Checo: excelencia sin pretextos/ Visiones a la distancia  - LJA Aguascalientes
23/06/2022

Un hombre sabio obtiene más de su enemigos que un tonto de sus amigos

Niki Lauda. Tricampeón del Mundo de Fórmula 1

 

El pasado domingo Sergio “Checo” Pérez escribió una página histórica en el deporte mexicano al ganar el Gran Premio de Shakir en Bahrein, en la costa del Golfo Pérsico. Solamente un mexicano antes que Checo había logrado ganar un Gran Premio de Fórmula 1, Pedro Rodríguez quien ganó los de Sudáfrica en 1967 y Bélgica en 1970.

A Checo le tomó 24 años alcanzar el sueño que comenzó en 1996 a la edad de 6 años cuando comenzó a competir en karts, 10 años en la máxima categoría del automovilismo en los que hasta antes del domingo había alcanzado 9 podios, pero en la Fórmula 1 como debería ser en la vida, la victoria no tiene igual. Para la leyenda Ayrton Senna “el segundo lugar es el primero de los perdedores”, para Damon Hill “Ganar lo es todo, si quedas segundo, sólo lo recuerdan tu mujer y tu perro”. Así de competitiva es la categoría reina del automovilismo. Solamente 109 pilotos antes que Pérez habían ganado al menos una carrera de Fórmula 1 en 70 años de historia y hoy sólo dos son mexicanos.

La victoria de Pérez es inspiradora, como no lo es el presidente. Motiva a cada mexicano que entiende esta proeza a soñar y luchar cada día para llegar ser el mejor del mundo, para no conformarse y aspirar al éxito a pesar de las derrotas, de las injusticias, de la falta de oportunidades, sin pretextos, como Checo.

En la Fórmula 1 no hay lugar para la improvisación, nada de 10% capaces y 100% honestos. Se requiere contratar a los mejores del mundo en cada área del equipo, desde la fábrica hasta el piloto y el presidente del equipo. No es posible tener éxito mirando al pasado sin escuchar a los expertos. Cada décima de segundo cuenta, cada punto cuesta millones de euros y cada uno puede ser la diferencia entre la gloria o el infierno, no hay medias tintas, el día de la carrera se pueden medir los resultados y si alguien falla pierde su trabajo, porque un pequeño error puede costar la vida de algún ser humano en el autódromo. 42 valientes han perdido la vida en las pistas y muchas más personas incluyendo espectadores y personal de apoyo incrementan esa cifra. 

Los intereses en juego incluyen presupuestos millonarios, al menos 145 millones de euros para un equipo de la parte baja de la tabla, no hay lugar para negocios personales que puedan afectar el objetivo del equipo. Los patrocinadores de la Fórmula 1 y las escuderías son empresas de primer nivel de las industrias automotriz por supuesto y sus componentes, financiera, petrolera, de tecnología, bebidas alcohólicas y energéticas, marcas de lujo y telecomunicaciones como las empresas de los Slim Telmex, Infinitum, Claro Video y otras que han apoyado a Checo desde los karts. Son empresas globales que pretenden exhibirse como exitosas ante los mercados del mundo, porque la Fórmula 1 se lleva a cabo normalmente cada año en al menos 21 ciudades de 4 de los 5 continentes del globo y para ello requieren a los mejores 18 pilotos del mundo, esos seres humanos extraordinarios que tienen la capacidad de conducir hasta a 330 kilómetros por hora a milímetros de distancia de otro.

Conseguir un asiento es sumamente difícil. Mucho más que llegar a ser presidente de un país porque la oportunidad se gana con resultados, no con popularidad, no con discursos esperanzadores. El éxito depende mucho del piloto, pero también del auto y de otros intereses, incluso de la suerte. Muchas cosas tienen que alinearse para poder subirse a un monoplaza en una carrera de Fórmula 1 y muchas más para contar con un auto que pueda siquiera competir por uno de los tres lugares del podio, hoy un auto ganador está limitado máximo 6 de los 18 por eso el triunfo de Checo es excepcional, porque lo ha logrado sin contar con los recursos ideales. 


Así también, Checo a pesar de haber ganado su primera carrera el domingo pasado de manera extraordinaria y de haber tenido una carrera de 10 años bastante exitosa y sólida exprimiendo el máximo de los autos de media tabla que ha tenido a su disposición, no tiene asegurado un lugar para el próximo año. De ahí las lágrimas del hombre que hizo posible su sueño el domingo pasado, ese es el motivo por el que la prensa de todo el mundo rinde honores a este mexicano excepcional.

Todo esto lo explico para poner en contexto varios pensamientos que surgen en mi mente cuando leo la reacción de López Obrador en Twitter: “Felicidades a Checo Pérez por obtener el primer lugar en el Gran Premio de Sakhir de la Fórmula 1. Siempre que triunfa un mexicano en una competencia, enaltece a nuestro país”. Y ya. 

El presidente ignora la magnitud de la hazaña y mucho más lo que Checo puede inspirar a una nación dividida, dolida y habituada al fracaso. Ignora la receta del éxito, contratar a los mejores en cada área y permitirles hacer su trabajo. El presidente prefiere premiar lealtades y complicidades al designar a personas que no cumplen el perfil del puesto. Como en la Fórmula 1 cualquier error en la gestión del gobierno cuesta vidas, pérdida de empleos, quiebre de empresas y también dinero, mucho dinero, pero eso es secundario para López Obrador.

Nuestro piloto tiene la responsabilidad de dirigir una escudería integrada por 125 millones de mexicanos, tiene un presupuesto total de 6 billones de pesos que tiene la misión de incrementar un Producto Interno Bruto de 18.5 billones anuales. Lo menos que puede hacer con todos esos recursos es elegir a las personas idóneas para cumplir esa misión, correr a la mayor velocidad posible con la mayor seguridad posible para alcanzar la meta en el menor tiempo posible. 

Nuestra escudería era la número 15 del mundo, ahora gracias a dos años de “transformación” ya somos la 16. Cualquier equipo de Fórmula 1 ya lo hubiera corrido porque ahí no hay piedad para quienes incumplen, se exigen solamente resultados. 

Por eso es un gran negocio, por eso es un gran espectáculo, porque tiene a los mejores profesionales del mundo en cada área, cada carrera conlleva investigación tecnológica para mejorar unas centésimas por vuelta que al final terminan siendo décimas decisivas y requieren una estrategia y una ejecución perfecta, además de adecuaciones en el transcurso dependiendo de las circunstancias. 

Así de preciso y exigente. No hay lugar para echar culpas a los anteriores que estuvieron en el mismo puesto, no hay espacio para pretextos ni demagogia, la presión es enorme, la excelencia es el único camino. O cumples o te vas, incluso antes de que venza tu contrato, más frío imposible, porque con la vida y con los presupuestos no se juega. 

¿No deberíamos todos aspirar a alcanzar ese nivel de competitividad? ¿No te gustaría llorar como Checo por haber alcanzado tus sueños? Checo pensó desde niño que lo imposible era posible y siempre ha tenido un lema: “nunca te rindas”. Entonces piensa bien si quieres triunfar, comienza por buscar y demandar excelencia sin pretextos.

Nelson Mándela utilizó el éxito de la selección nacional Rugby de Sudáfrica, un deporte tradicionalmente de blancos a quienes pudo haber utilizado como el enemigo justificable de su historia, pero su grandeza de mira le hizo ver que la reconciliación nacional estaba por encima del sufrimiento personal que el Apartheid le había hecho pasar. Hay de pilotos a pilotos claro está.


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