Cómo aportar un granito a la huella ecológica - LJA Aguascalientes
30/09/2022

Desde hace mucho tiempo se me ha dado de vez en cuando generar debates más o menos intensos en internet. Recuerdo en particular una ocasión en que una persona se puso particularmente agresiva por un meme que posteé en el que mostraba mi apoyo al antinatalismo. La persona en cuestión mencionó que yo era un “egoísta” por no querer traer vida y no confiar en la “abundancia del universo”. No soy egoísta, más bien he ido desarrollando una visión del mundo que muchas personas llamarían pesimista, misma que, desde mi perspectiva, resulta más realista tomando en cuenta la dura realidad que vivimos y que será más difícil para otros en el futuro, contra la esperanza de que surgirán cosas buenas.

Esta forma de ver la vida resulta en ocasiones bastante controversial, aun así, yo desde hace varios años tomé la decisión de no procrear, pues, desde mi entendimiento, esta decisión es una de las acciones más altruistas que se pueden hacer en el contexto actual, y es que, según podemos ver en la gráfica inferior, hubo un dramático ascenso de la población mundial en el siglo pasado. En este siglo la tendencia de crecimiento de la población ha comenzado a ralentizarse, aun así la mayoría de las estimaciones apuntan a que pasaremos de los 7,795 millones de habitantes a 9,735 millones en 2050 y 10,875 millones en 2100.

Si todas las personas entendiéramos el bien común como la directriz principal de nuestra existencia, renunciaríamos de buena gana a los lujos y excesos y viviríamos una vida sobria y tranquila. Pero considero que el egoísmo humano no tiene límites y su demanda por bienes de consumo tampoco.

Aquí entra a colación el tema de la “huella ecológica”. Esta se define como “un indicador para conocer el grado de impacto de la sociedad sobre el ambiente. El concepto fue propuesto en 1996 por William Rees y Malthis Wackernagel.”1 Existen diversas estimaciones, como la de la WWF (Fondo Mundial para la Naturaleza, por sus siglas en inglés) del 2012, en las que se calcula que cada persona en el planeta tiene en promedio una huella ecológica de 2.7 hectáreas, mientras que “nuestro planeta tan sólo es capaz de otorgar a cada uno de sus habitantes cerca de 1.8 hectáreas.”2 Así que cualquier esfuerzo humano en reducir al máximo la huella ecológica, no logrará nunca tener un impacto cero, y conozco personas muy conscientes que realmente están haciendo su mayor esfuerzo y tratan de sobrevivir con lo mínimo y aun así generan un impacto en el medio ambiente.

Es por tal motivo que creo firmemente que no tener hijos o máximo dos en pareja, o sea uno por persona, es una decisión altruista que tiene en consideración el bienestar de la población humana y además el bienestar de animales no humanos que son explotados para satisfacer de alimento a nuestra especie, pero además, millones de animales silvestres que ven sus hábitats invadidos y destruidos por la voracidad de las manchas urbanas y el crecimiento desmesurado de campos intensivos de cultivo. ¿Cómo aportar un granito de arena que contribuya a minimizar mi impacto?

En tanto hombre heterosexual, lo que consideré como una aportación sencilla y accesible para esta causa fue realizarme la vasectomía. Hacía muchos años que ya había elegido no tener descendencia, así que me decidí por este método en noviembre del 2019, aprovechando que había determinado tomar unos meses sabáticos; sin embargo, debido a distintas situaciones no pude llevar a cabo la operación hasta agosto del 2020. El proceso fue sumamente sencillo: solo tuve que asistir a un Centro de Salud, me dieron el número de teléfono del médico encargado, le escribí unos mensajes por WhatsApp para agendar una cita para la revisión y me comentó que, si calificaba para la cirugía, el mismo día de la revisión podría realizarla completamente GRATIS. Pasé por todos los protocolos positivamente, así que me pasaron enseguida a la sala de operación, me pusieron anestesia local y se realizó el procedimiento quirúrgico. Entré a revisión a las 8:30 y para las 9:40 ya había salido, operado y por mi propio pie. La convalecencia fue muy llevadera, nunca tuve dolor y solo se recomiendan ocho horas de reposo absoluto y dos días más de reposo relativo. Salí orgulloso, contento, plenamente consciente y convencido de que yo no contribuiré a la sobrepoblación del planeta.

Todo mi respeto y apoyo a quienes deciden ser madres o padres y ejercen ese gran compromiso con responsabilidad y amor, pero también tienen mi respeto y apoyo quienes deciden, como yo, asumir en carne propia una postura antinatalista mediante este método. Como hombres le debemos esa responsabilidad al planeta y esa corresponsabilidad a nuestras compañeras en lo que respecta a la planificación familiar.

1 https://www.gob.mx/semarnat/articulos/que-es-la-huella-ecologica?idiom=es

2 Ídem.


 

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