el reparto oficial, el diputado Jorge Arturo Argüelles Victorero quien señaló: “Entregaremos un Presupuesto socialmente justo, convencidos de que un mejor futuro es posible y que fomente el crecimiento y el desarrollo económico y social sin falsas pretensiones. Asimismo, impulsará el cuidado, protección y conservación del medio ambiente, y garantizará la educación pública en todos los niveles”.

Ya más delante, y a manera de propaganda, el aliado morenista, coordinador de los diputados del PT, Reginaldo Sandoval Flores, estimó que el Presupuesto 2021 ayudará a los mexicanos y permitirá atender a los sectores más vulnerables e impulsar a las pequeñas y medianas empresas que son, dijo, las que generan mayores empleos. En apoyo y seguimiento, el diputado del PVEM José Ricardo Gallardo Cardona destacó que el gasto planteado se orienta a robustecer las políticas públicas relacionadas con las necesidades más sensibles como es la salud, seguridad e inversión.

Puntos en los que abordamos algo nada trivial ya que toca centralmente el pacto federal del país. El que por cierto concierne al tercer grado de la Forma de Estado mexicano, la Figura de Gobierno que está definida por la Constitución Política, Artículo 41. El pueblo ejerce su soberanía por medio de los Poderes de la Unión, en los casos de la competencia de éstos, y por los de los Estados y la Ciudad de México, en lo que toca a sus regímenes interiores, en los términos respectivamente establecidos por la presente Constitución Federal y las particulares de cada Estado y de la Ciudad de México, las que en ningún caso podrán contravenir las estipulaciones del Pacto Federal. – Los poderes son Tripartitos: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Y su relevo se da mediante elecciones sujetas a las normas previstas, cuyos actores provienen de los partidos políticos constitucionalmente constituidos. 

Tópico neurálgico para la salud institucional del país ya que dice referencia a una esencial falta de solidaridad social, que acusa –ahora en tiempos del coronavirus y crisis económica– la cruda manifestación multidimensional de la pobreza, cuya agudización, se nos dice, apunta a la creciente, –entiéndase rampante y estancada–, pobreza salarial.


Es decir, nunca como ahora los medios de producción, circulación y cosificación dineraria de la economía están siendo la causa de producción de mayores brechas sociales y culturas diferenciadas no por el bienestar y calidad de vida alcanzados, sino por el distanciamiento cada vez más profundo y acelerado de la desigualdad de ingreso de las familias y, por ende, del factor fundamental de la fuerza de trabajo viva, que según el riguroso análisis marxiano del Capital, es –ya sin tapaderas, ambages o metamorfosis ideológicos de los dueños del Capital dirigente y dominante– la única fuerza natural en este Universo hecho de materia y tiempo capaz de generar riqueza.

Y dígase enfáticamente, este cimero objetivo no se logra y manifiesta por las caridades intermitentes o espontáneas que damos a cada vez mayor contingente de población que, al no tener empleos seguros y bien remunerados, eligen la opción de convertirse en “viene, viene’s”, cerillos, limpiaparabrisas, vendedores de semillas de calabaza o golosinas e invadir cuanto espacio público está disponibles, y alargar la mano por unos centavos. 

Al respecto, en alocución del diputado Enrique Ochoa Reza (PRI), insistió en que no existe un monto específico para la vacuna contra el coronavirus, a pesar de que con ese argumento se recortaron 33 mil mdp del Fondo de Salud para el Bienestar, y como lo hizo durante la discusión de la Ley de Ingreso, sostuvo que si se etiquetaba esa cantidad su bancada votaría a favor del presupuesto. Por su parte, la diputada del MC Fabiola Loya Hernández dijo que se discute un Presupuesto que no refleja la difícil situación que viven millones de mexicanas y mexicanos, y no reconoce la grave crisis. 

Desde mi punto de vista, el argumento climático sobre la federalización del Presupuesto, lo emplazó la vicepresidenta de la Mesa Directiva, Dolores Padierna Luna de Morena quien cuestionó que los gobernadores aliancistas reclaman más dinero, cuando pueden recurrir a sus congresos para aprobar nuevas fuentes de ingresos, “pero no quieren pagar el costo político”. Siguió profundizando: – Acusó que los gobernadores quieren aprovecharse de la eficiencia recaudatoria del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador y destacó que los ejecutivos estatales “no se han enterado que hay una pandemia, un parón económico”. 

En este punto queda cifrada lo que otrora Arnaldo Córdova calificara como la disputa por la Nación.

Como observamos, tanto en México, a nivel nacional, como en Aguascalientes, a nivel local, se sigue manteniendo esa ruptura inútil entre “las derechas” y “las izquierdas”, que desde mi punto de vista no es sino una distinción torpe, supina, miope, individualista cuya visión es alentada desde los partidos políticos militantes; y bajo cuya cobertura se pretende concretar, estableciendo grados de más o de menos, dentro de un solo y único continuum de las relaciones políticas, sociales y económicas.

Un autoengaño que pretende hacer lo diferente de lo que en la realidad histórica y social es lo mismo. Es una construcción voluntarista que, al final, sólo produce rezagos sociales y retrasos inadmisibles a un futuro de desarrollo esperanzador y deseable para todos. Esta muy equívoca y ambivalente división entre “las derechas” y “las izquierdas” / lo liberal y lo “marxista” o socialista, ha ocupado la discusión teórica que han desmenuzado eminentes politólogos (Escuelas de Turín y Milán) y que, sustraída de la razón histórica, empírica, es decir de la praxis real de quien ejerce el poder, ha venido abonando solamente a la confusión, a las visiones sectarias, al reduccionismo analítico, al punto de carecer de un verdadero criterio de distinción de forma y de fondo que constituye el núcleo fenoménico de la política real. Esta diferenciación, izquierdas/derechas, se usa de manera instrumental y con certeza está creando un maniqueísmo político. Que afecta, principalmente al conductor de la presente Administración federal, al que hace investirse con el ropaje de una agigantada Hybris (es decir, adoptar la investidura de un principio superior que enseñorea todo lo demás, en sentido estricto es desmesura, soberbia. Es la Libido Gloriae/pasión de gloria. La pasión de ocupar un sitio excelso en la Historia. – Categorización que debemos al gran sintetizador de la Edad Antigua, Agustín de Hipona (354-430 d.C) en su obra cumbre La Ciudad de Dios.

 

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