Un catálogo de agricultura y el desarrollo de la gráfica en Aguascalientes/ En la paz de estos desiertos  - LJA Aguascalientes
22/07/2024

En 1850 se imprimió en Aguascalientes un catálogo de implementos agrícolas, un impreso por demás interesante y curioso por la época, pero sobre todo en la región.

Los catálogos de implementos agrícolas se imprimieron tradicional y originalmente en Estado Unidos e Inglaterra en el siglo XIX debido a que el agricultor estadounidense fue de los primeros en fabricar implementos, herramientas y maquinaria para el trabajo agrícola y es así como generaron catálogos ilustrados para poner en circulación sus inventos y ofrecerlos a posibles clientes más allá de sus fronteras. Estos catálogos son interesantes ya de por sí, pero además porque en ellos se imprimieron los primeros grabados de implementos agrícolas.

Fueron impresos de manera constante y continua en Estados Unidos e Inglaterra desde al menos la década de los cuarenta del siglo XIX, ya en los años cincuenta se convierten en un impreso “común” y se traducen al español. La búsqueda por conquistar nuevos espacios y clientes en la naciente América Latina y dominar el mercado, fue seguramente la motivante para mandar imprimir estos catálogos ilustrados.

En 1848 el Catálogo descriptivo de implementos de agricultura fue impreso en inglés por la compañía Allen, A.B. & Co. de Nueva York, y reimpreso en 1853, ya como Allen, R.L., traducido al español por la misma compañía e impreso en 1849, 1850, 1851 y 1853. Allen, A.B. & Co. era una compañía estadounidense especialista en agricultura e implementos agrícolas. En 1843, se mandó editar El manual del Agricultor Americano con Saxton & Miles en Nueva York. Fue uno de los primeros catálogos de implementos agrícolas editados en Estados Unidos y, al parecer, muy popular en América Latina.

En la época en que circulaba el catálogo de implementos agrícolas de Allen A.B. & Co., también circulaban en español el neoyorkino Catálogo descriptivo de instrumentos de agricultura y horticultura de los Sres. John Mayher y Ca., y el escocés Catalogo ilustrado y descriptivo de maquinarias, instrumentos, herramientas, aperos de labrador, artículos manufacturados, materiales crudos, hecho explícitamente para Sudamérica por un comerciante que hacía negocios en Chile y Estados Unidos, también autor y traductor del mismo catálogo.

José María Chávez decidido editar un catálogo de esta naturaleza en la misma época en que circulara la edición original en México, específicamente el Catálogo descriptivo de implementos de agricultura, “imitando” o “copiando” al original neoyorkino de 1848, pero dotándolo de sus propias cualidades, ya sea por darle una identidad propia o por la escasez de material más “moderno” que permitiera hacer una edición más fina y cuidada.

Para Chávez era importante dejar claro lo que el lector podía encontrar al interior del catálogo, por ello resaltó que se trataba de instrumentos con una pequeña explicación de cómo funcionaban y con una descripción de los animales más aptos para el movimiento de las herramientas descritas en el catálogo. Esto nos puede hablar de sus preocupaciones e inquietudes: motivar e incentivar al lector y trabajador del campo a proveerse de mejores técnicas para la producción agrícola. No podemos dejar de lado que Aguascalientes en esa época basaba su economía en la agricultura y que vivía escasez de maíz, lo que llevó a las autoridades a racionar su venta al menudeo; esto pudo incentivar en parte, el deseo de impresión del catálogo. Chávez tenía un real interés por la introducción de mejoras técnicas para el incremento de la producción, al igual que lo hizo con su imprenta. 

El catálogo consiste en mostrar los implementos de la empresa a través de grabados, con una descripción de éste, los precios al final de la descripción y cada imagen tiene el número de lámina. El conjunto de grabado, texto y precio suele ocupar una página; el texto está impreso a una columna y se acomoda de manera irregular de acuerdo con la disposición de la imagen; incluso es notorio que en algunas páginas fue difícil lograr una composición armoniosa: se notan forzadas por el tamaño del grabado. Las hojas van numeradas en la parte superior y centradas. 

La intención de llevar a cabo este proyecto editorial es difícil de afirmar. Pudiera pensarse en un primer momento que le fue solicitado por un particular, pero ¿quién estaría interesado en ello? Este proyecto está enmarcado en la etapa de crecimiento del taller de José María Chávez, en la que hay un interés manifiesto por instruir, moralizar y promover el autoaprendizaje de los artesanos y este proyecto editorial pareciera un profundo anhelo por su propio autoaprendizaje.


La imitación de la obra original y el resultado final del Catálogo de Chávez hace notar que su taller de imprenta era aún pequeño, que no había un gran conocimiento de la labor editorial, pero sí un deseo por lograr llevar a puerto proyectos importantes, un gran afán de crecimiento y mejora que pretendía lograr con el autoaprendizaje, la lectura y la experimentación. Es muy notorio el deseo de imitar en este proyecto editorial de Chávez; los grabados son el mejor ejemplo de ello: al hacer una comparativa con la obra original, a la vez que notamos trazos gruesos y toscos, percibimos el empeño porque sea igual al original: no hay innovación, sólo imitación.

Imitar y experimentar es una de las facetas menos conocidas de Chávez; gustaba de tomar modelos de instrumentos tecnológicos que veía en publicaciones y las llevaba a cabo con su conocimiento; así, presentó en las Exposiciones Industriales de Aguascalientes varias de sus imitaciones, desde una prensa tipográfica, hasta una cuña para grabado, todo, hecho por él en su taller. La inquietud por la reproducción pudo ser también un factor importante para imprimir el catálogo; teniéndolo a la mano, tal vez promovía su propio trabajo al ofrecer las posibilidades de trabajo en su fragua. 

En esta etapa solía viajar por algunos poblados y ciudades de los Altos de Jalisco y Zacatecas, llevaba consigo algunos productos y ofrecía otros, como los carruajes que sólo se hacían bajo pedido. En este sentido, un catálogo pudiera ser una buena opción para ofrecer productos a sus clientes.

Esta edición, entre las ediciones más singulares que podemos encontrar en Aguascalientes en el siglo XIX, destaca por varias cosas, primero por su sentido, esto es, el porqué y para qué hacer un impreso de este tipo. Por otro lado, es el primer libro impreso en Aguascalientes que contiene tal cantidad de grabados que nos puede acercar a los orígenes del grabado en Aguascalientes y finalmente, la circulación y recepción, que por su características es un impreso con un sentido muy distinto al de un libro de literatura.

Este libro es rico en contenido gráfico y nos acerca al desarrollo de la gráfica en Aguascalientes.

 


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