Voto emocional peligroso/ Visiones a la distancia  - LJA Aguascalientes
25/06/2022

Vaya circunstancias que vive el país, tan extraordinarias y complejas y nos tenía que pasar con un gobernante electo por 30 millones de ciudadanos que no pensaron en las graves consecuencias que tiene elegir a un presidente solamente para castigar a otros presidentes y a sus partidos. Elegir por rabia, coraje, venganza, o cualquier otro sentimiento aunque sea positivo aparentemente como aprecio, admiración, o cualquiera que pueda ser, resulta altamente peligroso como hemos podido sentir en carne propia. Así es el voto del electorado en la mayoría de los países, sobre todo en aquellos con menor educación política. Deciden votar por cuestiones emocionales, no racionales.

Rebasamos ayer el millón de infectados de de Covid-19, hasta ayer la cifra era de 1,009,396 infectados. Alcanzaremos hoy o mañana los 100 mil muertos, 94 mil más que los previstos por las autoridades sanitarias, por los expertos en los que confía el presidente, comenzando por el subsecretario Hugo López-Gatell. Lo peor es que tenemos uno de los índices más altos de mortalidad del mundo, lo que habla de la mala gestión de la pandemia. 

Se mueren en México 10 de cada 100 personas que contraen el virus. Un estudio del Doctor en Ciencias Sociales, Héctor Hiram Hernández Bringas, publicado en julio por el Centro Regional de Investigaciones Sociales de la UNAM, comprueba que la mayoría de los afectados han sido personas en situación de pobreza, aquellos que este gobierno prometió ayudar, quienes más votaron por ellos. 75% tuvieron estudios hasta secundaria y 90% no tenían empleo formal. Peor aún, la tasa de mortalidad en el IMSS es del 30% mientras que en hospitales privados es del 3%.

Ayer, Irma Eréndira Sandoval, Secretaria de la Función Pública en la Semana Nacional de Transparencia  2, volvió a reiterar que la pandemia le vino “como anillo al dedo” a la Cuarta Transformación, un comentario que no merece el más mínimo análisis pero que refrenda lo que escribo.

El diario Reforma reportó ayer que 32,500 negocios cerraron en la Ciudad de México. Lo mismo está sucediendo en la mayor parte del país, porque el gobierno federal no tuvo la visión de apoyar a los empresarios porque los ve como enemigos de su estrategia que es dar dinero a los necesitados directamente para obtener un beneficio electoral. Recordemos que López Obrador dijo que si los negocios quebraban serían responsabilidad de los empresarios. Ya vemos que no es así. Basta ver por la calle y los centros comerciales la gran cantidad de locales en renta, la gran cantidad de casas en venta. Cada local cerrado significa al menos 4 empleos formales en promedio.

La Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) advierte que 122 mil restaurantes podrían cerrar de manera definitiva y con ello desaparecer 300 mil empleos formales. Cifras del IMSS indican que comparativamente con 2019, hasta octubre se tiene una pérdida de empleos formales del 4.06%, es decir, más de 831 mil asegurados y los datos económicos apuntan que estamos muy lejos de recuperar el nivel de crecimiento económico de antes de la pandemia.

El presidente informa desde un helicóptero que le duele mucho haber tomado la decisión de inundar zonas indígenas de Tabasco para no evitar afectar a la capital Villahermosa. La situación en su estado natal y hasta en su propio municipio Macuspana es dantesca, realmente duele. Y el senador Ricardo Monreal pide ayuda y se le ocurre montar un centro de acopio en el Senado de la República. Sus acciones no son menores al lavado de manos de Poncio Pilatos. 

Desaparecieron el Fondo de Desastres Naturales (Fonden) y garantizaron que no faltarían esos recursos, pero hoy la gente en municipios como Centla dice que no les llega la ayuda ni del Gobierno Federal ni del estatal. Esperan bajo el agua y reclaman al presidente que ni siquiera ha ido a mojarse los… rodillas. El presidente para variar se defiende y dice que quieren que se vaya a tomar la foto en el agua para que se enferme. Claro, cómo no lo había pensado, que gente tan mala esa que pide que el presidente vaya a mojarse un poquito, como cuando les pedía el voto.

Lamentable situación que no resiste el menor análisis o debate, ahí están los hechos que comprueban que el voto emocional es un peligro en un país que requiere de gente capaz para enfrentar los grandes retos que como país y sociedad enfrentamos.



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