Valorar la sostenibilidad de la vida en favor de la igualdad - LJA Aguascalientes
02/02/2023

Brenda Macías y Laura Carcaño 

 

Con motivo del surgimiento del fenómeno viral identificado como Covid-19, se han dado conductas que se han recrudecido en contra de las mujeres. Es por ello que se han emitido estudios y documentos en referencia a la vida de las mujeres y es por ello que analizamos la Emergencia Global de los Cuidados. Violencia, discriminación y desigualdad continúan impidiendo que accedamos a mejores condiciones de vida y bienestar. Los estudios del género han permitido identificar que una de las causas que dan lugar a esta problemática radica en los constructos sociales y sus consecuentes roles y estereotipos que nos han mantenido a la mayoría de las mujeres en los espacios privados como únicas responsables del cuidado de otras y otros, limitando nuestro desarrollo en la esfera pública y el trabajo remunerado. 

El objetivo central de toda actividad humana es la sostenibilidad de la vida mediante la satisfacción de necesidades para conservarla, mejorar sus condiciones y obtener un mayor bienestar; este es el eje central del trabajo de cuidados, pues comprende actividades destinadas al bienestar cotidiano de las personas en diversos planos: material, económico, moral y emocional, mediante procesos relacionados con la crianza. Desde la segunda ola, las economistas feministas luchan por visibilizarlo y colocar en el centro del debate los cuidados directos e indirectos (trabajo doméstico) no remunerados, cuya sobrecarga genera altos costos económicos, psicoemocionales y sociales en las mujeres, pero que es esencial para todas y todos. El cambio en favor de la igualdad sustantiva requiere que sociedad, gobierno, empresas y cada miembro de las familias asuma su responsabilidad. 

En México, el trabajo no remunerado equivale a casi una cuarta parte del valor del PIB nacional (23.5%), en particular, las mexicanas aportamos en conjunto horas de trabajo no remunerado con un valor equivalente aproximado a 4.2 billones de pesos, que fungen como un subsidio a la economía. Semanalmente se acumulan alrededor de 2,800 millones de horas de trabajo no remunerado en los hogares, de las cuales 77% son aportadas por las mujeres. Este reparto tan desequilibrado se concentra en el trabajo de cuidados. A este respecto, la más reciente emisión de la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo revela que las mujeres dedican en promedio 28.8 horas semanales al cuidado (incluyendo aquellos que realizan de manera simultánea con otras actividades), mientras que los hombres solamente 12.9 horas, situación que no cambia aun entre la población no económicamente activa o con jornadas laborales de similar duración, pues las brechas se mantienen. 

En el ámbito estatal, en Puebla, los hombres invierten un promedio de 11.9 horas a la semana al trabajo no remunerado y las mujeres 40.1 horas, generando una carga total de trabajo 7 horas mayor para ellas. En Aguascalientes, las mujeres invierten un promedio de 40 horas de trabajo no remunerado, y los varones solo 15. 

Es necesario que las organizaciones gubernamentales encargadas de reducir las brechas de desigualdad, implementen una estrategia integral en la materia para reconocer, redistribuir y reducir los trabajos de cuidados. En una primera etapa, realizando diagnósticos de la situación que guardan los cuidados no remunerados en el estado, así como de la paternidad (participación de los hombres en el cuidado de sus hijos/as). 

Adicionalmente, impartiendo acciones de formación en el tema, ofreciendo espacios de información y reflexión para el público general, impartiendo cursos y talleres al funcionariado público, como parte de la estrategia para transversalizar la perspectiva del cuidado en la administración pública y que, en el largo plazo, culminará en el Sistema Integral de Cuidados, conscientes de la necesidad de transformar la visión pura de mercado que invisibiliza la sostenibilidad de la vida, por una socialmente responsable con todas y todos.

Por su parte, la Transparencia es una poderosa herramienta, por virtud de la cual, a través de solicitudes de información pública o la carga de tal información a portales y plataforma nacional, los entes públicos encargados de las políticas y acciones en pro de la igualdad de género, ponen al alcance de la población en general el estatus que guarda la situación de las mujeres, es decir en concreto: servicios, acciones, planes de trabajo, estadísticas, presupuestos y otros aspectos importantes para saber cómo se trabaja en el tema, y en su caso impulsar lo conducente a fortalecerlo. 


Cerramos este artículo con una atinada frase de Ban Ki-moon, exsecretario de la ONU “La igualdad hacia la mujer es progreso para todos”, de ahí la trascendencia de este tema. 


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