Una nueva axiología en las remodelaciones / Pensar el hábitat - LJA Aguascalientes
21/01/2022

El quehacer del arquitecto proyectista no se limita simplemente a la creación, como comúnmente se podría asumir. La actividad de la remodelación es de gran relevancia y demanda, aunque podría ser menos vistosa o aclamada que el diseño de un nuevo espacio, no es para nada de menor importancia. Siendo así, me parece que la academia ha dejado de lado la reflexión y teoría acerca de las remodelaciones, algo grave, pues si lo reflexionamos, realmente son mucho más profundas que una simple renovación y adaptación de una estructura preexistente. 

Siendo este el caso, las modificaciones funcionales, espaciales y estéticas derivadas de la remodelación, podrían terminar desapareciendo u ocultando los valores técnicos y culturales de la estructura original. Quizá no nos alarme la transformación total de una fachada de alguna casa postmoderna de hace 40 años; sin embargo, esta misma postura fue adoptada por muchos arquitectos modernos, que en el siglo XX remodelaron varias casas y edificios, que, tras su intervención, perdieron gran parte de su valor cultural según el juicio de valor que podríamos hacer hoy. Es claro que existe una estrecha línea temporal donde se cruzan la remodelación (prudente y respetuosa) y la restauración (y necesaria adaptación).

Digamos que hoy como estudiante de arquitectura me buscan para dirigir la remodelación de una casa postmoderna cualquiera, yo con mi formación académica y valoración estética probablemente podría crear un proyecto agradable y funcional, dando una nueva vida a esta casa ¿Podríamos decir que esto es suficiente para considerarlo una remodelación exitosa? No es tan sencillo, digamos que en el proceso tiré la cúpula sobre las escaleras, oculté los techos inclinados cubiertos de teja, retiré las columnas de ordenes clásicos y desaparecí todo ornamento prexistente de orden cultural ¿Qué queda? Ciertamente se perdió la lucha completa del movimiento postmoderno y posiblemente haya caído en el error que le dio origen, el error de los modernos con sus formas vacías de significado.

Esto me llevaría a preguntarme ¿En qué consiste realmente la remodelación? ¿Bajo qué valores se debería de sustentar esta práctica? ¿Es justificable borrar la búsqueda del valor y significado de las formas (la base del pensamiento postmoderno), cuando está justificado por motivos estéticos que finalmente son arbitrarios?

Evidentemente las remodelaciones se originan en la necesidad de modernizar una estructura existente, algo natural en el proceso de constante modernización de las ciudades, como ha señalado François Ascher. Por lo tanto, siempre debe de mantenerse como una prioridad en toda remodelación ¿Pero que otros valores hay que tener presentes?

Posiblemente esto nos lleve a profundizar más en la filosofía que sustenta a cada movimiento arquitectónico, manteniendo al menos la esencia de estos en la remodelación. Naturalmente, dicha tarea se complica con la cercanía a la contemporaneidad de la obra a intervenir.

Otras dificultades podrían venir con los cambios de usos ¿Qué debemos de hacer cuando una casa se convierte en un comercio, unas oficinas o algún uso mixto? Las transformaciones morfológicas son evidentes especialmente en los comercios, ya que se benefician de la cercanía a la banqueta para instalar escaparates. Siendo normal observar que las cocheras de lo que originalmente fueron casas-habitación, dan lugar a un local que se extiende hasta la calle bajo alguna cubierta textil o semipermanente. Lo que se podría considerar poco invasivo en una pequeña escala, termina desfigurando formalmente la calle, pues la falta de continuidad de alineamientos de las fachadas imposibilita la formación de francas fugas visuales, demeritando el paisaje.

Por otra parte, también hay comercios u oficinas que terminan ocupando toda su servidumbre como estacionamiento, talando cualquier árbol que se encuentre en el camino. No nos olvidemos que el patrimonio cultural también lo podemos encontrar en el paisaje (es un componente primordial de la geografía y del modelo urbano). Esto implica que lo que pudo ser una edificación poco perceptible detrás de la fronda de un árbol, se convierta en el único punto focal de la vía, al interrumpir la continuidad del arbolado. Peor aún, es el caso de muchas calles comerciales, hoy convertidas en planchas de concreto, pues las circulaciones de los estacionamientos impiden la ubicación de cajetes grandes para el sembrado de cualquier árbol que valga la pena.

Finalmente, esta columna no busca dar respuestas concretas, sino incitar a la reflexión acerca de los menesteres del hábitat humano. Quizá las certidumbres que me quedan más allá de la importancia de la utilidad, son la necesidad de un ejercicio crítico en la remodelación, considerando la arquitectura existente y sus búsquedas, y por otra parte la valorización de su contexto, especialmente en las ciudades donde ninguna estructura está completa por sí misma, sino que está en constante relación y diálogo ¿Cuáles son los valores que deben guiar el ejercicio de la remodelación? ¿Cómo deberían implementarse en nuestros códigos de construcción?

[email protected] @arnulfoaldaco


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